viernes 15.11.2019

Hija, por favor, no salgas sola

“Hija, por favor, no salgas sola, que la noche ampara a los depredadores sexuales.

Hija, tengo miedo, porque en pleno siglo veintiuno ni tú ni yo somos libres, como tampoco lo son el resto de mujeres sobre la faz de la tierra.

Hija, por favor, no te emborraches, porque prevalece una educación machista que hace que muchos hombres den por hecho que pueden aprovecharse de ti solo por el hecho de ser mujer. Además, has de saber que les ampara una justicia impregnada de ese mismo machismo que hace que, en tantos casos, el concepto de justicia se desvirtúe y se convierta en una injusticia en sí misma.

Hija, por favor, no te pongas escotes ni shorts, porque esta absurda sociedad te culpará de ir provocando.

Hija, por favor, ponme un mensaje cuando llegues a tu destino, porque así me quedaré más tranquila.

Hija, cuánto desearía que vivieras sin miedo, pero no te puedo transmitir una seguridad que ni yo misma he sentido jamás, aunque vivamos en un país desarrollado (para unas cosas, pero no para otras). Yo no podré protegerte siempre en una sociedad que no protege a los suyos y, más particularmente, a las suyas. Por ello, te pido que te protejas tú, que desarrolles esa cautela con la que no nos queda más remedio que vivir a las mujeres y que, por desgracia, se gesta en el miedo, en el miedo inherente al simple hecho de haber nacido mujer.

Hija, por favor, no salgas sola, que esta sociedad machista alberga horrores.”

Esta podría ser perfectamente la carta de una madre a su hija preadolescente o adolescente a día de hoy. La brutalidad del caso de la manada de Manresa y su absurda sentencia es solo un ejemplo más de los muchos que existen y que incrementan esa sensación de incomprensión y desamparo que nos recorre a tantas mujeres en esta sociedad enferma y cuya justicia dista mucho de funcionar.

Nosotras nos unimos, alzamos nuestras voces y luchamos continuamente contra demasiados muros cuyos cimientos, aunque podridos, paradójicamente están muy bien asentados. Pero, a pesar de la dureza que acarrea tanto tiempo de ardua lucha, seguimos ahí, con los medios de que disponemos, de las formas que podemos, porque la unión genera una fuerza que no se puede doblegar.

Aunque nos pretendan vender que no hay violencia sexual o coacción en el hecho de que seis hombres violen por turnos a una chica de catorce años que está inconsciente. ¿En serio? Me pregunto qué velo nubla la vista de unos magistrados que no se deberían permitir el lujo de impartir una justicia de la que desconocen su verdadero significado.

Aunque de continuo veamos cómo tantas mujeres mueren víctimas de violencia machista.

Aunque los empresarios no nos quieran en puestos de poder o justifiquen el hecho de pagarnos menos nuevamente por el hecho de ser mujeres.

Aunque se pretenda desvirtuar el verdadero significado del movimiento feminista y su más que necesaria existencia.

Aunque… uff, la lista es tan numerosa que me extendería demasiado y creo que el mensaje ha quedado claro. A quien corresponda: a ver para cuándo su entendimiento.

SagrarioG
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