martes 07.07.2020

El Barça se relajó y concedió el empate

El Fútbol Club Barcelona demostró en el nuevo estadio londinense del Arsenal que practica el mejor fútbol de Europa. Sin embargo, partido que debió haber ganado por goleada acabó en empate. Después de desperdiciar cinco ocasiones claras de gol en la primera parte logró, en la segunda, con dos tantos de Ibrahimovic poner la eliminatoria de cara. Luego se relajó y el encuentro terminó en empate y pidiendo la hora.

Los taurinos suelen decir que hasta el rabo todo es toro. En el fútbol puede afirmarse que hasta el pitido final todo resultado es mejorable. En ello creyó el Arsenal y logró la inesperada e inmerecida igualada. Fue del penalti que Puyol le hizo a Cesc Fábregas y que éste convirtió en gol.

Piqué y Puyol pudieron plantearse la posibilidad de que uno de ellos se ganara la tercera tarjeta amarilla de modo que con la victoria encarrilada el partido de vuelta no fuera trascendental y el castigado llegara a la semifinal limpio. No salió como se deseaba. Piqué se ganó la amonestación y Puyol fue expulsado por el penalti. No jugará ninguno de los dos.

Tampoco lo hará Cesc Fábregas, quien también fue tarjeteado y se quedó sin la vuelta en el Camp Nou. Lo peor fue que, alineado pese a no estar plenamente recuperado de la lesión que padecía, acabó el partido cojeando. No abandonó el terreno porque de haberlo hecho habría dejado al equipo con diez.

El Barça hizo un gran partido. Los primeros veinte minutos fueron primorosos. Toque rápido, desplazamientos por las bandas y centros al área que desbordaron a los defensores londinenses. Manuel Almunia se creció y se convirtió en el héroe del encuentro. Sin sus paradas providenciales la eliminatoria estaría más que finiquitada.

Queda eliminatoria para el Camp Nou aunque los dos goles barcelonistas pueden ser trascendentales. El Barça hizo lo mejor y no supo rentabilizar sus méritos.

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