martes 15.10.2019
Pésimas condiciones y fuertes demoras

El deplorable estado de Renfe Cercanías Madrid

Los madrileños sufren cada mañana demoras que oscilan entre los 10 y 15 minutos, cancelación de trayectos, vagones sucios y mal climatizados e informaciones contradictorias de la megafonía y los paneles luminosos

Tres imágenes que muestran el mal estado en el que se encuentran los vagones e instalaciones de Renfe.
Tres imágenes que muestran el mal estado en el que se encuentran los vagones e instalaciones de Renfe.

Más de 60 incidencias reconocidas oficialmente durante el mes de septiembre, andenes atestados de viajeros, trenes sin una óptima climatización, vagones sucios y averías en las grandes estaciones y en la red eléctrica de los trayectos más importantes de la capital. Esta es la situación que vive el servicio de trenes de Cercanías Madrid y que sufren a diario miles de madrileños, que cansados de los retrasos han encontrado en las redes sociales una plataforma para elevar sus quejas y compartirlas con el resto de usuarios.

“Por avería en la estación de Chamartín los trenes con destino Cercedilla circulan con un retraso de 10 minutos”; “en este momento, demoras de 15 minutos sentido Atocha - Aranjuez por avería en un tren”. Estos dos mensajes son el pan de cada día de las estaciones de la red C2 y C3 de Renfe Cercanías Madrid. Los viajeros que acostumbran a transitar estas líneas tienen la sensación de escuchar este mensaje en bucle una y otra vez. Aunque los viajeros de la C7, C8, C5 y C10 tampoco se salvan los retrasos, demoras e incluso cancelaciones de algunos trenes.

“Otro día más que llegaré tarde a la universidad porque el tren no sale a la hora de Alcobendas”; “gracias Cercanías por hacer que llegue tarde cada día a trabajar. Te estoy eternamente agradecida...”. Son sólo dos ejemplos de cientos de comentarios que recibe el twitter oficial de Renfe Cercanías cada día. La mayoría de los usuarios del transporte público se lamentan de la impuntualidad de los convoyes y de los graves perjuicios que estos les generan. Llegar puntual al trabajo, a la universidad o a una cita es un imposible para muchos madrileños que cada mañana se levantan con la esperanza de que en el muro de su red social, Cercanías no haya comunicado ninguna incidencia en su línea.

Que Renfe no informe de ninguna avería o demora no significa que en realidad no se estén produciendo retrasos. De hecho, hay muchos pasajeros que se quejan precisamente de los mensajes tranquilizadores que lanza la empresa pública cada cierto tiempo para informar de que el servicio se desarrolla con normalidad. “Os podríais ahorrar la información y dar una veraz como por ejemplo: Hoy como todos los días hay retrasos”; “el habitual ‘sin incidencias’ de Cercanías se resuelve hoy con otros 7 minutos de retraso”. Son los comentarios de dos usuarios enfurecidos por la contradicción entre la comunicación de Renfe y la realidad que sufren todas las mañanas.

Pero la desinformación y las incoherencias no se producen sólo en internet. Los propios carteles luminosos instalados en los andenes de las estaciones producen confusiones en los viajeros madrileños, que en la mayoría de las ocasiones realizan esperas de más del doble de tiempo de lo que se refleja en los paneles. Eso cuando no están averiados, que también ocurre habitualmente.

Inmobiliario obsoleto y envejecido 

Los percances y deterioros también se producen en otras zonas de las estaciones. Por ejemplo, en Atocha, Chamartín, Sol o Recoletos es rara la vez que no se encuentra averiada una de sus escaleras mecánicas. De hecho, los usuarios suben fotografías del estado de las mismas e informan de su posición para que Cercanías pueda elevar un informe y arreglarlas, pero esto no suele ocurrir. Multitud de viajeros han llegado a comunicar la avería continuada de una escalera durante una semana sin que la empresa tome cartas en el asunto.

Pero la escasez de confort no acaba en los exteriores. El interior es en algunas ocasiones mucho más incómodo que los retrasos y el inmobiliario deteriorado. Vagones con la calefacción en funcionamiento en pleno agosto y el aire acondicionado actuando a pleno rendimiento en diciembre son casos extremos, pero que desgraciadamente ocurren a lo largo de un año.

De todos modos, aunque acierten con el tipo de ventilación es recomendable portar guantes en invierno y ropa ligera en verano porque la climatización de los trenes es defectuosa. Además, los paneles luminosos del interior de los vagones alguna vez han marcado temperaturas de hasta 60º grados. Otro ejemplo más del deterioro y el deficiente funcionamiento de los carteles. Por no hablar de la limpieza de los suelos y de los aseos de los trenes.

Si el viajero consigue superar los retrasos en el andén y el frío o el calor, aún le quedará un escollo más que salvar: la tediosa parada a la entrada de estaciones como Atocha y Chamartín. Un receso que nadie logra entender y que normalmente genera demoras en los siguientes trenes del recorrido.

Cercanías ha declinado hacer declaraciones al respecto y se limita a afirmar que “es normal que se produzcan algunas demoras y averías a lo largo de un año”. Lo que igual no es tan normal es que su cuenta oficial de Twitter haya recogido más de 60 incidencias sólo en septiembre. Caídas en la red eléctrica, trenes averiados, estaciones sin servicio y un arrollamiento son las razones de estos problemas surgidos el pasado mes. Es decir, sólo un motivo ajeno a la empresa pública. Por su parte, el Ministerio de Fomento traspasa toda la responsabilidad de la problemática a la propia Renfe Cercanías Madrid.

Por último, los usuarios también se quejan de que Renfe Cercanías incumple la legislación cuando se producen retrasos de más de 60 minutos. La ley obliga a la empresa a reintegrar el importe del billete o de facilitar al viajero un trayecto alternativo en condiciones de transporte comparables y lo antes posible.

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