viernes 20.09.2019
GUERRA HÍBRIDA

La OTAN se prepara para una confrontación con Rusia

Buena parte de los países de la OTAN están convencidos de que van a ser atacados por el Este. Una guerra parecida a la que se vive en Ucrania, híbrida. Los rusos han hecho 4.000 maniobras militares este año y han demostrado que pueden desplazar a 100.000 soldados con una velocidad inesperada. Fuentes de la OTAN confirman que "no sabemos qué quieren ni cuáles son sus objetivos". Acabada la Guerra Fría, ahora llega la Guerra Híbrida

Tropas rusas de infantería de marina en un ejercicio anfibio.
Tropas rusas de infantería de marina en un ejercicio anfibio.

“Los países bálticos están convencidos de que Rusia atacará. Y son muy difíciles de defender. Y Rusia tiene capacidad para hacerlo”. La OTAN lo es todo o es nada, según se mire. Y va de un lado al otro del globo. Tras años centrados en la compleja y sangrienta misión de Afganistán, la Alianza Atlántica ha vuelto a centrar su mira en el viejo rival del Este: Rusia. Los analistas de la OTAN están alarmados ante la cada vez más agresiva política militar rusa.

Hace unos meses, dos cazas lanzados desde el mando conjunto aliado de Torrejón (CAOC) interceptaron a un solitario bombardero ruso que estaba volando paralelo al litoral portugués, recorriendo la costa lusa de norte a sur. Era un desafío. El aparato había salido de una base báltica rusa y había circunnavegado el Ártico hasta bajar hacia el sur al Oeste las islas británicas. Solo fue descubierto al aproximarse a Portugal. Fuentes militares conocedoras del caso creen que se trataba de “testar nuestros sistemas de control y reacción. Una provocación”.

Las provocaciones, los duelos casi al estilo 'OK Corral', se dan cada día en los helados cielos del norte de Europa. Los rusos gustan de volar a su base de Kiliningrado –un enclave ruso en la vieja Prusia Oriental– atravesando el cielo de las repúblicas bálticas –defendidas bajo el paraguas de la OTAN– de forma extemporánea y sin pedir permiso alguno, y mucho menos a las autoridades militares de la OTAN.

Submarino ruso armado con misiles estratégicos en su base de Murmansk

Un submarino ruso armado con misiles estratégicos, en su base de Murmansk.

Claro que la OTAN no es inocente del todo en este juego. En los últimos meses la Alianza ha desplegado ocho cuarteles generales en los alrededores de Rusia. La propia organización explica que se trata de cuarteles pequeños, con apenas 30 o 40 miembros, pero que son el núcleo de mando y control para unidades más grandes que se pudieran desplegar en la zona. Los rusos anotan en el capítulo del Debe, como provocación y acto hostil, el despliegue americano del escudo antimisiles, que los cerca por Este, Sur y Oeste.

Los rusos anotan como acto hostil el despliegue del escudo antimisiles de EEUU

En los fríos y ya algo anticuados pasillos de la sede en Bruselas de la OTAN, el lenguaje es técnico, elevado, macroestructural. Que un representante oficial baje al suelo y hable de medidas concretas sobre el terreno es complicado. La sensación es que la OTAN se ha reencontrado con su viejo enemigo de las largas décadas de guerra fría, y que se adapta perfectamente a ese escenario. Ése fue el sentido de la cumbre de Gales del año pasado, pese a la casi desesperada llamada de los aliados del Mediterráneo para que se haga caso al llamado “Flanco Sur”, en el que tantas cosas están pasando. En la misión española en la OTAN se reconoce que, mientras hay una enorme preocupación por saber a dónde va Rusia, en el Sur “la amenaza se ve aún difusa”. Los diplomáticos españoles aseguran, no obstante, “que no se sabe qué quiere Rusia, cuáles son sus objetivos”.

Lo que si se sabe es cómo se las gasta el rival ruso. La invasión de Crimea mostró dos cosas importantes a los analistas de la OTAN. Primero que Rusia es capaz de desplazar a un ejército de más de 80.000 soldados a miles de kilómetros en poco más de 24 horas. Segundo, su habilidad para desarrollar un nuevo concepto estratégico: la Guerra Híbrida.

El poderío militar ruso asusta, y como explica un miembro del 'staff' político de la OTAN, “tiene la enorme ventaja de que no ha de explicar nada a la opinión pública. El pueblo ruso está de acuerdo con el uso de la fuerza”. Un poder militar que se ha ejercitado en unas 4.000 maniobras militares este año –37 veces más de las que hace la Alianza, apenas un centenar en 2015–, una gran parte de ellas sin comunicación previa. Es decir, que los radares de la OTAN se enteraron de ellas cuando vieron volar a los cazas rusos o al detectar los movimientos de tropas, cuando lo habitual, según las convenciones internacionales firmadas por Rusia y la OTAN, es hacer comunicación previa de esos desplazamientos. Maniobras con cerca de 80.000 militares en acción. “Y ellos están que trinan con Trident Juncture –las mayores maniobras de la OTAN en 10 años, que se desarrollan estos días en España–, que solo ha movido a 35.000”, exclama un miembro del 'staff' aliado.

Soldado ruso de operaciones especiales.

Soldado ruso de operaciones especiales en unas maniobras.

“Lo que los rusos están utilizando en Siria es interesante. Pero solo están usando y enseñando el armamento que nosotros ya sabíamos que tenían”, explica otro militar destinado en el cuartel general de la Alianza en Bruselas. El arsenal ruso, enorme y modernizado durante este último lustro, es solo una parte de los medios que Putin está usando en su nuevo concepto de Guerra Híbrida. Esta nueva forma de expresión bélica consiste en el uso masivo de tropas, algunas de operaciones especiales, en acciones limitadas, unido a actuaciones y mediatización de los medios de comunicación y otras formas de pelea, como la guerra cibernética. O sea, la ofensiva rusa en Ucrania.

Ése es el reto que afronta la OTAN, en el que España, tan lejos nuestras fronteras de las de Rusia, se ha implicado seriamente. Nuestro país va a mandar la NATO Response Force reforzada, concretamente la VJTF (Very High Readiness Joint Task Force, Fuerza conjunta de muy alta disponibilidad) en 2016, con escenarios como el Sirio o el Báltico en la mente. Un esfuerzo caro en personal y en términos económicos.

El problema estratégico para la OTAN es que sus miembros del Flanco Este están convencidos de un cercano ataque ruso, sobre todo las naciones bálticas y Polonia. Y se trata, en el caso estonio, letonio y lituano, de países sin capacidad de defensa. Una pesadilla para los analistas de la OTAN.

Rusia ha suspendido, desde la crisis con Ucrania, los intercambios informativos y de buena voluntad con la OTAN. Sin embargo, en los mismos pasillos por los que deambulan los analistas y diplomáticos de la OTAN, en Bruselas, hay una oficina abierta muy peculiar. En ella habitan 16 personas. Son los rusos de la misión abierta por este país cuando la guerra fría se relajó y todo era buena voluntad. Allí permanecen. “Nadie sabe muy bien qué hacen ahí dentro”, explica un funcionario de la Alianza.

Comentarios