Sábado 22.09.2018
En Cuba

El topless que nunca se vio de Isabel San Sebastián

La periodista precisa que "me estaba quitando la parte de arriba del bikini mojado para ponerme la seca

Isabel San Sebastián.
Isabel San Sebastián.

Desde que se anunció el pasado lunes el cierre de Interviú, no sólo siguen apareciendo reportajes en los que aparecen los mejores desnudos que han salido en la revista a lo largo de sus casi 41 años de existencia sino también noticias sobre reportajes que pudieron ser y que se quedaron en el camino.

Y es que parece que no todas las fotografías que aterrizaban en el despacho del encargado de comprar las fotografías que se ofrecían a la revista llegaron a publicarse. El responsable de recibir y filtrar esos reportajes que ofrecían periodistas, agencias y hasta gente anónima que fotografiaba a famosos en las playas o piscinas fue Miguel Ángel Gordillo, subdirector del semanario durante más de 20 años, que ha desvelado que uno de los que nunca vieron la luz fue el topless de Isabel San Sebastián. 

Todo porque la periodista tuvo la suerte de que cuando la fotografiaron en una playa del Caribe sin la parte de arriba del bikini estaba al frente de la publicación del Grupo Zeta su compañero de facultad Jesús Maraña, que dirigió el semanario y después fue el responsable de las revistas de la empresa editora.

Las imágenes llegaron a las manos de Maraña, que al verlas llamó a su compañera y que lo primero que le dijo por teléono fue que "tienes que tomar más el sol en las tetas". Isabel se quedó tan sorprendida como él al escuchar a su amigo y ella misma ha explicado cómo siguió la historia: "Yo me quedé… Me dijo: 'Me han venido a vender unas fotos tuyas en topless". 

Según ella, "me habían pillado en Cuba una navidad que me fui con una amiga, pero no estaba haciendo topless, me estaba quitando la parte de arriba del bikini mojado para ponerme la seca". Incluso se acuerda de la hora en la que ocurrió todo, "eran las siete de la mañana, no había nadie" y hasta deduce lo que costó mantenerlas en un cajón para que nunca se publicaran, "supongo que Maraña pagaría cinco mil pelas y las rescataría". 

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