lunes 16.12.2019

¿Por qué Rajoy no adelanta elecciones en Valencia?

Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Benidorm no tendría una importancia mayor si no fuera porque detrás de esta operación está toda la cúpula del Partido Socialista, y no sólo Leire Pajín, que ha sido la inductora a través de su madre, sino también el vicesecretario general, José Blanco, y el propio secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, como lo ha denunciado el líder del PP, Mariano Rajoy. El que debería forzar, sin demora, el adelanto de elecciones autonómicas en Valencia para que Camps dé respuesta a este golpe de mano y al lío de la trama valenciana del 'caso Gürtel', del que el PP ha salido, por ahora, bien librado en el Tribunal Superior Valenciano, pero que se puede volver a enredar si el Tribunal Supremo acepta los recursos planteados por sus adversarios políticos y la Fiscalía General.

Para Zapatero y para el PSOE, la batalla electoral de Valencia -así como la de Madrid- son esenciales para mantenerse en el poder, de igual manera que para el PP son claves las autonomías andaluza y catalana. Y visto todo lo ocurrido en Valencia en los últimos meses y ayer en Benidorm, está claro que el adelanto electoral autonómico que debía anunciar Francisco Camps es la mejor manera, y la más democrática, para dilucidar lo ocurrido dando la palabra a los ciudadanos, y tomando una iniciativa que los socialistas de Valencia no pueden rechazar, porque en política las urnas son el máximo tribunal.

En realidad, y políticamente hablando -y lo hemos dicho en estas páginas-, lo del pacto antitransfugismo es inmoral e inconstitucional en lo que a los parlamentarios se refiere. Pero en Valencia está en juego mucho más, y eso lo saben tanto en el PSOE como en el PP. Y el argumento de lo ocurrido en Benidorm es otra palanca más en manos de los populares para justificar el adelanto de las elecciones que sin lugar a dudas temen en el PSOE, porque las encuestas les anuncian una nueva derrota valenciana que, entre otras cosas, le sería endosada especialmente a Leire Pajín, y que parece fácil de imaginar ante la ausencia de un claro liderazgo valenciano socialista, una vez que Zapatero descartó la posibilidad de su ex ministro Jordi Sevilla quien, despechado, se ha marchado de la política.

En estas circunstancias, la pregunta es la siguiente: ¿a qué espera Rajoy para apoyar el adelanto de elecciones en Valencia? Su merecida fama de inmovilista debería tener algún día un punto final y llevarle a tomar la iniciativa política a sabiendas, además, de que en este caso dicha decisión contaría con el apoyo entusiasta de todo el Partido Popular, que vería en Rajoy un liderazgo nuevo y decidido frente a su tancredismo habitual. Y, desde luego, los populares no tendrán una mejor oportunidad que la que ofrece el escándalo de Benidorm, la crisis política valenciana y la crisis económica nacional como la que ofrece este otoño preñado de problemas para Zapatero.

Problemas en el PSOE con los barones críticos, con el Grupo Prisa, con los Presupuestos del 2010 y con la sentencia del Estatuto catalán, entre muchas cosas más como todas las que se derivan de la crisis económica y del paro. ¿A qué esperan Rajoy y Camps para dar un paso al frente? No se sabe, pero a buen seguro que han debatido largamente esta posibilidad del adelanto de las elecciones, y si han decidido dar el paso buscarán el momento mejor, y si han decidido dejar las cosas como están se equivocarán y llevarán a sus dirigentes, militantes y votantes por el camino de la desesperación general ante la estatua de mármol de un Rajoy que se niega a tomar la iniciativa y a reaccionar, dándole a Zapatero una nueva oportunidad.

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