viernes 17.01.2020

Arduos caminos hacia la democracia: elecciones en Uzbekistán

A medio camino entre los regímenes democráticos y los sistemas autoritarios cerrados, encontramos los que algunos denominan autoritarismos electorales. Se trata de regímenes que celebran algún tipo de comicios en los que los procesos electorales no cumplen las reglas esenciales democráticas, ya sea por estar sujetos a una fuerte represión, por privar informalmente del derecho al voto o por cualquier otra maniobra
Arduos caminos hacia la democracia: elecciones en Uzbekistán

Se imposibilita así la opción de calificar dichos procesos como procesos electorales libres, encontrándonos pues con un fraude sistémico: la propia legislación electoral es contraria a los principios y derechos electorales con el fin de alterar la voluntad popular.

Uzbekistán, supone un ejemplo de este tipo de regímenes. Desde su independencia de la URSS en 1991, las elecciones acontecidas en el país centroasiático se han visto caracterizadas, entre otros aspectos, por la enorme dificultad de crear partidos políticos contrarios al régimen, por la eliminación de  medios de comunicación independientes y por la prácticamente inexistente presencia de observadores externos. Tanto es así que en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2009 la misión de observación electoral de la OSCE fue abordada por, únicamente, 14 personas (entre expertos y  personal de apoyo).

Respecto a las elecciones parlamentarias de diciembre de 2014, la OSCE concluyó que se habían administrado de forma competente, si bien carecían aún de una “verdadera competencia y debate electoral”, situación que se repitió en las elecciones presidenciales de 2016.

Recientemente, Uzbekistán parece haber dado un salto tendente a una leve democratización, según las conclusiones vertidas por la OSCE relativas a la primera vuelta de las elecciones parlamentarias celebradas el pasado 22 de diciembre (teniendo lugar la segunda el domingo 5 de enero). La campaña electoral se desarrolló en un ambiente tolerante con la celebración de reuniones de campaña y con la libertad de expresión, también reforzada en los medios. Se permitió el acceso de diez medios independientes con base en internet y se acreditó a más de mil periodistas, de los cuales 135 eran internacionales. La presencia de observadores internacionales aumentó considerablemente, pasando a acreditar a un total de 820.

No obstante, no debe olvidarse que, a pesar de todos los esfuerzos, las opciones políticas uzbekas siguen siendo limitadas y, además, siguen estando presentes multitud restricciones sobre libertades fundamentales e irregularidades en el proceso electoral.

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