lunes 12/4/21

Estrella Digital

Con la industria y la tecnología ‘hecha en España’

Hace ya una década que el gobierno tomó la iniciativa de crear ‘Marca España’, con el objetivo de mejorar la imagen de nuestro país en todo el mundo, incluso de nuestras fronteras hacia dentro.  Nuestra promoción en los ámbitos económico, cultural, social, científico y tecnológico se consideró fundamental. Se trataba de sacudirnos de encima algunos de los complejos (empezando por el de inferioridad) que arrastrábamos, y de poner en valor lo que realmente somos y hacemos: nuestra capacidad de producir, nuestra innovación, nuestros avances en todos los campos del conocimiento… nuestro talento

Made in Spain
Made in Spain

Hoy, como consecuencia de los aterradores impactos en nuestro tejido social del Covid-19 se hace más necesaria que nunca no sólo la divulgación o la consolidación o el impulso de la citada (y en algunos casos, manida y manoseada) ‘Marca España’ sino, más aún, la idea y el plan de ‘Apostar por España’.

 Fuera de las trincheras y las miserias políticas y partidistas, los ciudadanos nos encontramos no sólo ante el desafío sino ante la imperiosa necesidad de poner en valor lo que creamos, y generar valor en tiempos de escasez, de apreturas y estrecheces.  

Hace apenas unos días revelábamos en ESTRELLA DIGITAL las claves de la presentación de PRIMO, una estación revolucionaria para la carga de vehículos eléctricos de alta potencia que soluciona gran parte de los problemas con los que actualmente se encuentran los usuarios de esos coches que son presente y futuro de la movilidad. Todo, made in Spain. Es apenas un ejemplo, el penúltimo, de nuestros éxitos en la innovación y de los resultados del trabajo callado que lleva a cabo nuestra industria para, en muchos sectores, estar y mantenerse en la elite mundial. 

No sólo debemos hacer todos los esfuerzos para creernos, con todas las consecuencias, lo que es una realidad como un templo. Es que la salida de la crisis, sin entrar gratuitamente en la promoción del nacionalismo de torito y flamenquita, o de tufillo cañí y vetusto, pasa por levantar la mano y defender, en primer lugar, lo nuestro. Entre todos, crearemos empleo, mejoraremos nuestro propio bienestar y, fundamental para una sociedad en shock y depresión aguda, elevaremos nuestra propia estima emocional.

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