martes 20/4/21

Estrella Digital

La peligrosa tormenta de citoquinas que provoca el Coronavirus

Las vacunas en general, también las diseñadas contra la Covid-19, evitan las llamadas ‘tormentas de citoquinas’

Covid-19

La tormenta de citoquinas (o de citocinas) es una respuesta inflamatoria desmesurada en la que está implicado el sistema inmune, según asegura África González Fernández, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo.

Es un mecanismo de protección que se da en cualquier inflamación y que habitualmente es capaz de frenar a tiempo, pero hay ocasiones en las que se descontrola y la producción de estas citoquinas se convierte en excesiva, tanto en cantidad como en calidad. 

Las vacunas en general, también las diseñadas contra la Covid-19, evitan las llamadas ‘tormentas de citoquinas’, según explican los virólogos para desmentir algunos bulos que circulan por Internet.

INDUCIR LA RESPUESTA INMUNE

Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, manifiesta que  el ARNm de la vacuna dura muy poco y "al desaparecer el mensajero, la proteína no puede sintetizarse. Persiste el tiempo suficiente -unos pocos días- para inducir una respuesta inmune", explica.

Según el investigador del Isciii, además de infectar células pulmonares, el virus provoca un daño por infección, directa o indirecta, de las células endoteliales, que son las que forman los vasos sanguíneos que están en los pulmones. Cuando éstas se dañan terminan provocando alteraciones en la coagulación, trombosis y hemorragias

“Dentro de los mecanismos de nuestro cuerpo hay unas sustancias solubles que producen las células, las citoquinas o citocinas. Son como granadas o proyectiles que localizan células infectadas y las destruyen de una manera selectiva

En relación a las vacunas, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés, ), en su recomendación para autorizar la comercialización de vacuna de ARN de Moderna, también indica que el ARN mensajero de la vacuna no permanece en el cuerpo:

Cuando una persona recibe la vacuna, algunas de sus células leerán las instrucciones del ARNm y producirán temporalmente la proteína de pico. El sistema inmunológico de la persona reconocerá esta proteína como extraña y producirá anticuerpos y activará las células T (glóbulos blancos) para atacarla. Si, más adelante, la persona entra en contacto con el virus SARS-CoV-2, su sistema inmunológico lo reconocerá y estará listo para defender al cuerpo contra él. El ARNm de la vacuna no permanece en el cuerpo, se descompone poco después de la vacunación."

Pepe Alcamí asegura que no se ha contemplado este supuesto efecto de las vacunas: "No se vio en el SARS, no se ha visto en los ensayos clínicos en los que hay gente que lleva ya más de 9 meses vacunada y no se ha visto nunca ese efecto".

 

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