miércoles 03.06.2020
TRIÁNGULO AMOROSO

El asesinato del agente Urbana, fruto de triángulo amoroso mortal

La autopsia del cuerpo de Pedro Rodríguez reveló que, antes de ser quemado en el interior de un coche, fue estrangulado. El extraño comportamiento de los dos sospechosos del crimen, su pareja actual y el amante de éste, ha sido determinante para resolver el asesinato

Alberto López, Rosa Peral y la víctima, Pedro Rodríguez. | Facebook
Alberto López, Rosa Peral y la víctima, Pedro Rodríguez. | Facebook

Pedro Rodríguez, un policía de la Guardia Urbana de Cataluña, fue visto por última vez el pasado 1 de mayo. Tres días después, un senderista que paseaba cerca del pantano de Foix, en Barcelona, encontró un coche calcinado. En su interior, se encontraba el cuerpo de un hombre y, gracias a una prótesis que tenía la víctima en la espalda que no se quemó, se le pudo identificar. Así fue como los Mossos d’Esquadra dieron con Pedro Rodríguez el 4 de mayo. Los principales sospechosos y detenidos son dos compañeros del cuerpo de policía: Rosa Peral, actual pareja de la víctima, y Alberto López, amante de ésta. 

Rosa y Alberto acudieron juntos y sonrientes a una comida de policías que se celebró el pasado 4 de mayo, tres días después de la desaparición de Pedro. A los asistentes les llamó la atención que López apareciera afeitado y no con la barba que le caracterizaba. Según los investigadores, esto último no demuestra nada por sí solo aunque todo apunta a que lo hiciera antes de cometer el crimen para no dejar rastros de ADN en su interior. El sumario de la investigación refleja que el triángulo amoroso formado por Pedro, Rosa y Alberto fue el desencadenante de que terminara en tragedia. Pedro, un hombre celoso y manipulador habría descubierto el engaño de Rosa con Alberto y se habría ido de casa tras una discusión con su pareja. 

A raíz de esto último, los Mossos d'Esquadra trabajan con dos hipótesis, según informa La Vanguardia. La primera de ellas es que Rosa mató a su pareja y después pidió ayuda a Alberto, mientras que la segunda vía de investigación se centra en que ambos mataran a Pedro ya que tanto Rosa como Alberto se acusaron mutuamente en sus declaraciones ante el juez. La declaración de Rosa duró tres horas y la del supuesto amante de esta se alargó hasta los 40 minutos aproximadamente. Según Rosa, este acudió a la casa de la pareja donde la amenazó con hacerle daño a sus hijas si no le ayudaba a el asesinato de Pedro. Guiada por el miedo, cumplió con las órdenes de éste. Por el contrario, Alberto mantiene que llegó a casa de Rosa poco después de recibir una llamada suya en la que le pedía ayuda para traslada el cuerpo de Pedro al que había matado en su casa.

Además de las contradicciones en ambas declaraciones, el comportamiento de los dos detenidos fue determinante a la hora de resolver el crimen. En la declaración de más de tres horas de Rosa, esta explica que la noche de la desaparición de su novio mantuvo una fuerte discusión con Pedro. Al día siguiente, Alberto pasó el día entero en casa de la mujer, lo que los Mossos consideran indicio de que ambos sabían que Pedro nunca volvería a casa. De hecho, la ubicación de los teléfonos móviles de Rosa y Alberto les sitúa juntos en en una zona muy próxima donde se acabaría encontrando el coche calcinado con el cuerpo de Pedro a altas horas de la noche. 

Aun así, los dos detenidos intentaron mostrar normalidad tras la desaparición de Pedro e incluso la mujer llegó a simular que su novio todavía estaba vivo al mandarse mensajes a su móvil utilizando el teléfono de la víctima. Además, esta coaccionó a su propio padre para que dijera a la Policía que Pedro había estado en casa el día después de su desaparición. Sin embargo, tras conocerse el hecho de la desaparición de su hija, este acudió a la comisaría para confesar. 

A pesar de que el cuerpo de Pedro fuera encontrado carbonizado, los forenses pudieron identificar el cadáver gracias a los tornillos de una prótesis. Aun así, no se ha podido determinar su fue descuartizado o no a pesar de que no se hayan podido encontrar las extremidades. Sin embargo, en las declaraciones de los principales sospechosos ambos coinciden en la existencia de un hacha, aunque usada en distintas circunstancias. Mientras que Rosa asegura que Alberto le propinó varios hachazos a Pedro, el detenido confiesa que no le descuartizó aunque admite que en una barbacoa que hicieron en casa de Rosa días antes del crimen, este tuvo que cortar leña con un hacha. De cualquier manera, los Mossos no pueden confirmar ninguna de estas teorías porque el hacha nunca apareció. 

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