miércoles 19/1/22
Los detalles de las cargas de la Ciudadela

Torra provocó el agujero por donde se colaron los radicales hasta el Parlament

A última hora y contra el criterio de los mossos, el president cambió la ubicación del acto de homenaje a los heridos durante el 1-0 situándolo a pocos metros de la puerta de entrada a la cámara catalana y provocando un desajuste en las vallas metálicas de protección por donde entraron los manifestantes

 

Torra
Torra

Muy poco antes del acto conmemorativo del 1-0 previsto durante la tarde del pasado lunes en el parque de la Ciudadela, el president de la Generalitat, Quim Torra, decidió sobre la marcha cambiar el plan aprobado y modificó la ubicación del lugar dónde se iba a llevar a cabo el acto de la ANC.

Inicialmente ese acto central se iba a desarrollar a unos 300 metros del Parlament,  cerca de la salida del parque que da al Zoo de Barcelona. Pero Torra debió pensar que un acto de esas características se debía celebrar lo más cerca posible del edificio del Parlament. Así, y contra el criterio de los mossos encargados de la seguridad, el acto de la ANC se iba a situar a escasos 50 metros de la puerta principal de acceso al edificio del hemiciclo.

Vallas para nada

No sólo eso.  Los mossos habían desplegado dos líneas de vallas metálicas entrelazadas unas con otras. La primera a unos 30 metros del Parlament. La segunda a unos 70.  Pues bien, Torra hizo desmontar todo ese engranaje tanto para entrar en al edificio como para salir sobre las 20.15h. Esa situación (vallas sueltas y espacios abiertos a la circulación), fue aprovechada por la multitud para colarse hasta las entrañas del Parque de la Ciudadela que acoge la sede del Parlament. Cuando el primer grupo de exaltados atravesó la primera línea de seguridad, los agentes a pie de calle pidieron permiso para cargar. El Conseller de Interior Miquel Buch, que se encontraba en el centro de coordinación policial observando por las pantallas de video lo que sucedía en las inmediaciones del Parlament no lo autorizó. En ese momento los mossos supieron que la situación se les iba de las manos.

Dudas y el caos

Los 30 agentes del ARRO (antidisturbios) recularon hasta la misma puerta de edificio que acoge la cámara presionados por una turba de manifestantes exaltados que habían atravesado ya la segunda línea de protección metálica. La situación fue de tal tensión que los agentes decidieron entrar en el Parlament (donde está prohibido personarse portando el arma) y se parapetaron tras el porticón de entrada. La orden del comisario jefe de los mossos fue la impedir a toda costa la entrada de manifestantes en el edificio. Desde el centro de coordinación policial se lanzó a todas las unidades un llamamiento para que se personaran en el Parque de la Ciudadela.  Hasta un total de 27 patrullas se incorporaron al operativo en menos de 10 minutos, doblando la cantidad de agentes que componían el contingente de seguridad inicialmente diseñado. Los mossos estaban, por tanto, improvisando sobre la marcha.

Y llegó la BRIMO

Desde el centro de coordinación se solicitó el apoyo de algunas de las unidades de la Brigada Móbil que estaban participando en el despliegue con motivo de los disturbios que tenían lugar en la Vía Laietana de Barcelona. No sólo eso, se requirió la presencia de helicóptero de los mossos para que sobrevolase a baja altura la zona donde se encontraban los manifestantes al objeto de que su presencia pudiera disuadirles. Vino el helicóptero pero los manifestantes ni se inmutaron.. Al tiempo que llegaban las furgonetas de la Brigada Móbil, un manifestante lanzó un objeto contra la fachada del Parlament que rompió una de las ventanas. Se vivieron momentos de tensión en el interior del edificio. La Brigada Móbil ya había hecho acto de presencia en el parque y por radio el comisario jefe de los mossos, entonces sí y con el asentimiento del conceller Buch, dio la orden de “carguen”.

Cargar con todo

Los agentes policiales utilizaron fusiles para el lanzamiento de unas pseudo pelotas de goma homologadas. En total fueron 60 los disparos contabilizados ( como se sabe el Parlament de Cataluña prohibió el uso de pelotas de goma convencionales).

Los proyectiles utilizados el lunes en la Ciudadela están diseñados para impedir que reboten por lo tanto se disparan al cuerpo de los manifestantes y están autorizados expresamente en los protocolos policiales de la generalitat.  

El pasado martes por la mañana la cúpula de los mossos se reunió para analizar lo sucedido y en las actas de esa reunión a cuyo contenido a tenido acceso Estrella Digital se llegó a estas conclusiones:

Mea culpa

El cambio de ubicación del acto central y el desencaje de las vallas metálicas como consecuencia de la entrada y salida de vips fue la grieta incontrolada de la que se aprovecharon los exaltados.

En segundo término, los mossos reconocen que la situación se le fue de las manos porque sus cálculos apuntaban a la presencia de una menor cantidad de gente y en actitud mucho más pacífica.

En tercer lugar, asumen que quizá si la carga se hubiera producido cuando los manifestantes superaron la primera línea metálica de seguridad (tal y como se  pidió) la situación no hubiera ido a mayores.