viernes 20.09.2019

Madrid, ciudad imprescindible

“El caso es que España necesita un Madrid”, escribió Manuel Azaña en plena decadencia monárquica de la ciudad. Diez años más tarde, siendo presidente del Gobierno, durante el debate de la ley de capitalidad renovaría con mayor fuerza y elocuencia su vieja idea: “Si Madrid no existiera sería preciso inventar la capital federal de la República española, ya que Madrid es el centro (…) donde vienen a concentrarse todos los sentimientos de la Nación, donde surgen y rebotan a todos los ámbitos de la Península las ideas, saturadas y depuradas por la vida madrileña en todos sus aspectos”.

Excepto el paréntesis tricolor y, años después con los gobiernos municipales PSOE-PCE, Madrid ha sido una ciudad perdedora. A pesar de ello (“de las bombas se ríen los madrileños”), siempre ha sido un lugar alegre, tolerante, de acogida. Una ciudad colorida y vanguardista como cada año demuestra la marcha del Orgullo LGTBI.

Ha sido Madrid una ciudad tan olvidada por los poderes que no existe un documento oficial que explique el traslado de la capitalidad. Lugar de mentideros, rumores y run-run permanente, parece que Felipe II decidió traer la Corte a la villa en 1561, no solo por su posición geoestratégica (a pesar de no tener salida al mar y estar lejos de centros de negocio), sino también por la ausencia de nobles que pudieran hacer sombra al monarca y por su pasado comunero. El rey expropió la Casa de Campo a un comunero para reconvertirla en coto de caza cercano al Alcázar. Además, Madrid no tenía obispo, por lo que no tenía capitalidad religiosa, que dependía de Toledo.

Tuvo que ser la II República quien plasmara en negro sobre blanco que Madrid era la capital, lugar indispensable para la prosperidad de la nación entera. Tanto fue así que, el mismo día en que se aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña, se dotó por primera vez a Madrid con una asignación presupuestaria de 80 millones de pesetas a invertir en diez años. También es cierto que el propio Azaña era escéptico respecto al Ayuntamiento, que “solo hace tonterías y va a malgastar los 80 millones que se le han regalado…”

A día de hoy, a principio de este año, la capital contaba con 3.141.991 habitantes censados, casi el 50 por ciento de la población de la Comunidad de Madrid. El Producto Interior Bruto (PIB) de la ciudad alcanzó en 2012 (último dato disponible), un 66,6 por ciento del PIB regional y un 11, 9 por ciento del estatal.

Por rama de actividad, el 86,9 por ciento del valor añadido es aportado por los servicios, la industria el 7,7 por ciento, la construcción el 5,3 por ciento y la agricultura un 0,1 por ciento. Madrid, además, es sede de la mayoría de las instituciones y organismos del Estado y de grandes empresas nacionales e internacionales.

No es descabellado retomar la idea republicana de un Madrid federal según la cual no hay Estado sin una capital dinámica. No es sencillo quitarse la costra casposa dejada por tantos años de gobiernos de la derecha. Hay que empujar a Madrid, despejar sus complejos y devolverla ese valor machadiano de “rompeolas de todas las Españas”.

Desde CCOO de Madrid también queremos darle a la capital el valor que le corresponde, creando la Comarca de la Ciudad de Madrid. Por ello, siguiendo el mandato del último congreso regional, vamos a acomodar nuestras estructuras y sus formas de articulación y participación a la realidad sociolaboral actual, organizando y atendiendo al conjunto de la clase trabajadora, tanto dentro como fuera de la empresa, se trate de personas en activo o en desempleo, en formación, o en cualquier otra situación, buscando una presencia y utilidad permanente del sindicato a lo largo de la actual discontinua e inestable vida de las trabajadoras y los trabajadores.

En su sentido más práctico, CCOO de Madrid ha acordado crear una Secretaría específica de Coordinación de la ciudad de Madrid para poder poner en marcha el proyecto. Y atender y dinamizar nuestras propuestas en un espacio geográfico que es fundamental en el desarrollo social y económico de la Comunidad de Madrid, pero también, en línea con la “federalidad” republicana, de todo el Estado.

Jaime Cedrún.

Secretario general de CCOO de Madrid

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