viernes 4/12/20
ARQUITECTURA SOCIAL

'Recetas Urbanas' para tapar las grandes obras que la crisis frenó

Son monstruos de amasijo o agujeros de cemento que se reparten por 500.000 puntos en toda España. El arquitecto sevillano Santiago Cirugeda involucra a los ciudadanos en devolverles la obra que la Administración no les dio

'La Carpa', centro de cultura independiente en Sevilla.  | Fotografías: Recetas Urbanas
'La Carpa', centro de cultura independiente en Sevilla. | Fotografías: Recetas Urbanas

Más de 500.000 propiedades han sido abandonadas en plena construcción desde que empezó la crisis en España. Son amasijos de hormigón, hierro y escombros que no sirven para nada... hasta que el arquitecto Santiago Cigureda pone su ojo en ellas. “Los cauces normales de arquitectura son costosos, caros y están dirigidos por los intereses del que construye. Cuando tú estás en la parte alternativa, tienes que agarrarte a modelos alternativos, ya sean económicos, comunicativos o de utilización de los materiales”, comenta Cirugeda a EstrellaDigital.es.

Este arquitecto sevillano apuesta por una arquitectura social. Involucra a los ciudadanos en la construcción de su propio espacio urbano. Con su colectivo 'Recetas Urbanas' pretende cambiar el mundo y lo más importante: que en éste cambio participen todos. El arquitecto y su equipo realizan un análisis para encontrar los errores arquitectónicos que se observan en las ciudades. Su principal labor es trabajar esos errores y mejorarlos, pero siempre con el progreso social en mente.

 “Nosotros usamos la reutilización, el reciclaje, el uso de edificios y suelos vacíos. Estas son las herramientas que tienen las personas que trabajan en la alternancia"

‘Recetas Urbanas’ y Santiago Cirugeda, con la ayuda de otros colectivos de este mismo ámbito, intentan tapar el vacío que la Administración Pública no puede cubrir. En Granada, ante la necesidad de la existencia de un espacio físico y mental de trabajo y de reflexión urbana. 'Recetas Urbanas y otros colectivos decidieron construir el proyecto ‘Aula Abierta’. Un espacio autoconstruido y autogestionado en el que usaron únicamente materiales extraídos del desmontaje de otro edificio destinado a ser demolido.

La idea está clara: “Nosotros usamos la reutilización, el reciclaje, el uso de edificios y suelos vacíos. Estas son las herramientas que tienen las personas que trabajan en la alternancia. Yo no voy a pedir dos millones de euros de subvención para hacer lo que ellos dicen que hay que hacer”, aclara el arquitecto. El vacío que la administración no puede tapar es el que pretende abarcar este tipo de colectivos: “Esta arquitectura está destinada a la gente de la calle. Lo que hace Recetas Urbanas, como otros colectivos, es solucionar problemas que no soluciona la Administración. Crear alternativas o trabajan con personas que no están atendidas por los servicios públicos”, explica.

Con esta idea surgieron dos proyectos más. Uno de ellos fue ‘Ponte Guapo Isidoro’, que consistió en llevar sombra al patio del Colegio Público San Isidoro, en el centro de Sevilla. No había presupuesto público, pero gracias a la organización de los padres consiguieron recaudar fondos y construirlo, aparte de participar en su elaboración: “Los padres se sienten capaces y partícipes, lo diseñan como quieren (siempre cumpliendo las normas técnicas). Por tanto cambia el sistema de arquitectura. No es el arquitecto el que te dice cómo quiere esto. El deseo de la gente es más poderoso que el trámite administrativo”, aclara Santiago Cirugeda.

"Lo que hace Recetas Urbanas, como otros colectivos, es solucionar problemas que no soluciona la Administración"

El Colegio Público Europa de Montequinto tenía un grave problema. Lleva tres años luchando por conseguir un comedor dentro del centro. La plataforma Pro Comedor, formada por los padres de los alumnos, y Recetas Urbanas decidieron lanzarse ellos solos a la piscina y autoconstruirse su comedor. Además los padres participarán en la obra y así podrán reducir más costes.

La cultura independiente en Andalucía echa el cierre, de momento

El pasado mes de junio el Ayuntamiento de Sevilla decidió cerrar 'La Carpa'. Donde antes había un descampado, Recetas Urbanas y muchas otras asociaciones más (de circo, de jazz…) se unieron y decidieron montar el primer espacio de arte independiente de Sevilla. Con el paso de tiempo se convirtió en un punto de reunión. Había conciertos, clases de jazz, se entregaban los premios de arquitectura y teatro... Actividades culturales enriquecedoras para el ciudadano y que de un plumazo, desaparecieron.

Tras el cierre se han vuelto más fuertes y varios colectivos han reclamado la cesión de otro edificio. Las negociaciones van por buen camino y la cultura independiente en Andalucía tardará poco en florecer de nuevo. Se agarran a la ley andaluza de cooperativas, de las pioneras en Europa: “Permite que tú gestiones un proyecto con la administración conjuntamente. Es decir, tú me cedes un edificio que gestionamos nosotros pero la administración también está metida dentro. Los impuestos, el IBI, el mantenimiento y los arreglos tienen que correr a cargo de los servicios públicos porque al fin y al cabo es un edificio público y al finalizar la concesión será para ellos”, comenta Santiago Cirugeda a este periódico.

En muchas ocasiones tachan su arquitectura de fea. Cirugeda, en este sentido es claro: “¿Quién no tiene un amigo feo?”, comenta entre risas. “Los valores que tiene la arquitectura, en los que se limita a decir que bonito o que feo ha quedado esto, cambian. La arquitectura tiene más: Importa el uso que se le dé, el gasto público generado, el que la gente lo reconozca como suyo o la reunión y el ambiente cordial que se genera en torno a esa construcción”.

"La arquitectura tiene más: Importa el uso que se le dé, el gasto público generado, el que la gente lo reconozca como suyo"

Arquitectura social la llaman. Un tipo de arquitectura que no enseñan en la facultad: “Yo no recibía la información técnica de arquitecto como algo agradable y me di cuenta de que lo que nos estaban enseñando no era a ser ciudadanos, ni arquitectos de lo social. Nos enseñaban a ser competidores para así ganar concursos”, comenta Santiago Cirugeda. Es por tanto una arquitectura de todos, pensada por y para el ciudadano, además éste es partícipe de dicha construcción, lo siente como suyo, se siente realizado. Es arquitectura desde otro punto de vista.

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