jueves 12.12.2019

La Ertzaintza contra ETA

Las detenciones de terroristas de ETA llevadas a cabo por la Ertzaintza, en una operación que no tiene por qué haber terminado, es, sin duda, una magnífica noticia. En primer lugar, porque el destino de los miembros de la banda no puede ser otro que su apresamiento y puesta a disposición de la Justicia. Todo lo demás, a lo que se abonan algunos nacionalistas a la desesperada, son elucubraciones para sacar partido a base de ceder ante ETA, algo que el Estado de Derecho no puede hacer y que, afortunadamente, es hoy un principio defendido por todos los demócratas. Pero también porque, después de mucho tiempo, la Policía Autónoma se suma, con éxito, a la lucha antiterrorista.

El Gobierno del lehendakari López puso en marcha las reformas necesarias en la Ertzaintza para que pudiera cooperar eficazmente con otras fuerzas de seguridad en la batalla contra ETA. El consejero de Interior, Rodolfo Ares, pidió tiempo a los ciudadanos, pero éstos estaban amargamente acostumbrados a que, en administraciones anteriores, la persecución de ETA por la Policía Autónoma fuera más bien retórica. En el País Vasco, no está de más recordarlo aunque ya haya pasado tiempo, se ha dado en esta materia el hecho más paradójico del mundo occidental: los sindicatos policiales pidiendo, en comparecencia parlamentaria, medios e instrucciones precisas para trabajar contra el terrorismo. Poco tiempo ha necesitado Ares, como se ha visto, para, después de propiciar la colaboración transfronteriza de los agentes vascos, conseguir estas detenciones, en las que hay varios terroristas relacionados con atentados recientes.

Es parte de la normalidad, es decir, de la adecuación de la Administración autonómica a las normas y a los objetivos de la Ertzaintza como Policía integral. Se diría que los nacionalistas que aburren diciendo que el nuevo Gobierno vasco se ocupa de la lucha antiterrorista pero no de otras cosas están en el fondo molestos por una acción lógica y necesaria, la más necesaria cuando se atenta contra la convivencia democrática, que se puede comparar con lo que ocurría antes.

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