lunes 29/11/21
BATALLA POR LA DIRECCIóN

Un "radical" se cuela entre dos moderados

José Antonio Pérez Tapias se cuela en la carrera por la secretaría general del PSOE por 38 tímidos avales. Es el único candidato que pide abiertamente referéndum entre monarquía y república. Sánchez duplica la distancia con Madina con 41.338 avales, el vasco se queda con 28.238 y Tapias consigue 9.912

Eduardo Madina (i), Pedro Sánchez, José Antonio Fernández Tapias y Alberto Sotillos.
Eduardo Madina (i), Pedro Sánchez, José Antonio Fernández Tapias y Alberto Sotillos

Lo que parecía que iba a ser una carrera de dos se convirtió anoche en un cuerpo a cuerpo de tres gracias a 38 avales. José Antonio Pérez Tapias logró 9.912 apoyos, sólo 38 más de los necesarios para poder presentarse a la votación del próximo 13 de julio. Pedro Sánchez mostró su podería con 41.338 avales, casi duplicando los 28.238.

Salió de la pista Alberto Sotillos, que a sus 28 años se define socialista de base. Junto a Pérez Tapias, eran el segundo candidato que exigía abiertamente un referéndum para elegir entre monarquía y república.

Eduardo Madina y Pedro Sánchez son los que más campaña han hecho y los que menos se han pronunciado. En pleno auge del debate con la reciente proclamación de Felipe VI, Madina se ha confesado republicano pero no se ha atrevido a pedir referéndum. El actual secretario general del Grupo socialista en el Congreso echa balones fuera y lo remite a una futura reforma de la Constitución. Pedro Sánchez, ese diputado que ha jugado a alejarse del “viejo aparato político” al que pertenece su rival, tampoco ha sido capaz de sobreponer la cuestión al presente. Con un tímido dedo metido en el agua, Sánchez dijo que le gustaría un referéndum, pero de nuevo se fue al futuro asegurando que urge más resolver el problema catalán y blindar el Estado social. Nada de tirarse a la piscina. Eso es lo que han elegido la mayoría de los militantes del PSOE. Hombres secos. Hombres que hablan de renovar un partido para el que llevan años trabajando.

Pedro Sánchez fue uno de los coordinadores de la Conferencia Política socialista del pasado mes de noviembre. Madina apareció en la escena política como un hombre de Zapatero.

Por una tímida ranura se han colado las propuestas de Pérez Tapias. Defendía frenar las políticas neoliberales, elaborar propuestas económicas destinadas a reducir el paro, una banca pública para financiar a las pequeñas y medianas empresas, evitar el expolio público y un modelo de estado federal plurinacional. Alberto Sotillos abogaba por empezar refundando el partido. Entre sus ideas destaca acabar con el poder de los barones, una apuesta por la transparencia fiscalizando las cuentas, eliminar el sistema de avales, convocar un congreso sólo para la militancia y volver a definir el PSOE como un partido de izquierdas, republicano y laico. No descartaba una coalición con Podemos y tachó a sus tres rivales como hombres de la vieja política. Una paradoja consigo mismo, hijo de Eduardo Sotillos, portavoz del Gobierno en la época de Felipe González.

Las propuestas de Eduardo Madina pasaban por seguir la Declaración de Granada. La reforma de la Constitución ha sido su clave para dar respuesta al problema catalán y blindar la Educación y la Sanidad. Sánchez abogaba por el reconocimiento de Cataluña como nación y derogar el concordato con la Santa Sede.

La carrera no era una cuestión de propuestas sino de colegas. Los barones que reclamaron en masa la candidatura de Susana Díaz para la secretaría general socialistas son los mismos que han apoyado a Pedro Sánchez. La evidencia, Andalucía. El diputado madrileño se ha hecho con más de 15.000 avales en la comunidad socialista, mientras su adversario a penas se ha quedado 5.000. A Madina tampoco le ha ido mejor en su tierra. De los más de cinco mil militantes del País Vasco, sólo una minoría se ha puesto de su lado. Extremadura y Asturias han sido su baza. Guillermo Fernández Vara y Javier Fernández fueron los únicos que no alzaron su voz por la candidatura de la andaluza.

El PSOE se queda con dos jóvenes del viejo partido y un hombre que aboga por una reforma radical del mismo. El próximo 13 de julio los 200.000 militantes socialistas votarán al hombre que se pondrá al frente de la secretaría general.

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