viernes 3/12/21

Casas de deportistas convertidas en farmacias dopantes

Es de esa clase de noticias que a la vez que reconfortan entristecen. Porque así lo es el 'mazazo' de la Guardia Civil a una supuesta red de posesión y distribución de productos dopantes prohibidos en nuestro país y en la que, entre otras personas, se ha visto implicado el marchador granadino Paquillo Fernández, uno de nuestros atletas más laureados, así como el ex médico del equipo ciclista Kelme Walter Virú, cuyo nombre ya estuvo involucrado en el 'caso Manzano'.

Con la lógica cautela que se impone en estos momentos en un caso que aún no ha sido cerrado ni, por supuesto, juzgado, y con la presunción de inocencia que se requiere para los implicados, detenidos o no, produce una gran desánimo que no haya sido más que urgar en la mierda para descubrir que el deporte español tampoco se libra de la escoria del dopaje.

Un problema el del dopaje en el que se ha venido cerrando los ojos -incluso culpando a franceses e italianos de persecución a nuestros deportistas- hasta que el Gobierno aprobara el pasado mes de septiembre la modificación de la Ley Antidopaje después del tirón de orejas de la Comisión de Evaluación en su visita a la candidatura de Madrid 2016.

Las autoridades deportivas están de momento sin pronunciarse más que para incidir en la tolerancia cero. De momento no hay culpables, pero las dudas son más que razonables. Pero si Paquillo Fernández tenía su casa convertida en una auténtica farmacia dopante con EPO y otras sustancias prohibidas, queda en una situación altamente complicada. Como él, muchos deportistas están ahora sometidos por desgracia de nuevo a la condena de estar bajo sospecha.

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