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El ministro de Finanzas japonés dimite tras comparecer aparentemente ebrio en la reunión del G-7 en Roma

Jairo mejía/efe | 17 de febrero de 2009

El ministro de Finanzas japonés, Shoichi Nakagawa, renunció ayer a su cargo tras haber anunciado por la mañana que no dimitiría hasta dentro de unos meses, y su decisión fue aceptada por el primer ministro, Taro Aso. Las dificultades de Aso para agotar su mandato hasta septiembre se han agrandado con el escándalo de Nakagawa, uno de sus más cercanos aliados y que ayer anunció, aconsejado por sus compañeros, su dimisión para no ahondar la crisis de gobernabilidad. Con unos índices de popularidad menores al 10% y el país sumido en la mayor recesión de los últimos 35 años, la torpe aparición de Nakagawa el pasado sábado en Roma para hablar de las medidas de estímulo, medio dormido, con dificultades para articular palabra y el pelo revuelto, no llegan en un buen momento.

Aso, que ha vinculado su persistencia en el cargo a unos proyectos presupuestarios para acabar con la desaceleración económica, se enfrenta a nuevas críticas internas de su grupo parlamentario, el Partido Liberal Demócrata(PLD), tras cinco meses como jefe del Ejecutivo.

Su correligionario y ex primer ministro Jonichiru Koizumi ha levantado su voz contra el Gabinete de Aso, preparando el camino para la lucha interna en el PLD, un procedimiento usual para forzar la sucesión en un partido que lleva más de medio siglo en el poder.

La cartera de Nakagawa será ocupada por el actual titular de Economía, Kauro Yosano, tras la aprobación del presupuesto para el año fiscal 2009 antes de abril, según la agencia local Kyodo.

Yosano doblará sus funciones frente a una crisis que cree es la peor desde el final de la Segunda Guerra Mundial, debido a la caída de las exportaciones a un ritmo desconocido desde que la segunda economía mundial comenzó a orientarse como gigante exportador.

Nakagawa fue duramente criticado por la opinión pública nipona tras aparecer el pasado sábado en la rueda de prensa posterior a la reunión del G7 con aparentes síntomas de embriaguez.

Aunque reconoció haber bebido algo de alcohol antes de comparecer, negó que se encontrara borracho y achacó su comportamiento a las medicinas que había tomado para el resfriado y al cambio horario o jetlag.

Acosado por las críticas, Nakagawa cambió ayer de opinión en varias ocasiones, hasta finalmente renunciar en una jornada dominada por la visita oficial a Tokio de la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

A primera hora se negó a dimitir, después anunció su renuncia para después de la aprobación del presupuesto para el año fiscal 2009, antes de abril, y finalmente presentó su dimisión a última hora de la tarde a Aso, que aceptó su "dura decisión".

Las imágenes de Nakagawa difundidas por todo el mundo mostraban su dificultad para articular su respuesta a las preguntas de los periodistas.

Durante el acto, en el que tuvo que luchar para no cerrar los ojos, equivocó el nivel actual de los tipos de interés en Japón con los de EEUU.

Una vez más, los grupos de la oposición, liderados por el Partido Democrático, se unieron ayer en la Dieta para reprobar el comportamiento "vergonzoso" de Nakagawa, al igual que lo han venido haciendo para obstaculizar la aprobación de las dos ampliaciones del presupuesto del año fiscal 2008, que finaliza el próximo marzo.

Invitación de EEUU

El único respiro para la popularidad de Aso llegó ayer de manos de la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, que lo invitó a reunirse con Barack Obama la semana próxima en la Casa Blanca, la primera visita de Estado para el presidente del "cambio".

Este primer encuentro tiene una gran significación ya que es considerado como un intento de fortalecer la alianza con el principal aliado de EEUU en Asia y podría ayudar a la pobre imagen pública de Aso.

La oposición ha centrado sus críticas en la política económica del primer ministro, ha exigido elecciones anticipadas y ha rechazado las principales propuestas de estímulo económico, acusándolas de populistas, a pesar de no tener mayoría en la Cámara Baja.

A partir de ahora, la aprobación del presupuesto récord para el ejercicio fiscal 2009 se ha convertido en el principal caballo de batalla y asidero para el actual Gabinete.

Pero, si aumentan las voces disidentes en el PLD y la tramitación fracasa, Aso se quedaría sin alternativas de continuidad según sus propios compañeros de filas.

Nakagawa y Aso defenderán con sus mejores argumentos unas cuentas destinadas a refundar la economía japonesa, con ayudas especiales a los hogares y al tejido empresarial, en un momento en que la credibilidad de ambos está por los suelos y los legisladores piensan que será su último gran proyecto político.

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