sábado 11.07.2020
Biodiversidad

Las llamas destruyen el hábitat del oso pardo

El entorno del oso pardo ha sido afectado por los incendios que han tenido lugar en el norte de España

Osos pardos.
Osos pardos.

El oso pardo es una especie de mamífero que vive en zonas tranquilas en las que no hay abundante presencia humana. Suele ser un animal muy solitario, sobre todo en caso de los machos, que habita en la naturaleza, en concreto en zonas espaciosas y bastante húmedas. En España contamos con su presencia en el norte debido a la gran cantidad de "zonas verdes" que se pueden apreciar. Son espacios que tienen abundantes hayedos, robledales y abedulares, praderías y pastizales, matorral de brezos y piornos, arandaneras y roquedos.

Actualmente es una especie que está siendo muy vigilada debido a que puede producirse una disminución de su reproducción y del medio en el que viven porque son espacios que han sido afectados por los incendios provocados en Galicia. Uno de los principales núcleos de reproducción era la Cordillera Cantábrica, sobre todo podíamos encontrarlos en El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degañas e Ibias en Asturias y el Alto Sil en León. 

La Fundación Oso Pardo, creada en 1992, es una organización que se encarga de investigar las características del oso pardo así como de su hábitat para ofrecerle unas mejores condiciones. Se encarga de restaurar los hábitats que no sean apropiados para su desarrollo. Dicha fundación ha afirmado la amenaza a la que está sometida esta especie afirmando que "Los incendios amenazan el hábitat del oso pardo en España". La fundación también ha declarado en un comunicado que debido a los incendios se ha destruido algunos montes donde "más de una veintena de osos se habían concentrado para alimentarse de bellotas, entre ellos cuatro osas con sus crías".

La dimensión de los incendios ha afectado a la riqueza natural que caracteriza el noroeste español. Por ello, esta organización pretende avivar y dar a conocer las zonas que habitan los osos pardos evitando así que se convierta en una especie en peligro de extinción.

Muchos de los incendios han sido intencionados, y no hay duda de que las personas que han provocado que la comunidad gallega ardiera, han aprovechado a hacerlo en una época en la que había una gran sequía. Las altas temperaturas que se han alargado hasta estas fechas, y la falta de agua, ha hecho que la cordillera cantábrica, una zona que se caracteriza por las zonas húmedas y naturales, estuviera más seca de lo habitual.

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