Domingo 19.05.2019
Información autónomos

Las obligaciones fiscales de los trabajadores autónomos

En España existen, con fecha a cierre de marzo, más de 3,2 millones de autónomos dados de alta. De esta cifra, el 38,7%, más de 1.360.000 personas están constituidas o pertenecen algún tipo de forma societaria mientras que el 61,3%, 1.995.000 son autónomos persona física

Desde la principal organización de autónomos en España, ATA, la Asociación Nacional de Trabajadores Autónomos, se demanda constantemente acuerdos con el gobierno para mejorar las condiciones laborales y las prestaciones de estos trabajadores, que suponen una carga importante del empleo y la creación de trabajo en nuestro país.

Las últimas modificaciones en el régimen de autónomos han traído consigo una nueva subida en la cuota mensual a pagar por los autónomos pero también mejores prestaciones sociales en caso de cese de actividad.

El pasado 28 de abril se produjeron las elecciones generales, y algunos partidos políticos incluían en sus programas medidas como la posibilidad de pagar el IVA de sus facturas una vez que hayan sido cobradas, y no de manera trimestral, como sucede hasta la actualidad. Esta es una de las obligaciones fiscales de los trabajadores autónomos, que son muy numerosas y, en ocasiones complejas si no se tienen suficientes conocimientos en materia fiscal.

El alta en Hacienda y la licencia de actividad

La primera obligación fiscal de cualquier autónomo es darse de alta en Hacienda, para ello debe presentar la declaración censal en la que aparezcan sus datos personales, la actividad que va a desempeñar, el emplazamiento laboral y los impuestos que le corresponden, entre otros. Para ellos, un paso ineludible es rellenar el modelo 036 ó 037, que es una versión simplificada del 036.

A la hora de declarar la actividad hay que seleccionar alguno de los epígrafes del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), donde se incluyen todo tipo de actividades empresariales y profesionales.

En caso de ser una persona física, los impuestos tributan por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, si bien posteriormente hay que cumplir otras obligaciones fiscales. Además, aquellas personas físicas con un importe neto de negocio inferior a un millón de euros están exentas de pagar el IAE.

En caso de abrir un local, hay que darse de alta en el ayuntamiento, para tramitar la licencia de apertura, y si el local necesita trabajos de acondicionamiento, será necesaria otra licencia de actividad específica. Todos estos procedimientos son de obligatorio cumplimiento para autónomos y empresas, de modo que, si no se conoce en profundidad el tema legal, lo más aconsejable es contratar los servicios de una asesoría y gestoría en madrid.

Los impuestos que pagan los autónomos

Todos los trabajadores autónomos están obligados a pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que grava las rentas empresariales obtenidas por el trabajador autónomo. Los trabajadores acogidos a este régimen laboral pueden optar por el Régimen de Estimación Directa Simplificada, el Régimen de Estimación Directa Normal y el Régimen de Estimación Objetiva, por módulos, que se paga de manera trimestral.

A este impuesto hay que sumar el IVA, Impuesto sobre el Valor Añadido, que es indirecto y grava el consumo, recae por tanto sobre el consumidor final. El autónomo o la pyme solo actúan como intermediarios entre Hacienda y el consumidor final, y deben pagar a Hacienda la diferencia entre el IVA repercutido y el cobrado a sus clientes, además obviamente del soportado por sus compras a proveedores. Se paga trimestralmente y, debido a que en muchas ocasiones los autónomos no cobran las facturas por su trabajo de manera inmediata, algunos partidos políticos proponen no tener que enfrentarse al pago de este impuesto hasta que esta situación se haya producido.

En España, la mayoría de los autónomos se acoge al método de estimación objetiva, los “módulos”, que consiste en determinar el rendimiento neto tributario en base a parámetros objetivos fijados por el Ministerio de Hacienda para cada actividad laboral. Entre esos parámetros se incluyen el número de personas que trabajan en la actividad, la superficie del local, la superficie, etc.

Además de los impuestos a pagar, los trabajadores autónomos y las empresas deben atender a aspectos legales, especialmente aquellos derivados de la utilización de datos personales de clientes, partners y proveedores. La protección de datos es un aspecto a cuidar de manera obligatoria, así como la ciberseguridad de la actividad. La gestoría Ancos puede actuar como delegado de protección de datos para cubrir con garantías todos estos asuntos.

¿Cómo garantizar la seguridad de los trabajadores autónomos?

Una de las grandes demandas de los trabajadores autónomos es su menor cobertura en caso de accidente o cese de actividad. El paro, la prestación por desempleo, no existe en la actualidad para los trabajadores autónomos, así como la posibilidad de seguir generando ingresos cuando están de baja.

Los trabajadores autónomos, cuando no trabajan, no generan ingresos. Por esta razón, muchos de ellos contratan Seguros. Hablamos de todo tipo de seguros, seguros para continuar recibiendo una cuantía los días que están de baja o bien seguros que cubren la responsabilidad civil de empresas y autónomos, o también seguros de accidentes de convenio.

En caso de que un trabajador autónomo sufra algún incidente que le obligue a cesar su actividad y recibir una prestación económica por incapacidad, la cuantía media que obtiene se sitúa en torno a los 650 euros, lo que supone una cifra inferior de casi 300 euros a la que recibe un trabajador por cuenta ajena, según la Federación de Organizaciones de Profesionales, Autónomos y Emprendedores (OPA).

Además, para que un trabajador por cuenta propia pueda acceder a la prestación debe haber cotizado al menos 180 días en los últimos cinco años y estar al corriente de los pagos de la Seguridad Social. Por otro lado, el trabajador solo recibe la pensión durante un máximo de 12 meses que es prorrogable por seis más atendiendo a una serie de supuestos.

Con respecto al seguro de responsabilidad civil, para algunas actividades empresariales es obligatorio, y el ser autónomo no exime de ese deber. Los seguros de responsabilidad civil aseguran al trabajador autónomo o la empresa evitar el riesgo de tener que hacer frente a los gastos derivados de siniestros relacionados con la actividad laboral.

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