martes 27/7/21

En el corto plazo, las personas solemos recordar a aquellas que, inicialmente, con sus palabras despiertan nuestro interés. Sin embargo, a largo plazo quienes realmente permanecen para siempre son las que hacen algo, demostrando ejemplo, con aquello que proclaman.

El respeto, la credibilidad, y la admiración están más relacionados con lo que se hace, que con lo que se dice. Lo que se dice, suele ser un plan ideado para conseguir resultados inmediatos, en cambio, lo que se hace, es una estrategia consistente, confiable, valiosa y perdurable.

En cualquier ámbito de la Vida, el secreto para construir relaciones duraderas está en aplicar acción a todo aquello de lo que se suele hablar. Un “te quiero” es mucho más que dos palabras. Si de verdad me quieres, antes de intentar besarme, te habrás lavado los dientes. Si me quieres, demuéstralo. “Creo en ti”, y sin embargo cuando hay una oportunidad, confías en otra persona… Así todos los ejemplos que queráis poner, y que vivimos en primera persona de manera muy habitual.

“Las mejores relaciones son aquellas que tienen muy poca teoría y grandes dosis de práctica”

La credibilidad no se gana regalando continuamente los oídos de quienes nos rodean. Si tenemos que hacerlo continuamente, es porque en alguna ocasión dijimos que haríamos algo, y después dejamos de hacerlo. La credibilidad es sinónimo de confianza, y casi nadie suele confiar en quien en algún momento no demostró tenerla.

No se trata de la importancia que nosotros creamos que las cosas tengan, si no en como las perciban los demás, por eso no podemos clasificarlas en grandes o pequeñas, al contrario, son los hechos los que se encargan de aplicarle su valor correspondiente.

¿Alguna vez te has preguntado como te ven los demás? Repito, no como tú crees que eres, o como actúas. ¿Alguna vez te has preguntado como te ven los demás? Las personas solemos tener una percepción de otras, que va mucho más allá de las cosas que nos cuentan. Nuestra impresión de los demás está fundamentada en como nos tratan, y en como nos hacen sentir. Recuerda el ejemplo que he puesto más arriba, y que está relacionado con el ámbito personal: Si dices que me quieres, y no cuidas tu aliento antes de intentar besarme, es que no me quieres demasiado. Tal cual.

Claro que la primera impresión es importante, y en ella siempre hay una inmensa declaración de intenciones basada en palabras, aunque después, por muy buena que haya sido, debemos de intentar mantenerla a base de acciones. Hacer de cada momento una oportunidad para dar una primera impresión es un hábito que deberíamos inculcarlos continuamente, ya que de ese modo, cualquier relación siempre saldría reforzada.

Ya lo dice el refrán, “del dicho, al hecho, hay mucho trecho”. Aunque ese trecho podemos acortarlo si somos capaces de equilibrar nuestras palabras con nuestras acciones, aportando nuestra originalidad, y añadiendo grandes dosis de actitud y ejemplo, algo que sin duda nos hará dar continuamente una excelente impresión, y que, a la vez, nos permitirá ser recordados de manera positiva por siempre.

 

José Lorenzo Moreno López

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