Imprimir

Todo lo que debes saber sobre las sentencias de los Swaps en hipotecas

Luis Cifuentes | 24 de Mayo de 2017

Todo lo que debes saber sobre las sentencias de los Swaps en hipotecas.
Todo lo que debes saber sobre las sentencias de los Swaps en hipotecas.

Desde el momento en el que se desató la crisis económica, aparecen en el mercado toda una larga serie de productos bancarios, vendidos como “muy atractivos” por las entidades de crédito, pero que no lo son tanto si se revisa con detenimiento la letra pequeña. Pero lo peor de todo es que muchas veces, incluso aunque nos hayamos leído las condiciones en detalle, éstas estarán expresadas de una forma tan complicada que seremos engañados igualmente

En el ámbito de las hipotecas, un concepto clave que se debe tener muy claro es lo que se conoce como swaps, o permuta financiera.

¿A qué nos referimos con el término swap?

Este concepto se refiere a una fórmula que se describe como un seguro que en teoría, debe de proteger al cliente en el caso de que se produzca una subida en los tipos de interés. Normalmente es un recurso que suele utilizar la empresa en el momento en el que quiere llevar a cabo alguna determinada inversión, incluso compras a créditos, con el objetivo de estar seguros si de un momento a otro los tipos de interés empiezan a ascender (sobre todo para cubrirse en el caso de que el ascenso sea importante).

Aunque, a priori, no parece tener mala pinta, en cuanto descubrimos que se trata de un instrumento de riesgos, la cosa cambia y es que esta figura debería de estar tan solo reservada a inversores cualificados, así como a las diferentes instituciones.

Concretamente, un swap es un tipo de producto bancario de alto riesgo que suelen tener el objetivo de intercambiar las operaciones de tipo fijo por operaciones de tipo variable. Lo más común es que la persona o entidad que se vaya a endeudar, en un tipo variable, se sienta tentado por la contratación de este producto para protegerse ante cualquier suba de los tipos de interés a cambio, claro está, de no beneficiarse de la bajada que también se podrían llegar a producir en los mismos.

En el momento en el que se cierra el trato, la entidad financiera pagaría el diferencial si el tipo de interés sube del valor máximo que se haya fijado, aunque el cliente debería de ser el que abonará la diferencia en el caso de que el tipo de interés pudiera llegar a bajar.

La popularización de los swaps en las hipotecas 

Son muchas las entidades bancarias que logran hacer sus  hipotecas mucho más atractivas precisamente al incorporarles los swaps. Lógicamente, no se venden con este término, si no que se camuflan como un “seguro de cobertura”, una “cuota segura”, “bono clip” o “permuta financiera”.

Un swap que está vinculado a una determinada hipoteca permitirá al cliente pagar un crédito en un tipo de interés fijo en un plazo que habrá sido pactado de antemano.

¿Por qué resultan tan interesantes?

Parecerán interesantes cuando los tipos de interés hayan bajado mucho, siendo más que probable que en un corto plazo se pueda llegar a producir algún cambio en las políticas económicas del Euribor y BCE. El verdadero problema si el usuario acepta el trato cuando el Euribor se encuentra en niveles muy altos  y es que en este caso, estaríamos hablando de un escenario en el que la probabilidad de que desciendan los tipos de interés es bastante elevada, por lo que el índice hipotecario también puede llegar a bajar.

Por poner un ejemplo que está afectando a muchos clientes:

Una entidad financiera consigue que el cliente acepte un determinado trato asegurándole que va a pagarle el Euribor a 3 meses vigente; a cambio, este tendrá que pagar un tipo de interés muy cercado a un 5%. En ese momento, cómo la diferencia entre los valores parece muy interesante, el cliente aceptará de inmediato. Los interés son calculados de forma periódica sobre el valor nominal del contrato que se ha redactado, que suele coincidir con el nominal de la hipoteca; de esta manera, el swap que parecía que iba a ayudar al cliente en un primer momento, se convierte en un recurso muy nocivo para el usuario.

Si en un contrato hipotecario hay un swap, por lo menos el objetivo del banco es que lleguemos a pagar un interés de hasta el doble.

Un formato de hipoteca que termina saliendo muy caro al cliente 

Es importante tener en cuenta que los swaps no tienen que ser necesariamente negativos, pero lo que sí que es cierto es que se requerirá de una cierta fuente de conocimientos sobre la evolución de los tipos de interés, para poder evaluar si el trato nos conviene o no. El swap tan solo es recomendable en el preciso momento en el que los tipos de interés se encuentran en un punto mínimo y cuando existe la posibilidad de que el Euribor pueda llegar a subir a corto plazo.

Cómo ya hemos comentado, si los tipos de interés se encuentran en un punto alto en el momento en el que firmamos la hipoteca, el swap nos puede salir muy caro. Los bancos han vendido los swaps de una forma increíble a sus clientes, obrando con mucha astucia para que, dado el delicado momento que estábamos atravesando, pudieran parecer, efectivamente, la solución a nuestros problemas.

Este tipo de “seguro” empezó a ponerse de moda a partir de los años 2008-2009, años en donde el Euribor estaba en ascenso aunque según las previsiones, la tendencia era que no tardaría en desplomarse.

¿Y qué puede hacer el usuario que está siendo afectado por una cláusula swap?

Lo primero: ponerse en contacto con un abogado y exponerle su situación. Por ejemplo, en Navas & Cusí cuentan con una larga trayectoria de sentencias de swaps ganadas a sus espaldas, por lo que podemos empezar por este punto.  En su página web nos encontraremos con la lista de sentencias de forma detallada, para que la podamos comentar en detalle.

Aunque nos queda un largo procedimiento por delante, podemos ganar la batalla al banco.

Puede ver este artículo en la siguitente dirección /articulo/togas/todo-debes-saber-sentencias-swaps-hipotecas/20170524113214320796.html


© 2019 Estrella Digital