Domingo 23.09.2018
Iguala a McEnroe

Nadal quiere acallar el debate histórico con Djokovic

El español, al que muchos ya ubican entre los mejores tenistas de la historia, tiene un complicado reto por delante para dar más razones de que tras Federer, nadie ha logrado tanto como él

Rafael Nadal tras ganar su 10º Roland Garros.
Rafael Nadal tras ganar su 10º Roland Garros.

Este lunes Rafael Nadal, nuevamente, ha aparecido en lo más alto del ranking ATP. Con esta son 170 las semanas que el tenista español ha liderado la tabla, una cifra con la que ha igualado al mítico John McEnroe en la sexta plaza. De todos los récords y clasificaciones en las que se ubica el balear, este no es precisamente su fuerte. Sus diecisiete Gran Slam le colocan en el segundo lugar histórico de este deporte, pero es consciente de que para ello debe alargar su hegemonía. El reto es superar las 223 semanas que Novak Djokovic ha estado al frente. 

Nadal ocupó esa privilegiada posición por primera vez en 2008, año en el que se ganó el reto en todas las superficies, sobre todo tras coronarse por primera vez en Wimbledon. Ha pasado una década desde entonces y sus éxitos no han cesado. Las lesiones y las dudas dieron paso en 2017 a un 'renacer' del manacorense, que junto a Federer trasladó a las aficionados a una época pasada. El suizo y él son ya considerados por muchos como los mejores tenistas de la historia, pero el debate aún persiste, y para ello Nadal debe empezar en Montecarlo la defensa de ese discurso.

El número uno no es la mayor obsesión de las principales figuras, menos aún una vez se ha alcanzado. Y con los 32 años que tiene ahora Rafa, para nada es una prioridad en su guión. Sin embargo, de cara a la historia, es la mejor vara para medir la superioridad respecto al resto en su época. Federer, con 308 semanas al frente de la ATP, casi dobla la cifra del balear. El español recuperó el trono tras la derrota del suizo en Miami, que defendía un gran puñado de puntos. 

Algo similar podría acontecer en los próximos torneos, de los que se ha ausentado el helvético, como hiciera en 2017, para respirar y evitar la superficie a la que más le cuesta adaptarse. Nadal, por el contrario, defiende prácticamente todo, después de que el pasado curso ganara cuatro de los cinco torneos que disputó sobre tierra batida: Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roland Garros. Tan sólo Roma, en los cuartos de final, le vio caer antes de tiempo. El reto es mayúsculo, pero el español está capacitado para superarlo.

Así lo indican sus cifras sobre esta superficie. Nadie jamás había sido tan superior. Ya ha alcanzado las dos cifras tanto Montecarlo como en París, y no sería una utopía verle arrasar de nuevo. El año pasado su mayor obstáculo fue Thiem, que ahora regresa de una lesión y no ha encontrado aún buenas sensaciones. Djokovic, que de nuevo ha cambiado su equipo de trabajo, tampoco se presenta como una amenaza real, aún en plena adaptación al juego tras los infortunios que le ha ocasionado su lesión de codo. 

Nadal sabe que si sale airoso de este tramo, después tendrá mucho que sumar sobre la hierba, y en los torneos de final de año, ya que tras ganar el US Open una lesión le impidió competir en Basilea, y rendir con creces en otros escenarios como Francia o Londres. Con el corto calendario por el que apuesta Federer y la dificultad de los más jóvenes para asentarse, en los próximos meses se le presenta una ocasión de oro para mantenerse al frente del ranking y superar en semanas a Djokovic, un tenista con el que todavía tiene perdido el cara a cara (24-26). Todo pasa por salir indemne del 'Everest' que arranca esta semana con Montecarlo. 

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