jueves 12.12.2019

Medallas de un Gobierno descontrolado

En el mundo genial del consejo de ministros, con sus bandejitas y jarras de agua individuales de alpaca y cuadros de Miró, un ordenador extraplano ha sustituido al tradicional ejemplar de la Constitución -o del Código Penal- que tenían delante. El marco ha mejorado, aunque la alpaca y Miró no combinan bien. En ese mundo feliz se sientan ya cinco ministros que han despreciado al Parlamento, no han acudido a la convocatoria formal del Congreso para comparecer e informar a los diputados y al país de algunos de sus asuntos. Los ausentes han sido Pedro Morenés, ministro de Defensa; Ana Pastor, ministra de Fomento; Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior; José Manuel Soria, ministro de Industria; e Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura.

Lo anterior era por citaciones concretas, lo último es que la sesión semanal de preguntas al Gobierno se ha celebrado sin ministros. El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, y la subsecretaria, Irene Domínguez-Alcahud, han plantado también a sus señorías, dos cargos que en teoría no están en funciones.El Congreso ha llevado al Gobierno por estos motivos al Tribunal Constitucional.

Nota al pie: pongo nombre, apellidos y cargos en detalle para facilitar el trabajo a los futuros autores de la publicación "La defensa y seguridad en la prensa española 2010-2030"; también para que los mencionados se encuentren, a través de su gente de prensa y la inestimable ayuda de las alertas de Google. Fin de la nota. Que la decisión de abtenerse sea colectiva, colegiada, con el aval de algún informe de los abogados del Estado que aún quedan sirviendo al Estado, no lo justifica. Esto de que un Gobierno acuda al Parlamento a explicar alguna cosilla es una muestra de calidad democrática, y un ataque a la inteligencia y al ciudadano no hacerlo. 

El CIS se ha saltado este enero la pregunta sobre la valoración de los ministros

Por tanto, Gobierno sin control, descontrolado; o irresponsable, que no impide que siga tomando decisiones. Buen momento para detenerse tres minutos sobre cómo valoran los españoles a sus ministros, algo que el Centro de Investigaciones Sociológicas pregunta trimestralmente en su Barómetro. Tocaba hacerlo en enero, pero el CIS se ha olvidado de preguntar a los ciudadanos por los ministros. No ha ocurrido en tres décadas, probablemente justificado por la situación inédita de la larga interinidad del Gobierno tras las elecciones, pero en cualquier caso a los sociólogos y a los estadísticos les gustan las series largas y homogéneas de datos, que en este caso se han roto. Para irnos acercando al actual consejo de ministros es recomendable acudir a una curiosa publicación del propio CIS que analizaba este asunto -La percepción de los ministros del Gobierno de España 1984-2009-, dos décadas y media de las que saca algunas conclusiones.

Por una parte, que sexo y edad no influyen en la valoración de los ministros, con lo que los investigadores archivan un prejuicio del que partían. Por otra, en ese periodo estaban unidos popularidad del ministro y valoración, hoy no. La opinión ciudadana sobre cada ministro puede verse influida por la del Gobierno entero, de su presidente, de la actuación sectorial y de la propia cartera, que tiene vida propia. En este sentido, los ministros tradicionalmente mejor valorados,independientemente del inquilino, eran Interior, Economía, Exteriores y Defensa. Hasta ahora.

Ya en nuestros días, el Gabinete Rajoy, según el Barómetro del CIS del pasado mes de octubre, es individualmente valorado por debajo del último Gobierno de Zapatero hace cuatro años.De los últimos resultados no sorprende en exceso que más de un 60% de los españoles no sepa decir el nombre de los actuales ministros de Agricultura, Justicia y Educación, pues García Tejerina, Catalá y Méndez de Vigo se han incorporado a mitad de legislatura en sustitución de Arias Cañete, Ruiz Gallardón y Wert. Sí resulta más sorprendente que tras cuatro años de ejercer el cargo el 54% de los encuestados no es capaz de identificar al ministro de Defensa, Pedro Morenés, no lo conocen.

En cuanto a la valoración, del actual Gobierno en funciones la mejor nota es para la vicepresidenta, Sáenz de Santa María, con un modesto 3,60, seguida de García Margallo (Exteriores, 3,52) y empate entre Alfonso Alonso (Sanidad) y Ana Pastor (Fomento, 3,21).

La peor valoración corresponde al ministro más conocido tras la vicepresidenta, Cristóbal Montoro (Hacienda, 2,28, incluso medio punto por debajo de Leire Pajín -Sanidad- en 2011), seguido en los puestos de cola por Méndez de Vigo (Educación), el renunciado Soria (Industria) y Pedro Morenés (Defensa, 2,64). En el último Gobierno de ZP el miembro más valorado era precisamente la titular de Defensa, Carme Chacón,con un 4,40, que comparando con su sucesor parece hasta una notaza. Con alguna perspectiva se podría hablar en el periodo 2012-2016 de un Gobierno presidencialista con un presidente que no ejerce un papel presidencial, tres cuartas partes de la legislatura en una pantalla de plasma, un año en medios y desde las elecciones esperando a que se estrelle el rival.

Los ministros de Rajoy reciben una valoración menor que los del último Gobierno de Zapatero

Reconozcamos no obstante que el puesto de trabajo de ministro tiene ciertos riesgos. En las reuniones de los viernes en Moncloa, entre carteras, escoltas, móviles, alpaca y mirós, da la sensación de que el presidente de turno coloca una silla menos que el número de convocados, que siempre sobre alguien, y le ha tocado ahora a José Manuel Soria, ministro de Industrias propias, Energía no renovable, Turismos a bajo coste, Almacenes nucleares, Innovación temblando, que ha perdido el puesto no por mala gestión o mentir sobre empresas propias en paraísos fiscales, algo que al parecer hace la mayor parte de la élite económica del país, sino porque no estuvo rápido en sentarse cuando paró la música hace cuatro meses.

Medallas de un Gobierno descontrolado
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