miércoles 1/12/21

Un lotero y cinco directivos declararán por la Primitiva premiada sin dueño

El lotero investigado por adueñarse presuntamente de un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros declarará este viernes en el Juzgado de Instrucción número 7 de A Coruña junto con su hermano, delegado de Loterías y Apuestas del Estado en A Coruña, y otras cuatro personas que en el momento de los hechos ostentaban cargos en la SELAE, según fuentes consultadas

Imagen de Archivo de una administración de lotería

Las investigaciones apuntan a que el responsable de la administración de San Agustín en la que en 2012 se localizó la millonaria apuesta, Manuel Eugenio Reija, se pudo haber hecho con el boleto, aunque él aseguró en aquel momento que se había encontrado el boleto en su establecimiento, encima del mostrador y que antes de tirarlo comprobó si había sido agraciado.

Durante años, numerosas personas reclamaron la titularidad de esta Primitiva pero las últimas pesquisas determinaron que el agraciado era un hombre, ya fallecido, que pudo haber sido estafado por el gerente de la administración de lotería a la que acudió a comprobar su boleto.

Los hechos objeto de esta causa judicial se remontan al 30 de junio de 2012, cuando la Administración de Loterías número 44 situada en Carrefour, en la coruñesa avenida de Alfonso Molina, recibió el aviso de que se había sellado de manera automática un boleto de primitiva ganador y cuatro billetes más que, según se sabe ahora, pertenecían al mismo hombre.

El portador de esta Primitiva acudió a comprobar todas sus combinaciones a otro despacho, el de San Agustín, el 2 de julio de ese año a las 11.25 horas, y no recibió la comunicación de los 4.722.337,75 euros que le correspondían, pero sí que obtuvo tres euros por la siguiente apuesta que, tras esta, cotejó, según un informe policial.

Supuestamente, el lotero le dijo al cliente que el recibo no tenía premio y se lo apropió, por lo que ahora se enfrenta a una investigación por estafa.

El gerente de San Agustín había solicitado cobrar el premio y, aunque se abrió en su día una investigación llegando a analizarse las huellas dactilares de aquel billete de lotería en litigio, no se pudo acreditar entonces quién era el propietario.

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