miércoles 28/10/20
EDITORIAL

El sector textil, en la cuerda floja ante la pasividad gubernamental

El frenazo económico es un hecho, como lo es el reguero de cadáveres empresariales que está dejando por el camino, ante la incapacidad acreditada de los poderes públicos, enfocados -y sin excesivo éxito por el momento- en contener la pandemia.

Uno de los sectores más castigados, en términos de consumo puro y duro, está resultando el textil y el de los complementos. La patronal ACOTEX ha revelado unos datos, con la llegada del otoño, que hacen saltar todas las alarmas. Caídas de ventas en tiendas físicas y online superiores al 30% en un escenario en el que, aún con el permiso de abrir tiendas, más del 15% no lo han hecho, en el lamentable entendido de que las pírricas transacciones hacen el negocio insostenible, más aún. Ni siquiera las promociones agresivas están funcionando, por desgracia.

Con más que sobrada razón, los pequeños y medianos comercios de moda han hecho el enésimo llamamiento al gobierno de Sánchez y a las Comunidades Autónomas para que, de manera razonable, articulen y proyecten mensajes de cierta tranquilidad que permitan circunvalar el colapso; y, a más abundamiento, han implorado para que cesen, por fin, las refriegas políticas que crean un clima de desconfianza que, irremediablemente, termina por afectar al consumidor. ¡¿Dónde está la sensatez?!

Ante una debacle que, si no se actúa con urgencia, será inevitable, las moratorias para el pago de impuestos, tasas o tributos son medidas absolutamente insuficientes. Cuando la falta de liquidez es sustituida por un endeudamiento insoportable, cuando no hay solución para el pago de los alquileres de locales -en ocasiones carísimos- se hace evidente que España adolece de la falta de un plan que no está… y no parece que se le espere.

No es momento de recrearnos en los lamentos, porque en un trance delicadísimo se ha pillado a un país entero con el más nefasto elenco de gestores de la historia de nuestra democracia: sin formación, sin experiencia, sin liderazgo… aventureros sin mochila. Pero, aún así, o precisamente por estas carencias tan hirientes y que sufrimos el conjunto de ciudadanos, sería recomendable que, quienes se manifiestan indoctos en el ejercicio del poder atendieran los argumentos y escucharan el criterio de quienes son perfectos conocedores de las claves que dinamizan nuestro tejido productivo. De lo contario, la recuperación será tan utópica como tortuosa.

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