martes 07.04.2020
Empieza el espectáculo

Vanderlei enciende la llama y la España de Nadal pone los besos y las sonrisas

Río de Janeiro deleitó al mundo con una ceremonia cuidada en la que todo salió a la perfección y demostró la capacidad de los brasileños para hacer grandes cosas con muy poco. El presidente, Michel Temer, se llevó la pitada de la noche y el Equipo Olímpico de Refugiados, la gran ovación

El fuego olímpico quedó suspendido en el estadio.
El fuego olímpico quedó suspendido en el estadio.

El encendido del pebetero de Barcelona 92 será el más original de la historia del olimpismo durante al menos cuatro años más y la ceremonía de Pekín también mantendrá el honor de ser la mejor hasta el momento. Sin embargo, los organizadores de Río de Janeiro no defraudaron y deleitaron al mundo con una ceremonia en la que consiguieron grandes efectos con unos medios económicos muy limitados.

Uno de los fondos de Maracaná quedó cerrado para montar allí un escenario gigantesco, pero 60.000 espectadores y 35.000 voluntarios abarrotaron las gradas disponibles, mientras que el presidente del COI, Thomas Bach ocupó el asiento de honor. La fiesta fue un homenaje al origen de la cultura brasileña, a la paz y al ecologismo.

Rafa Nadal

Además, el excorredor de maratón Vanderlei de Lima fue el encargado de encender la llama olímpica sin demasiadas florituras, aunque el espectáculo de samba que precedió a ese momento fue sin duda el punto fuerte de la noche. Este atleta pasó a la historia en Atenas 2004 cuando marchaba primero a falta de cuatro kilómetros para concluir su prueba y un aficionado le empujó para sacarle de la carrera. Terminó tercero, pero igualmente entró al estadio haciendo la señal del avioncito como símbolo de alegría. Por aquello, se le concedió la medalla Pierre de Coubertin y eso también le ha valido para encender la llama olímpica doce años después, aunque se había rumoreado que sería Pelé el encargado. No obstante, el futbolista no pudo hacerlo por motivos de salud.

Por su parte, la delegación española fue una de las más sonrientes en el desfile. Nadal no pudo disimular su alegría como abanderado y un beso entre dos deportistas españoles centró la atención de las cámaras y seguro que dará la vuelta al mundo.

Bundchen, Veloso, Silva y Anita, los grandes artistas invitados

Tras un comienzo algo discreto protagonizado por un vídeo, el estadio de Maracaná se convirtió en una pantalla gigante en la que de forma mágica se proyectaron diferentes imágenes y efectos que convirtieron al mítico escenario de fútbol en un bosque lleno de indigenenas. A partir de ahí, el director Fernando Meirelles contó a la perfección la historia de Brasil y su mezcla cultural basada en los diferentes procesos prigratorías

El beso español en la ceremoniaLa secuencia pasó desde la bossa nova hasta el carnaval pasando por la Capoeira, aunque uno de los momentos estelares llegó cuando sonó La Chica de Ipanema, cantada por el nieto de Jobin, y Gisele Bundchen cruzó el estadio de una punta a otra. En cambio, en la parte final del espectáculo hubo un cambio de tercio para hacer un llamamiento a la paz y concienciar a los habitantes del planeta de los peligros del cambio climático.

Sin embargo, lo verdaderamente importante del día llegó tres cuartos de hora después del comienzo de la ceremonia. Como dice la tradición, los deportistas griegos salieron los primeros en el desfile de los participantes de todas las delegaciones congregadas en Río. Cada deportista plantó una semilla de forma simbólica al terminar el paseo, pero la atención de los espectadores se centró más en los trajes variadísimos que llevaron los cientos de países representados. Como suele ocurrir cada cuatro años, se pudo ver a deportistas que no pudieron contener las lágrimas de emoción y a otros que se tomaron la noche como una simple fiesta.

El estadio se volcó con los refugiados

No obstante, la tranquilidad en el estadio se rompía cada vez que salían los deportistas de países con frontera con Brasil. Luis Scola y los Atletas Olímpicos independientes se llevaron las dos primeras ovaciones sonaras de la noche. En cambio, el ambiente de fiesta creció de forma espectacular cuando España saltó al estadio. Nadal lució una sonrisa de oreja a oreja con la bandera en la mano, pero después del paso del tenista, el ambiente de risas y bromas se apoderó de los atletas españoles. La delegación nacional fue de las más alegres y dejaron para el recuerdo incluso un beso en la boca entre los el jugador de rugby Iggy Martín y su esposa, la atleta Juliet Itoya. España es el cuarto país europeo y el décimo del mundo con más representación, aunque muchos de los deportistas que compiten este sábado se ausentaron de la ceremonia. Paralelamente, en la Villa Olímpica se vivió otro desfile organizado por las chicas de natación en la Villa Olímpica, donde Mireia Belmonte fue la abanderada española.

Mereia Belmonte fue la abanderada en la VillaDespués, llegó el turno para Estados Unidos, el país con más deportistas clasificados, con Michael Phelps a la cabeza. También Andy Murray tuvo su momento de gloria con la enseña de Gran Bretaña. Arvydas Sabonis se dejó ver dentro de la delegación de Lituania. Italia y Portugal también se llevaron una buena ración de aplausos, mientras que la delegación rusa llegó a escena ante una aparente indiferencia del público, después de que los escándalos de dopaje dejaran a muchos de sus deportistas sin competir. Finalmente, el equipo Olímpico de Refugiados puso en pie a todo el público justo antes de que los deportistas brasileños desatarán el apoteosis final.

Por último, los anillos olímpicos se colorearon todos de verde por primera vez en la historia del olimpismo, en un símbolo ecológico. Thomas Bach entregó el laurel olímpico a Keino Kipchoge y el presidente de Brasil, Michel Temer, dio por inaugurados los Juegos ante una intensa pitada de los asistentes. Ocho personalidades portaron la bandera de los cinco anillos que se izó en Maracaná, mientras que sonó el himno olímpico.

Solo faltaba el encendido del pebetero, pero Caetano Veloso, Gilberto Silva y Anitta deleitaron al público con unos compases de samba durante el desfile de doce escuelas de esta modalidad de baile. Justo después, Gustavo Kuerten, Hortensia Marcari y Vanderlei da Lima fueron los últimos relevistas, justo antes de que el corredor de maratón llevase el fuego al pebetero, que ascendió al cielo de Río. Eso desató el estallido de fuegos artificiales, con el Cristo Redentor (iluminado con los colores de la bandera de Brasil) como testigo a kilómetros del estadio.   Los anillos olímpicos verdes

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