sábado 25.01.2020

La Jefe de Gobierno de Myanmar y premio Nobel de la Paz, Suu Kyi, niega en la Corte Internacional de Justicia el genocidio de los Rohingya

Durante esta semana tienen lugar en La Haya, sede de la Corte Internacional de Justicia, las audiencias públicas en relación con la demanda de indicación de medidas provisionales que interpuso Gambia contra Myanmar a finales de noviembre. Ante los jueces del Alto Tribunal de las Naciones Unidas, la líder de facto de Myanmar atribuyó el éxodo de esta minoría musulmana al “conflicto interno de lucha contra el terrorismo en su país”
La Jefe de Gobierno de Myanmar y premio Nobel de la Paz, Suu Kyi, niega en la Corte Internacional de Justicia el genocidio de los Rohingya

“¿Cómo se va a estar llevando a cabo un genocidio o siquiera un intento de genocidio?”, le inquirió retóricamente al Presidente de la Corte la Premio Nobel de la Paz. En palabras de Aung San Suu Kyi, que actuó ante la Corte como Agente del Gobierno de la Unión de Myanmar, en calidad de Ministra de Asuntos Exteriores, si bien el Derecho Internacional es el único sistema de valores que tenemos a nivel global, la intervención de la Corte en este caso podría “avivar las llamas en una región altamente polarizada y agravar las heridas de un conflicto aún latente en la provincia de Rakhine”, lindante con Bangladesh y donde Gambia estima que se están produciendo graves violaciones de los Derechos Humanos contra la población rohingya.

Entre otras afirmaciones, Suu Kyi declaró ante la Corte que no se puede hablar de genocidio dado que el Estado investiga y persigue a aquellos militares que hayan sido acusados de algún delito, remitiéndose a un caso en el que se juzgó a soldados por ejecuciones sumarias de musulmanes, a los que, añadió, se les condonó la pena finalmente. Asimismo, expuso que Gambia presentó a la Corte una serie de “elementos fácticos selectivos y parciales” que difieren con la verdadera situación en el Estado de Rakhine", así como una “fotografía incompleta y engañosa” del conflicto existente.

Recordemos que Aung San Suu Kyi fue Premio Nobel de la Paz en 1991 por su “lucha no violenta por la democracia, los derechos humanos y la conciliación étnica” tras el arresto domiciliario del que fue víctima fruto de las revueltas originadas al no permitir la Junta Militar que gobierna Myanmar el acceso al poder de su partido, la Liga Nacional por la Democracia, ganador de las elecciones de 1990.

No puede ser mayor la paradoja de que quien ha recibido en su momento dicho galardón –además del Premio Sájarov que concede el Parlamento Europeo- esté en estos días afrontando un juicio como alta mandataria de su Estado por violar los más mínimos derechos humanos.

La Corte, por su parte, una vez oídas las partes y siguiendo el procedimiento establecido, deberá decidir en las próximas semanas o meses sobre las medidas provisionales solicitadas por Gambia para proteger de la manera más inmediata y efectiva posible a los miembros de la comunidad rohingya.

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