viernes 15.11.2019

Piden 11 años a un etarra que propuso atentar contra funcionarios prisiones

La Audiencia Nacional juzga el viernes al etarra José Carlos Apeztegia por proponer en 2002 a la dirección de ETA atentar con coche bomba en la sede en Madrid del sindicato de funcionarios de prisiones ACAIP y aportar datos del director de la cárcel de Málaga en la que estaba preso, hechos por los que el fiscal pide 11 años de cárcel

Piden 11 años a un etarra que propuso atentar contra funcionarios prisiones

Tras quedar en libertad en 2013 después de cumplir condena por integración en organización terrorista y por el intento de asesinato del industrial vasco José Osinalde, Apeztegia volvió a ingresar en prisión preventiva hace un año al aparecer una carta que remitió a la cúpula etarra planteando atentar contra objetivos relacionados con Instituciones Penitenciarias.

La carta, que fue intervenida el 9 mayo de 2003 en la detención en Saintes (Francia) de la exdirigente de la banda, Ainhoa García Montero, junto a Aitor García Justo, Asier Aranguren y Thierry Idart, fue recuperada entre la documentación entregada por Francia a las autoridades españolas en febrero pasado.

En sus conclusiones provisionales, la Fiscalía, que le acusa de un nuevo delito de integración con la agravante de reincidencia "en consideración a los antecedentes penales que tiene el acusado", relata que el etarra, cuando cumplía condena en la cárcel de Alhaurín de la Torre (Málaga), consiguió reanudar sus contactos con la cúpula de ETA en Francia.

En una de esas misivas, el etarra arremetía contra los funcionarios de prisiones a los que acusaba de dar "palizas a compañeros de varias cárceles" y proponía "enviar un mensaje claro a los carceleros".

Culpabilizaba de ello al "sindicato de carceleros fascistas ACAIP" y consideraba que sería "un claro mensaje poner un coche bomba en su sede en Madrid, al menos si siguen mostrando ese comportamiento para con los presos políticos".

"Una acción de este tipo tendría un eco considerable y sería ideal para meter el miedo en el cuerpo a los carceleros", concluía el etarra que se despedía así de sus compañeros: "sin más, ser buenos y muchos abrazos, adelante siempre".

En esa misma carta, aportaba además "algunas aclaraciones respecto de la carta enviada el mes pasado relativa al director de la prisión de Málaga" y explicaba que este podía haber recalado en Alicante, "aunque no puedo asegurarlo", precisaba, disculpándose de no haber incluido "el cambio" en la anterior misiva.

Informaba además de que desde mediados de junio el nuevo director de la prisión malagueña era "el antiguo director de la cárcel de Tenerife".

Según los investigadores, indica el fiscal, el director de la cárcel al que hacía referencia es Tomás San Martín, que estuvo destinado en Alhaurín hasta junio de 2002, y recuerda que en esas fechas ETA tenía como objetivos "a funcionarios de prisiones, militares, magistrados, fiscales, periodistas...".

A los miembros de ETA que tenían esta carta y que integraban el "núcleo duro" de la estructura de los "pianistas", se les intervino también una fotografía con el texto: "Tomás Sanmartín-director de la prisión de Alhaurín".

Los "pianistas" era el nombre en clave con el que se denominaba al aparato de ETA encargado de aglutinar a los militantes de la banda que recopilaban información, que posteriormente era trasladada a los comandos operativos.

La Fiscalía destaca además que al acusado, dos años después de enviar esa carta, se le intervino en su celda una carpeta con una copia de una hoja del libro de servicios de la cárcel de Alhaurín "en la que constan los nombres de 21 funcionarios de prisiones junto con sus números de identificación profesional, las características genéricas de los servicios prestados y su firma".

Además, en un documento incautado en el despacho profesional de uno de los principales miembros del frente de makos o KT, el abogado Jon Enparantza, condenado junto a otros 46 abogados por integración en ETA, fue hallado un escrito en el que Apeztegia informaba de cacheos a familiares de presos y se mostraba disconforme con rechazar los "vis a vis" durante dos meses porque su familia era "su principal apoyo" .

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