sábado 14.12.2019

Zapatero, feliz con Obama

Buena sintonía política y personal entre Obama y Zapatero durante las conversaciones que ambos dirigentes políticos han celebrado en la Casa Blanca, normalizando unas deterioradas relaciones entre Madrid y Washington durante la presidencia de Bush por causa de la retirada intempestiva de las tropas españolas que Aznar había desplegado en Iraq. Y, por tanto, triunfo político de Zapatero en la Casa Blanca, que le ha dicho amén a todo lo que le ha pedido Obama: presos de Guantánamo a España, apoyo a la guerra de Afganistán y normalización de Kosovo durante la presidencia española de la UE, asunto que coló Obama en la declaración del Despacho Oval. Y además ofrecimiento español para mediar en la crisis de Oriente Próximo durante el viaje que Zapatero inicia hoy en Siria, así como en América Latina, empezando por el desplazamiento de Moratinos a Cuba.

Todo ello se ha adornado de buenas palabras sobre la paz y las relaciones entre aliados de una y otra orilla del Atlántico, la economía sostenible, la energía renovable, y una ausencia notable que habla por sí sola: ni una sola palabra sobre la Alianza de Civilizaciones de Zapatero. Y aderezado con toda una colección de fotos y vídeos que han inundado los medios de España y que habrán causado desazón en la sede de FAES de Aznar, y en la del PP de Rajoy, quien ayer, mientras Zapatero triunfaba en Washington, le declaraba la guerra abierta al presidente valenciano, Francisco Camps, imponiendo desde Madrid el cese de Ricardo Costa como secretario general del PP en la Comunidad Valenciana y como portavoz del partido en el Parlamento de esa Comunidad.

Un espectáculo el del PP que ha deslucido, por su ferocidad interna, todos los éxitos washingtonianos de Zapatero, que ya veremos lo que le duran al eufórico presidente del Gobierno, porque las nuevas cifras del paro pronto lo pondrán frente a la cruda realidad de la España en crisis que lo abuchea y le pide la dimisión, con o sin descortesía, porque a los ciudadanos lo de las fotos en la Casa Blanca y lo de los líos del PP les importa muy poco una vez que tienen en juego su estabilidad laboral y familiar.

Y por si algo le faltara a Zapatero, para eclipsar un poco más su viaje a la Casa Blanca, llega el inefable juez Garzón -que ha organizado un buen lío metiendo la mano en la piratería somalí-, que no podía perderse un día tan especial, y pone en marcha la captura de lo que queda de Batasuna, con su líder Otegi a la cabeza. Acusándoles de reconstruir la organización, con un a buenas horas mangas verdes, después que fue el propio Garzón quien les dio alas y libertad -como a ANV y a De Juana Chaos- cuando estaba en marcha la luego fallida negociación con ETA. Y poco antes de que estallara la bomba de Barajas que le dejó a Zapatero cara de espanto y atontamiento, muy similar a la que lució en el paseo de la Castellana cuando el pueblo de Madrid le pidió a voz en grito la dimisión.

En suma, Garzón y Rajoy le han obligado a Zapatero a compartir portadas informativas y los titulares de su exitosa visita a Obama en Washington. Pero al presidente español no hay quien le quite ahora esa sonrisa feliz y bobalicona que lució en el Despacho Oval con una declaración obsequiosa con Obama y confusa en política internacional, de lo que no sabe casi nada, como de economía. Pero, eso sí, Zapatero se dirá a sí mismo eso de "que me quiten lo bailao" con Obama, mientras que como un niño que acaba de ver al Rey Mago negro intenta conciliar el sueño en su camino hacia Damasco, adonde vuela a bordo del "spanish air force one".

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