lunes 27/9/21

Protege tu jardín del frío invernal: 10 trucos fáciles para sacarle el máximo partido

¿Te has preguntado qué puedes hacer para que tu jardín sobreviva a los periodos invernales de frío y heladas? Es importante estar preparados para esta época y proteger nuestro jardín antes de que lleguen las bajas temperaturas para prevenir los efectos del frío, la lluvia o las heladas

plantas

Tal y como explica Ángel de Jardin Master, los usuarios que disponen de un jardín en su casa no suelen preocuparse mucho por el invierno, un punto que suele pasar factura a muchos elementos como el césped, los muebles o las plantas. Por suerte, con unos sencillos trucos que vamos a recomendarte en este artículo, tu jardín podrá sobrevivir sin problemas al frío y las heladas.

Fundas para tus muebles

 

Los muebles son uno de los elementos que más puede sufrir las inclemencias meteorológicas que sucedan en nuestro jardín. A pesar de que este tipo de mobiliario de exterior suele estar preparado para mantenerse intacto ante, por ejemplo, una lluvia ocasional, la cosa cambia cuando hablamos de muchos meses con frío y heladas. 

Por este motivo, la recomendación sería, al menos, colocar los muebles en algún lugar medianamente protegido, como un porche. De todas formas, siempre es interesante cubrir los muebles con fundas impermeables especializadas, para garantizar que se mantengan en perfecto estado hasta la primavera siguiente. 

Recoge tus macetas

 

Las plantas que estén colocadas en macetas son uno de los elementos más sensibles de un jardín. Por eso, es importante recogerlas y pasarlas a un lugar en el que estén protegidas, sobre todo, de las heladas y el granizo. Para esto, lo mejor es pasar las macetas a un pequeño invernadero temporal o, incluso, dentro de casa, para garantizar que sigan teniendo una temperatura estable y se mantengan vivas hasta el próximo año. Un tip extra para pasar las macetas al interior de la casa es colocarlas cerca de una ventana orientadas hacia el sur. 

Reduce el tiempo de riego

 

En otoño y en invierno solemos tener más días de lluvia, rocío o granizo. Por esto, es importante reducir el tiempo de riego, de forma que no ahoguemos las plantas y las flores por un exceso de agua. Es verdad que este punto depende mucho del punto geográfico donde nos encontremos; sin embargo, es mejor reducir las veces que regamos el jardín e ir observando cómo se comportan las plantas. Si lleva muchos días sin llover y vemos que no hay predicciones de lluvia en la siguiente semana, podemos regar un poco para mantener el jardín hidratado. 

Protege tu césped

 

El césped es uno de los elementos de jardín que más sufre con la llegada del invierno. El frío y, sobre todo, las heladas hacen auténtica mella en nuestro césped, que puede acabar decolorado o amarillento después de varios meses de frío. Para evitar esto, lo mejor es limpiar de manera habitual el suelo, para retirar las hojas o los residuos que hayan podido llegar al jardín, y evitar cortar el césped en exceso, ya que esto puede dañar las raíces y provocar que se debilite considerablemente. 

Sácale partido a la leña

 

Si tenemos una chimenea dentro de casa y queremos aprovecharla desde el primer día que bajen las temperaturas, la clave es cortar la leña con antelación. De esta forma, podremos tener la leña cortada y apilada, lista para utilizarla cuando queramos. Para sacarle el máximo partido a la leña y, al mismo tiempo, cuidar de nuestro jardín, el mejor consejo es comprar una buena motosierra que nos permita ser independientes y tener lista la leña en poco tiempo. Por suerte, hoy en día no hace falta realizar una gran inversión en esta herramienta; en esta guía de motosierras económicas puedes encontrar aparatos de máxima calidad a muy buen precio y con un rendimiento increíble para cualquier jardín. 

Guarda tus parasoles

 

Los parasoles y sombrillas, al igual que los muebles de jardín, sufren muchísimo con la llegada del invierno. Se trata de elementos que están pensados para protegernos del sol, sin embargo, sus telas no son las mejores para sobrevivir al frío y la lluvia. De hecho, normalmente, si dejamos los parasoles fuera en otoño e invierno, veremos cómo van cogiendo un tono verdoso debido a la humedad y a la acumulación de agua. Para esto, lo mejor es guardarlos en un garaje hasta la siguiente primavera o conseguir unas fundas completas que los cubran desde la parte superior hasta el pie.

Agrupa las plantas por tipos

 

Si no puedes montar un pequeño invernadero para tus plantas o no tienes demasiado sitio dentro de casa para ellas, intenta agruparlas por tipos en tu jardín. De esta forma, ellas mismas crearán sus propios microclimas, protegiéndose frente a las inclemencias meteorológicas y logrando sobrevivir mejor a las bajas temperaturas y la lluvia del invierno. 

Si tienes huerto, trabaja el abono

 

Los huertos dentro de un jardín son también una zona bastante sensible a los cambios de temperatura. Por eso, una buena recomendación es trabajar bien el abono, consiguiendo un buen compost natural que sirva de aislante y procurando que tenga un alto contenido en potasio. Puedes hacerlo tú mismo gratis con la piel de la patata o de los plátanos que te sobre. 

Aprovecha las hojas secas

 

A pesar de lo que se suele pensar, las hojas secas son un elemento increíble para proteger el suelo del jardín, sobre todo, las partes en las que haya plantas o flores más sensibles al frío. Las hojas secas servirán de barrera entre las plantas y el ambiente, protegiéndolas del frío, dosificando la cantidad de agua que se filtra al suelo y ofreciendo un entorno más cálido para que las plantas sigan creciendo. Recoge las hojas secas de tu jardín y espárcelas por las zonas donde tengas plantas más sensibles al frío y a la lluvia y verás cómo aguantan mucho mejor los meses de invierno. 

Crea una barrera con piedras o setos

Finalmente, para terminar, puedes crear una barrera que proteja tu huerto o tus hileras de plantas y flores, con piedras o setos de color oscuro. Además de crear una barrera natural contra el frío, el viento y la lluvia, también propiciarás que acumulen calor durante el día, logrando mantener una temperatura más o menos estable por las noches. 

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