sábado 16/1/21
Sociedad

El boom de la apicultura en el siglo XXI

En los últimos años, la apicultura ha experimentado un fuerto crecimiento, con la adhesión al sector de un gran número de productores, tanto profesionales como amateurs

Las nuevas incorporaciones han desarrollado el oficio de diferentes maneras y con distintos objetivos; sin embargo, La Tienda del Apicultor sigue siendo, para la mayoría de ellos, la tienda de referencia.
 

La historia de una actividad milenaria

Los orígenes de la apicultura se remontan miles de años atrás. Aunque su aparición exacta es incierta, hoy se sabe que en el Mesolítico, período de transición entre el Paleolítico y el Neolítico, el ser humano ya recolectaba miel extraída de colmenas silvestres. En este sentido, no fue hasta el Neolítico, cuando surgió la producción de miel a partir de enjambres controlados.

Actualmente, existen registros que muestran que la apicultura fue una actividad común en numerosas culturas como la egipcia, la griega y la romana. De hecho, ha sido una actividad presente en prácticamente todas las sociedades que han existido a lo largo de la historia.

No obstante, con el descubrimiento de América en 1492, la apicultura sufrió un pequeño declive. Así, aunque siempre existió, durante este período histórico la producción de miel disminuyó considerablemente por causa de la aparición del azúcar.

De esta manera, aunque la producción se recuperó, la apicultura no alcanzó su máximo apogeo hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX: momento en el que nace lo que se considera como la apicultura moderna. En esta etapa, la actividad experimentó un proceso de formalización académica con la publicación de diferentes estudios como los de Georges de Layens o Gilbert M. Doolittle.

El nuevo boom

En pleno siglo XXI, la apicultura ha vuelto a experimentar un nuevo auge. Este boom se ha debido en parte a la crisis económica, que han provocado que muchas personas desempleadas hayan visto en la apicultura una salida laboral. Asimismo, actualmente existen ayudas para jóvenes apicultores – un aspecto que sin duda ha influido en la aparición de nuevos productores-.

No obstante, este incremento de apicultores ha provocado una serie de consecuencias negativas para el sector, materializadas en una saturación del mercado y en la aparición de riesgos medioambientales. De este modo, la superpoblación de abejas que se ha dado en algunas regiones de España ha provocado conflictos entre apicultores trashumantes y estantes.

La situación de los apicultores españoles se ha visto perjudicada también debido al gran número de importaciones extranjeras de miel que recibe nuestro país. Estas importaciones, cuyo precio es significativamente más reducido que el de las producciones españolas, supone un gran riesgo para la supervivencia de la apicultura profesional en España.

El aumento de la competitividad, tanto externa como internamente, ha implicado un duro golpe para el sector de la apicultura. De hecho, el desplome de la ventas ha supuesto en muchos casos la aplicación de reducciones salariales y la pérdida de puestos de trabajo.
 

Retos actuales en la apicultura

Debido al rápido crecimiento de la apicultura, se ha dado una falta de profesionalización de muchas de las personas que han orientado su vida laboral hacia esta actividad. El desconocimiento y la falta de un aprendizaje formal han conllevado, en muchos casos, un empeoramiento de la producción y de la calidad del producto.

Asimismo, otro de los retos más acuciantes para el sector es el cambio climático. Las alteraciones en las temperaturas y en los regímenes de lluvias han ocasionado que las afloraciones y los cultivos hayan seguido ritmos diferentes a los habituales. Unos cambios que han dificultado enormemente el trabajo tanto de las abejas como de los propios productores.

La varroa es otro de los grandes adversarios de la apicultura. Este ácaro parásito es el responsable de la muerte de un gran porcentaje de abejas, sin que se haya conseguido, hasta ahora, un remedio eficaz para combatirlo.

De la misma forma, en algunas regiones de España, la abeja velutina es hoy por hoy una de las grandes amenazas para la apicultura. Aunque se han probado diferentes mecanismos para reducir su número e incidencia, por lo de ahora tampoco se han conseguido avances significativos.

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