sábado 22.02.2020
CRISIS INTERNA EN EL PP

Rajoy liquida el ‘aznarismo’

Tras el "no" de Mayor Oreja, el presidente 'popular' se quita de encima al último miembro del núcleo duro de Aznar

Rodrigo Rato; Ángel Acebes; Francisco Álvarez-Cascos; Federico Trillo; Jaime Mayor Oreja y Mariano Rajoy. | Fotos Gtres
Rodrigo Rato; Ángel Acebes; Francisco Álvarez-Cascos; Federico Trillo; Jaime Mayor Oreja y Mariano Rajoy. | Fotos Gtres

El fin de la era aznarista ya es una realidad. La negativa de Jaime Mayor Oreja a formar parte de la lista ‘popular’ en las próximas elecciones europeas supone el portazo definitivo a una era dominada por aquellos a los que se identifica como los autores del gran ‘milagro’: aglutinar a toda la derecha española –de múltiples sensibilidades- en un único partido –el Partido Popular-.

Durante años parecía que el dique ‘popular’ era infranqueable. Nada hacía presagiar que 25 años después de su rebautismo (antes Alianza Popular), y después de atravesar importantes momentos de tensión interna (sobre todo después de la doble derrota de Mariano Rajoy al frente de la formación), todo iba a desembocar en pocas semanas en la situación que se respira actualmente dentro de sus filas: el nacimiento de un nuevo partido conservador (Vox) –constituido por importantes 'expopulares': Santiago Abascal, José Antonio Ortega Lara y Alejo Vidal-Quadras-, el “no” de Mayor Oreja y ahora también el plantón del presidente de honor a Rajoy en la Convención Nacional en Valladolid. Se viven nuevos tiempos en Génova: el sector más conservador del PP ha declarado la guerra a Mariano Rajoy.

El ala dura ya ha intentado deshacerse de él en más de una ocasión –sirva como ejemplo el famoso Congreso de 2008 celebrado en Valencia-; pero nunca con éxito. Todo lo contrario, Rajoy con su estrategia del silencio ha conseguido acabar sin apenas mancharse las manos con cada uno de los importantes bastiones aznaristas que quedaron tras su ascenso al ‘trono’. No quería que nadie le hiciera sombra, dictara sus políticas o controlara sus decisiones. Quería su propia era, así que a base de indiferencia ha conseguido erigirse como el único superviviente de aquel núcleo duro liderado por Aznar. El resto -Rodrigo Rato, Ángel Acebes, Francisco Álvarez-Cascos, Federico Trillo y Jaime Mayor Oreja- poco a poco han ido cayendo cual fichas de dominó. En su mano estaba rodearse de quien considerara oportuno, y en su elección no estaba ninguno de estos nombres. Hay quien piensa que estas ausencias perjudican al partido y ponen de manifiesto el escaso liderazgo de Mariano Rajoy, pero por el momento no parece que sea una cuestión que preocupe al presidente.

Aznar apuesta por Rajoy tras el no de Rato

Sin duda alguna, 2004 supuso un importante punto de inflexión. José María Aznar, tras ocho años de Gobierno, decidió apartarse de la primera línea de la política y eligió a Mariano Rajoy como sustituto al frente del PP, pese a no ser su primera opción. Aznar cuenta en sus memorias que Rodrigo Rato le dijo “no en dos ocasiones” y que por eso se decantó por el gallego. Una decisión que Rato nunca compartió. El expresidente de Bankia se arrepintió de su decisión y pidió a Aznar ser su sucesor, pero ya era demasiado tarde. La decisión ya estaba tomada.  El que fuera vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía entre 1996 y 2004, hombre de máxima confianza de Aznar, fue condenado a un destierro político de oro: hasta 2007 estaría ocupando la dirección del Fondo Monetario Internacional.  Tras el ascenso de Rajoy a la presidencia del PP se acabó la relación. Durante años, Rato se quejó a sus allegados de que Rajoy jamás le había vuelto a llamar para consultarle nada. Pero todo cambió tras las elecciones generales de 2011. España atravesaba una de las peores crisis económicas de la democracia y Rajoy sabía que iba a necesitar la ayuda de personas con experiencia en la gestión económica. Rodrigo Rato no sólo estuvo apoyando a Rajoy durante la noche electoral, sino que se vieron en varias ocasiones mientras el nuevo presidente del Gobierno decidía a su equipo. Su nombre comenzó a sonar como posible ministrable. Finalmente no fue así. Rato continuó como presidente de Bankia, hasta que la crisis de la entidad estalló. El Gobierno de Rajoy no dudó en dejarle caer en 2012. Desde entonces, la relación es inexistente.

El siguiente en abandonar el barco fue Ángel Acebes. Él, a diferencia de Rato, aguantó algo más al lado de Rajoy. Fue su secretario general durante sus primeros cuatro años de presidencia, pero la incertidumbre sobre su continuidad como ‘número dos’ de Rajoy tras el famoso Congreso de 2008 celebrado en Valencia, le hizo tirar la toalla antes. Por entonces, ya era bien conocido la oposición de Aznar y Esperanza Aguirre a la reelección de Rajoy al frente del partido. Acebes era un hombre de Aznar y parecía evidente que Rajoy optaría por apartarlo. Lo único que hizo fue adelantarse a los acontecimientos. Ángel Acebes siempre había sido un hombre de partido. Había dedicado su vida a la política. Pero no pudo soportar el silencio de Rajoy frente a su continuidad. Finalmente se marchó a la empresa privada y nunca volvió. El presidente colocó en su lugar a María Dolores de Cospedal, alejada de los tentáculos de Aznar.

Aunque la lista de cadáveres políticos no acaba aquí. El que fuera secretario general en Génova durante una década y luego ministro de Fomento con Aznar, Francisco Álvarez-Cascos, también fue otro de los que finalmente abandonó, aunque en dos fases. Se apartó de la primera línea con la marcha de Aznar. Pero años después decidió volver. En 2010 pidió a la dirección del partido ser el candidato del PP en Asturias. En un primer momento pareció que Rajoy iba a aceptar, pero tras largas discusiones con la cúpula, el PP finalmente decidió que la concejala de Oviedo, Isabel Pérez-Espinosa, (según la cúpula, de perfil más moderado) fuera la cabeza de lista en el Principado. Una decisión que Álvarez-Cascos nunca perdonó. El exministro de Fomento declaró sentirse “humillado” e “insultado” por el PP de Asturias, donde se inició una guerra, y el 1 de enero de 2011 dijo adiós al partido. Igual que con Rato y Acebes, Rajoy volvió a guardar silencio.

Mayor Oreja: cae el último bastión

Tras las últimas elecciones generales, de la era aznarista aún quedaban dos importantes nombres: Federido Trillo y Jaime Mayor Oreja. El segundo lo tenía lejos, en Europa. Al primero también lo envió lejos: de embajador a Reino Unido, pese a que no sabía inglés. Con los dos últimos supervivientes del aznarismo fuera de España, Rajoy pensaba que tenía la papeleta solucionada. Pero nada más lejos de la realidad. Mayor Oreja no pudo dejar pasar por alto las decisiones del Ejecutivo de Rajoy en materia antiterrorista (Bolinaga y Parot). Y desde hace unos meses, el exdirigente vasco se ha convertido en uno de los más críticos del Comité Ejecutivo ‘popular’. La distancia con el Gobierno del PP cada vez era más abismal y finalmente ha ocurrido lo inevitable: el exministro del Interior, que no ha visto muestras de afecto por parte de Rajoy, ha dicho “no” a continuar en Bruselas.

Ahora se abre una nueva era en el PP. Ésta cien por cien marianista. Pero con un importante boquete, el del sector más conservador. Referentes como Aznar o Mayor Oreja ya están anulados. Ambos siguen en el partido, pero por el momento parece que de una manera testimonial. El presidente de honor ni siquiera ha querido cambiar su agenda internacional para estar este fin de semana junto a su familia política. ¿Quién hablará ahora de bajar impuestos, cuidar a la víctimas de ETA o proteger la unidad de España frente al independentismo? La nueva formación que acaba de nacer, liderada por Abascal y Ortega Lara, parece que va en esta dirección, pero el Partido Popular se resiste a facilitarle el camino. Está previsto que los ‘populares’ elaboren su nueva estrategia política este fin de semana, y estos asuntos no faltarán.

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