Martes 20.11.2018
Balance del 11 de septiembre reivindicativo

Independentismo: pacífico, estancado, moderado y dividido

Contrariamente a lo que marcaban las expectativas, la cifra de manifestantes recula, los CDR se quedan en casa y el refuerzo de la Policía Nacional  y la Guardia Civil, a pesar de ello, permanecerá en Cataluña como mínimo hasta después del 1-O

Ni la presencia de ex miembros del Gobierno en la cárcel ni la “performance” de Albert Rivera en Els Matins de TV3 han logrado movilizar a nuevos simpatizantes de la causa independentista, ni siquiera a antiguos soberanistas que en años anteriores sí salieron a la calle, bandera en mano, para reivindicar sus anhelos nacionales. No se han cumplido los pronósticos y la movilización, aunque masiva, no ha sido reveladora de ningún nuevo staus quo social en Cataluña.

Con los vientos a favor, todo sigue prácticamente igual y ésa no es una buena noticia para el soberanismo. Eso sí, los centenares de miles de catalanes que han salido a la calle lo han hecho de una forma pacífica y festiva sin abandonar por ello el perfil reivindicativo de la jornada. 

Sin incidentes

Los peores augurios por lo que respecta a orden público no se han cumplido. Así, las supuestas amenazas y la previsión de sabotajes protagonizados por grupos de de CDR no se han producido.

Será difícil saber hasta qué punto el toque a rebato de los Mossos y la notoria presencia de agentes antidisturbios del CNP y de la Guardia Civil han podido o no disuadir la tentación de algunos por provocar lo que el líder del PP, Pablo Casado, llama “algaradas públicas” que, por cierto, aunque él dice haberlas visto, no se produjeron.

Divisiones en aumento

Sea como fuese, esta diada nacional ha evidenciado de forma nítida dos elementos para la reflexión: uno, que el discurso de la unilateralidad, tan peligroso y tan reactivo para con el poder gobernativo central, se han dejado de lado. Sólo la CUP enarbola claramente esa bandera. Por otro lado, se evidencian dos divisiones dentro del ámbito soberanista: de una parte, las disensiones entre las fuerzas que lideran Puigdemont y Junqueras y por otro, las divisiones entre los partidos y las asociaciones sociales como la ANC o Ómnium que, durante esta diada, no se han cansado de reprochar a los líderes políticos su “dejación de funciones” y su falta de brío para capitalizar y hacer avanzar la etapas prometidas del “procés.”

Pulso entre administraciones

A todo esto del Estado contempla la situación expectante, sin aparente prisa, como si el devenir de los acontecimientos jugara a su favor.

Sin estridencias ni inútiles demostraciones de fuerza, los antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, permanecerán en Cataluña al menos hasta pasado el 1-0.