viernes 22/1/21
EDITORIAL

Covid-19 fase II: ni negacionismo ni frivolidades

El ingreso hospitalario de Donald Trump, afectado de covid19, abre un debate, o lo intensifica, sobre la responsabilidad de los dirigentes políticos mundiales como comandantes en jefe, cada uno en sus respectivos Estados, en la lucha contra la pandemia.

Qué duda cabe que lo primero que esperan los ciudadanos, del continente que sean, o de la clase, o de la raza, o de la edad, es sinceridad y transparencia por parte de sus representantes: en el número de infectados y de muertos, pero igualmente en lo relativo a las medidas de respuesta adoptadas, las motivaciones y los resultados de las mismas.

Pero hay algo más. Naturalmente a todo mandatario se le exige un plus de responsabilidad y de ejemplaridad en sus acciones, y en especial en un tiempo en el que impera la inseguridad y hasta el miedo a nivel mundial. Y es por eso que, frente a un virus que se sigue llevando por delante miles y miles de vidas por doquier, poco ayudan los negacionistas, aquellos que sin rubor niegan los diagnósticos o los vaticinios de la comunidad científica sobre la enfermedad. Como tampoco suman quienes, desde la frivolidad, rebajan los efectos devastadores de un bicho que tanto sufrimiento está produciendo desde hace ya demasiado.

Ojalá esté próximo el día en el que no tengamos que ver no ya a ningún líder representativo ingresar en un centro de salud para recibir cuidados intensivos, sino a ningún ciudadano corriente, anónimo, hacerlo. Entretanto, y esa fecha está aún lejos en el calendario, sería interesante que tomasen distancia de los focos aquellos hombres y mujeres que, con fuerte predicamento en la sociedad civil, abordan una situación tan extremadamente difícil como si no fuese lo que es: un formidable y diabólico desafío para la Humanidad entera frente al que, hasta hoy, somos incapaces de prevalecer. Miremos, una vez más, a Merkel.

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