martes 11/5/21

Estrella Digital

¿Es la inmigración ilegal que denuncia Vox un problema real en Madrid?

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La vuelta de las vacaciones de Semana Santa ha supuesto en el terreno político el pistoletazo de salida de la precampaña madrileña. Vox ha elegido esta semana para presentar oficialmente a su candidata, Rocío Monasterio, y lo ha hecho en el barrio de Vallecas, bastión tradicional de la izquierda. Toda una declaración de intenciones, ya que los de Abascal dirigirán buena parte de su campaña a las zonas del sur del capital, para las que ya han anunciado que acabarán con “el paro y la delincuencia derivada de la inmigración ilegal que les han dejado los progresistas”. El tiroteo entre bandas latinas ocurrido en Ciudad Lineal la semana pasada, sumado a la agresión de dieciocho jóvenes –la gran mayoría marroquíes­– a una menor en el parque del Oeste han sido el mejor caldo de cultivo para hacer llegar el mensaje de Monasterio, que ha asegurado que la delincuencia derivada de la inmigración ilegal es uno de los temas que más preocupa a los madrileños.

 

¿Existen motivos para asociar criminalidad e inmigración ilegal? En el caso de la capital, donde la mayor parte de los extranjeros se concentran en los barrios del sur, no es en éstos donde más se delinque. Según los datos de actuación de la Policía Municipal correspondientes al mes de febrero, Centro sería el distrito con mayor número de detenciones, si bien la mayoría de ellas corresponden a delitos contra la seguridad vial. Si nos fijamos en arrestos por tenencia de armas, los barrios de Arganzuela, Hortaleza y Tetuán ocupan los primeros puestos. En el caso de consumo de alcohol, Usera, Centro y Villaverde son las zonas con más incidencias.

 

Para Vox frenar la inmigración ilegal en Madrid es una prioridad y para ello plantean deportar a todo aquel extranjero que tenga una situación irregular o que haya cometido algún delito grave. Sitúan en la diana a los menores no acompañados, que según Monasterio cuestan cada uno 4.700 euros al mes y son responsables de muchos de los altercados que ocurren en la capital. Esta postura es compartida por el Sindicato Unificado de Policía de Madrid (SUP), que el pasado mes de junio denunciaba un aumento del 611% de delitos en Casa de Campo y lo atribuía a la apertura de un centro de menores no acompañados en la zona. El gobierno regional, por su parte, se desligó meses más tarde de esta posición y afirmó que los altercados protagonizados por este colectivo eran algo “puntual”.

 

Este discurso que relaciona el crimen con la inmigración ilegal lo extiende la formación a toda España, motivo por el que se les ha tachado de manipular datos y de difundir bulos. En 2019 el INE publicó que el 72% de los delitos en España eran cometidos por nacionales y el 28% por extranjeros. El Gobierno utilizó estas cifras para desmontar el argumentario de Vox, contra lo que los de Abascal respondieron que hay que tener en cuenta que los no nacionales representan solo un 10% de la población, lo que supone que su ratio de delincuencia es de 2,8 frente al 0,78 de los españoles. Según el partido, este elevado porcentaje supone que los extranjeros cometen 2,8 veces más delitos de lo que cabría esperar por su tamaño de población.

 

La situación es compleja, y los datos no son concluyentes ni permiten dar la razón a un bando u a otro. Entre tanto, algunos analistas llaman a olvidarse de las cifras y a reflexionar sobre las razones que pueden llevar a los inmigrantes a delinquir, entre las que tendría un gran peso el choque entre sus aspiraciones al llegar a España y sus condiciones reales de vida.

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