jueves 12.12.2019

El PNV quiere la Caja de La Mancha

La Caja de Ahorros Castilla La Mancha, actualmente intervenida por el Banco de España, puede acabar en las manos de la BBK, la poderosa Caja de Vizcaya, que está bajo control político del PNV. La posible absorción de la caja manchega tiene, sin lugar a dudas, una lectura política importante y no sólo por el control político que el nacionalismo vasco tiene sobre la BBK sino también por las condiciones excepcionales de privilegio de las que disfruta, por su concierto económico y ventajas forales, la Comunidad Autónoma del País Vasco. Todo ello provocará un debate político en el seno de Castilla-La Mancha, donde la crisis de la CCM ya ha sido objeto de enfrentamientos desabridos entre los primeros dirigentes del PSOE y del PP.

En el fondo de este debate aparece la necesidad de una profunda reforma de la ley de cajas que debería conducir a una gestión profesional y al control de estas entidades financieras por los propietarios o impositores, al margen de las intrigas y luchas de poder e influencias de los partidos políticos. Los que no dudan en utilizar el poder financiero de dichas entidades para dar alas a sus propias intrigas, propiciando un favoritismo a favor de empresas afines a este o aquel partido, y sobre todo favoreciendo la financiación de sus respectivas y aliadas fuerzas políticas, en muchos casos a fondo perdido, como recientemente se vio con la condonación de créditos de La Caixa a los partidos políticos catalanes, mientras muchas empresas y ciudadanos de a pie tienen que pagar sus créditos hasta el último euro, y sufren en plena crisis económica enormes dificultades de refinanciación o nuevos créditos, lo que no ocurre a los partidos políticos.

No estamos poniendo en duda la solvencia y buena gestión financiera de la BBK o de su presidente, Mario Fernández, pero a nadie se le oculta que en estas entidades pesa mucho la larga mano de la política, y puede ocurrir que muchos o parte de los fondos recaudados en La Mancha acaben en las manos de políticos y empresas vascas en condiciones mejores que las que se pueden ofrecer a los propios ciudadanos manchegos, que son los que van a dejar sus ahorros en sus habituales sucursales. De ahí que este desembarco de BBK pueda acabar provocando polémicas y discrepancias políticas y, en consecuencia, una nueva fuga de depósitos como la que se produjo en esta caja manchega ante las primeras noticias de su crisis interna de liquidez, lo que aumentó sensiblemente el problema.

El hecho de que BBK esté dispuesta a mantener el nombre actual de CCM no quiere decir nada, porque eso responde a una simple fachada que tapa todo lo demás. Y lo que hay detrás de todo ello es el claro deseo de BBK de crecer en el resto del territorio español, una vez que no ha conseguido su pretendida fusión con la donostiarra Kutxa, así como con la Caja Vital de Álava, un proceso que fue frenado en su día por motivos políticos y que en los tiempos de Ibarretxe escondía el deseo de construir en torno a las tres cajas vascas el embrión de un "banco nacional vasco".

Naturalmente, la presencia de Patxi López al frente del Gobierno vasco con el apoyo del PP suavizó la agresividad política del nacionalismo vasco, y en ello se apoyan los primeros gestores de BBK para intentar su expansión en el territorio manchego. Pero todo apunta a que esta posibilidad aún no ha sido meditada en profundidad y falta por ver lo que dirán al respecto el presidente Zapatero, así como el presidente manchego, Barreda, y la líder de la oposición en esa Comunidad, Cospedal. De momento la noticia ya ha sido lanzada al aire de la opinión pública y falta por ver si estamos ante un test a la espera de posibles reacciones, o si por el contrario el desembarco de los nacionalistas vascos en tierras de La Mancha ha sido aprobado por la Moncloa y sólo falta llevarlo a cabo intentando no hacer el menor ruido, lo que no será fácil de evitar.

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