domingo 22.09.2019

Catalonia is not Pujol

Es verdad que los españoles somos poco solemnes, poco amigos del boato y la suntuosidad que nuestros vecinos gastan cuando toca escenificar las cosas serias. Y lamentablemente, cuando nos ponemos nos sale regular. Ese aire como de disfrazados de Cornejo de nuestros coraceros cada 12 de octubre o ese Guardia Civil en Moncloa de gala, pero bajito y con gafas, con el Cetme en las manos y mirando de reojo a izquierda y derecha, son dos ejemplos muy gráficos que espero no molesten a nadie. De la probada profesionalidad de unos y otros no tengo nada que decir, faltaría más.

 Lo del clan de los Pujol está pidiendo a gritos una ceremonia pública de reprobación

Pero en fin, que me estoy desviando del asunto. Decía yo que es una pena que no se nos den bien estas cosas porque lo del clan de los Pujol está pidiendo a gritos una ceremonia pública de reprobación. A ver si el único resarcimiento que vamos a tener los muy honorables contribuyentes es que el patriarca renuncie a tanta prebenda cinco minutos antes de que se las quiten y ¡cuatro días después! de confesar lo inconfesable. Que no digo yo que sea poca cosa quedarte sin 90.000 euros de pensión vitalicia, despacho de 400 metros, cinco personas a tu cargo -a cargo del erario, digo-, coche oficial y chófer, no, pero que es que además tenemos muy razonadas sospechas de que todo esto no representaba más que el chocolate del loro del peculio della famiglia, y el cuerpo le pide a uno que a este señor y a sus bambini se les repudie en plaza pública y como requiere la golfería.

Como a esos sargentos del Séptimo de Caballería a los que les arrancaban los galones en el patio de armas del Fuerte Lincoln por haber rehuido el combate con los sioux. De repente me vienen a la cabeza el castillo de Montjuic, un destacamento de los Mossos d´Esquadra (de honor, per descomptat) y los 135 diputados del Parlament de testigos en una grada desmontable. O el Camp Nou, que cabría mucha más gente. Los socios del Barça entrarían gratis, que para eso pagan la cuota. Ya estoy viendo el pancartón… “Catalonia is not Pujol”.

Pero como aun así habría muchos que se quedarían fuera hay otras fórmulas. También podría organizarse una cadena humana de cientos de kilómetros que atravesara la Cataluña histórica de norte a sur y a la que pudieran sumarse al paso por sus pueblos y ciudades miles, cientos de miles de impositores indignados unos, tristes a secas otros y honrados todos.

La Cadena del Repudi. Desde Le Perthus hasta Vinaròs.

Catalonia is not Pujol
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