martes 19/10/21

Desmantelan una banda de narcos e incautan 8.300 kg de hachís en Alicante

La Guardia Civil ha desmantelado una banda liderada desde prisión por Iván Rodero, uno de los narcotraficantes más famosos del Estrecho de Gibraltar, que habilitó una nave industrial en Bigastro (Alicante) como una de las primeras fábricas de hachís en España, incautándose de 8.300 kilos de esta droga

María Gámez
María Gámez

La directora general de la Guardia Civil, María Gámez, ha presentado este martes en rueda de prensa los resultados de esta operación, iniciada tras la muerte a finales de 2020 de cuatro presos en la cárcel de Campos del Río (Murcia II), donde Rodero se encuentra interno, confirmando hasta el momento que dos de ellos fallecieron por sobredosis de cocaína y hachís.

Los funcionarios del Grupo de Seguridad Interior de esta cárcel alertaron de los hechos a los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada Antidroga (EDOA), que centraron la investigación en Rodero, constatando que contaba con una red de colaboradores en el exterior.

Los investigadores identificaron a uno de estos colaboradores, del que supieron que tenía un papel destacado dentro de la organización y que, casualmente, había cumplido condena durante cuatro años junto al principal sospechoso y líder de la banda.

Los agentes averiguaron que esta persona no solo se dedicaba a captar y manipular a personas para que introdujeran droga en el centro penitenciario, sino que también manejaba su pequeña red de distribución de droga en el exterior, principalmente cocaína, y también hachís.

Para ello, contaba con una mujer, de nacionalidad brasileña, que supuestamente vendía la droga entre alguno de los clientes en el local en el que trabajaba.

Centrada la investigación en sus movimientos, los guardias civiles detectaron sus visitas frecuentes a una nave industrial de Bigastro, donde se pudo constatar el trasiego de personas y de sacas, supuestamente repletas de hachís.

En el registro de la nave se localizó una máquina especialmente diseñada para convertir la marihuana previamente procesada en un polvo o polen de hachís, que, después de unos procesos de transformación, añadido de aditivos y de aplicación de calor, se convierte en una rudimentaria "resina de hachís".

Se trata de una novedosa maquinaria, en cuanto a su implantación en territorio nacional, ya que permitiría evitar las complejas y costosas estructuras que se precisan para traerlo por mar y tierra, fabricando directamente hachís de gran calidad en España.

A efectos prácticos, este sistema es el perfeccionamiento de los conocidos como "Tambores de Ketama", con los que se pulverizan las plantas de manera artesanal.

En concreto, se incautaron varias sacas de grandes dimensiones que contenían sustancia amarilla pulverizada (polen de hachís), también embolsada en unidades de un kilo de peso, así como numerosos cajones de cartón y sacas de rafia con una abultada cantidad de plantas de cannabis en diferentes estados de procesamiento.

También se descubrieron dos arcones congeladores llenos de picadura de planta de cannabis y cogollos de marihuana. En total se han incautado cerca de 8.300 kilos de sustancias estupefacientes.

La nave contaba con una zona de estar, con dormitorios y baños que permitían la estancia ininterrumpida de varias personas, cuya demanda de droga por parte de los clientes era superior a su capacidad de producción. En estas estancias, además, se acumulaban numerosas cajas de gran tamaño que utilizaban para almacenar la marihuana seca.

Los investigadores han apuntado que el precio que puede alcanzar en el mercado negro un kilo de cogollo de marihuana es de 3.000 euros, cantidad que se duplica en el caso de que la mercancía se venda en el norte de Europa.

Asimismo, han explicado que no descartan que la organización criminal, radicada en el sureste peninsular, tenga una ramificación en el Campo de Gibraltar, por lo que consideran que la operación sigue abierta.

Los seis detenidos, así como la droga y los efectos incautados han sido puestos a disposición del juzgado de Primera Instancia Instrucción número 1 de Mula (Murcia). EFE

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