martes 30/11/21

¿Y si España fuera Alemania?

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En esta España de los extremos, cualquiera que no se sitúe en ninguno de los dos, es inmediatamente tildado de equidistante, cobarde y traidor. La Llegada a las Españas de los extremos políticos ha emponzoñado mucho el panorama. Y no tiene mucho aspecto de mejorar, al menos en el corto plazo.

Por edad, no viví la Transición política. Pero sí he sido educado en esos principios y valores. Siempre he creído que los distintos pueden entenderse y que, en la moderación y la centralidad, está la virtud.

Hay países que nos demuestran que funcionan fantásticamente bien con el entendimiento entre moderados. El ejemplo más claro es el alemán. Desde hace muchos años los partidos institucionales alemanes, tienen una cosa muy clara: no se pacta con los extremos, se pacta en la centralidad y con los que se puede compartir una visión similar respecto a una sociedad abierta, democrática y libre.  Los demócrata-cristianos de Merkel (que serían primos-hermanos de lo que es el PP en España), jamás pactan con la ultraderecha. Y cuando alguno ha querido flaquear en ese aspecto, Merkel lo ha dejado clarísimo. Se ha pactado con los socialdemócratas y en su momento con los liberales. Jamás Merkel y los suyos han pactado con un partido como la AfD (primo hermano de VOX en España) que ¡en Alemania! niega nada más y nada menos que El Holocausto.

En estas últimas elecciones alemanas, han ganado los socialdemócratas. No se les ha pasado por la cabeza pactar con su izquierda. Han pactado con los liberales (que muy probablemente entre otras cosas controlarán economía) y con los verdes. Y tan bien que les va a los alemanes con ese tipo de pactos.

En Francia, también ocurre. Cuando se va a una segunda vuelta y a la misma llega la ultraderecha, si se enfrenta al centro-derecha, la izquierda pide el voto para el centro derecha. Y viceversa. Si se enfrentan centro-izquierda y ultraderecha, es el centro-derecha el que pide el voto para la izquierda.

¿Por qué en España no podemos ser igual? Como diría Mario Vargas Llosa “¿Cuando se jodió el Perú, Zavalita?”. Hagamos algo de historia. Hace no tantos años había una pugna en el centro- derecha y el centro-izquierda por ver quien era más liberal de los dos. En la derecha todo el mundo se definía como liberal. Y en el centro-izquierda había gentes que decían que los verdaderos liberales eran ellos. Yo, que siempre he defendido las ideas liberales, me quedaba extrañado. Nunca había visto a tanta gente en España proclamarse liberal. Pero sospechaba. Recordaba al gran Joaquín Garrigues Walker cuando decía que “Los liberales en España, cabemos en un taxi”.

Ya empezaban a llegar movimientos populistas en distintas zonas de Europa y del mundo. Y algunos dijimos que España corría el riesgo de que también llegaran. Y desgraciadamente no nos equivocamos. Primero nos llegó el populismo izquierdo. Al que algunos criticamos con dureza con gran aplauso de la derecha política y social. Y después llegó el populismo derecho. Y todos los que en la derecha se definían como liberales, de repente asomaron la patita populista. Según ellos, el populismo de izquierdas estaba muy mal, pero el de derechas era una bendición. No pocos improperios e insultos, hemos tenido que aguantar algunos por parte de esa derecha cuando hemos criticado y seguimos criticando el nacional-populismo.

Volviendo a Vargas Llosa ¿Cuando se jodió España? En el momento en que los partidos institucionales y que hicieron la transición, decidieron romper con ese pacto no escrito que venía desde entonces y que básicamente decía que los pactos políticos se mantenían en la centralidad y en la moderación. En la izquierda hubo un momento que se prefirió pactar con un partido de raíces bolivarianas, que hablaba de La Constitución como “Un papelito mojado”, que con el centro. Y en la derecha se hizo exactamente lo mismo: se prefirió pactar con un partido que también quiere destruir lo que algunos llaman de forma despectiva, Régimen del 78. Debo decir que no tengo ningún problema con ese término. La pregunta inmediata a quien lo utiliza de forma despectiva, es clara: ¿Prefiere usted el Régimen anterior al 78 en España? Es evidente que algunos sí.

Esta huida hacia los extremos en España, pudo ser parada por un partido que perfectamente podría haber sido un puente hacia el centro para izquierda y derecha democráticas. Pero desgraciadamente, no fue así. Cuando ya había pacto y gobierno formado (con nombres y apellidos) entre PSOE y Ciudadanos, el entonces líder del partido naranja (Albert Rivera), se echó atrás. Iba a ser Vicepresidente del Gobierno y algunos de sus compañeros de partido, Ministros muy importantes. En un momento determinado y aún no se ha hecho público el porqué, el señor Rivera para todo y prefiere la foto de Colón y lanzar al PSOE a los brazos de su extremo. Tremendo error que hizo que Ciudadanos esté hoy donde está y con futuro bastante peor.

Siempre se ha dicho (y es verdad) que las elecciones se ganan en el centro. PP y PSOE tienen a un público bastante fiel incluso en los peores momentos. Pero ese votante moderado que puede votar en ocasiones al centro- derecha y en otras ocasiones al centro-izquierda, es el que da las victorias electorales. Ciudadanos y PP le dejaron al PSOE el centro libre cuando acudieron a la foto de Colón de la manita de la ultraderecha. Y ahí siguen. El PP no se da cuenta que, si quiere ser alternativa de gobierno, tiene que ir a por los votos moderados que se le fueron en un momento determinado a Ciudadanos. Los votos que se le fueron a VOX, no van a volver. Es más, pactar con VOX, le cierra al PP poder pactar con todos los demás. Se podría encontrar incluso en la situación de tener junto a VOX más escaños, pero si no llega a la mayoría, nadie más pactaría con el PP. Con lo cual, las posibilidades del PSOE para conseguir una mayoría parlamentaria que sería legítima, son abultadas.

El camino correcto es la vuelta a la moderación, a la centralidad política, a la defensa de la sociedad abierta, de la España plural en la que vivimos. Y el descarte de los extremos ¿Por qué España no puede ser como Alemania? No hay nada que lo impida.

Álvaro Lodares (Economista)

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