jueves 12.12.2019
UNA FOTO LE ABRIó LOS OJOS

Cuando la anorexia se come tu vida

El porcentaje de pacientes con anorexia que no sobreviven es del 90%, Almudena Sánchez es del porcentaje restante y cuenta orgullosa cómo consiguió salir de ese “infierno” en el que se había metido. Una fotografía suya en la que veía a una niña de 12 años que pesaba cerca de los 30 kilos fue lo que hizo que su vida volviese a empezar

La anorexia restrictiva consiste en no ingerir alimentos
La anorexia restrictiva consiste en no ingerir alimentos

La anorexia es una enfermedad que con ayuda de las personas adecuadas, sí que se puede superar. Los médicos afirman que es de por vida, pero porque el porcentaje de personas que consiguen salir de ella es muy pequeño, y aquellas que lo hacen acaban teniendo secuelas siempre. Pero Almudena Sánchez, enferma de anorexia de los 12 a los 18 años, ha conseguido salir de ella gracias al apoyo de sus familiares y de los médicos, que con ayuda psiquiátrica le hicieron ver que estaba acabando con su vida, y así lo cuenta a Estrelladigital.es cuando tiene 27 años, diciéndonos en qué momento decidió parar de destruirse la vida.

Nos cuenta que el apoyo familiar fue un gran motivo para poder salir de la anorexia, algo que corrobora una doctora del Hospital 12 de Octubre, Mª del Valle Garzón Delgado, ya que según ella el contexto en el que se desarrolla la paciente es muy importante para determinar qué tipo de trastorno tiene. Llega un momento en el que, si el trastorno es muy avanzado, su vida acaba siendo el hospital, “el paciente ya no es que pierda tiempo en el hospital, o ve como sus familiares se alejan, es que pierde su vida”, asegura la doctora Garzón.

“El paciente pierde su vida"

El factor psicológico es muy importante porque “no son conscientes de que tienen un problema, creen que lo que hacen lo hacen porque es correcto, y los que no lo hacemos bien somos el resto” comenta Valle. Esta ayuda psicológica es tan importante que fue el motivo por el que Almudena decidió salir de todo aquello, justo cuando se hizo una foto que le mandó hacerse el doctor Morande, jefe de psiquiatría del Hospital Niño Jesús, “no podía creer que la persona de la foto fuese yo, me dije que me cueste lo que me cueste y por muchas recaídas que tenga o deje de tener no puedo dejar de seguir desperdiciando mí vida ni seguirla tirando por la borda, tengo que ser fuerte y luchar contra mí misma y así fue”.

Almudena nos dice que ella tenía el tipo de anorexia restrictiva, es decir, que en lugar de vomitar, evitaba ingerir cualquier tipo de alimento. Se remonta a sus inicios y nos cuenta que todo vino a raíz de que le bajó la menstruación, era la primera de sus amigas y eso no acabó de asimilarlo; a su vez, se le sumaban factores como que “una compañera de trabajo me amenazó de muerte y que mi madre tuvo que ser intervenida de vida o muerte” por lo que un popurrí de circunstancias la hicieron caer en la enfermedad. “Antes de reconocer que estaba enferma me miraba al espejo y me veía bien, pero tras concienciarme que estaba enferma me daba asco ya que era un esqueleto andante”. “Hoy por hoy me siento viva, llena de vida, fuerza y vitalidad, además de tener muchísimas ganas de comerme el mundo”.

Los trastornos alimenticios o alimentarios son alteraciones de la percepción de la imagen de la propia persona por ella misma, es decir, la persona afectada ve su cuerpo de una manera irreal, se ve distinta a como es en realidad. En el caso de la Anorexia Nerviosa (AN) la paciente lo que hace es evitar el momento de la comida, afecta aproximadamente a una de cada 100 niñas y mujeres jóvenes y se diagnostica cuando el paciente pesa un 15% menos de su peso normal o saludable. Este es el caso de Almudena Sánchez, que cuando tenía 12 años pesaba solo 32 kilos. “La anorexia funciona muchas veces como una fobia” dice Garzón, una fobia que Sánchez superó.

Algunos hospitales, como es el caso del 12 de Octubre, tratan estos trastornos en sus inicios, que es el momento más importante para poder acabar con el problema. Almudena, que estuvo ingresada en tres ocasiones en el Hospital Niño Jesús, nos ha contado cómo era un día a día en aquel Hospital, y no ha temido en contar que se basaba en recompensas, si hacía las cosas bien. “Mi día a día en el hospital era muy monótono ya que siempre nada más levantarme y antes de desayunar me pesaban y según lo que pesase tenía unos privilegios u otros. Los cuáles consistían o bien en escuchar música, dibujar, pasear por los pasillos del hospital, ir al teatro del propio hospital o salir durante un tiempo a la calle, eso sí, si bajaba todos estos privilegios desaparecían quedándome durante todo el día en la habitación. Y saliendo solo para realizar las comidas y para asistir a clases que me impartían profesores del propio centro hospitalario”.

Según los especialistas, la persona que tiene anorexia o bulimia va a vivir siempre con ello debido a que estos trastornos nunca se solucionan, “es una enfermedad con la que la paciente va a tener que vivir toda su vida”, comenta Mª Valle Garzón a Estrelladigital.es, por lo tanto lo que se pretende en los hospitales y centros especializados en estos trastornos es que la paciente aprenda a vivir con ello y a superar el miedo que tiene a ingerir alimentos o a evitar que los vomite. Tienen que aprender a manejar sus fobias por la comida, “los trastornos de la conducta se solucionan cuando tú eres capaz de controlarlos” y está claro que eso es lo que hizo Almudena, que nos cuenta que “un día abrí los ojos y me dije 'no puedo seguir así' y en este momento es cuando me puse en manos de especialistas para que me ayudasen a salir de este infierno puesto que para mí es lo que fue”.

“Con lo que estaba haciendo me estaba quitando la vida”

La doctora nos cuenta que, a pesar de que los estudios cuenten que sobreviven el 50% de las anoréxicas, la realidad es que solo un 10% es capaz de hacerle frente a la enfermedad. Almudena está muy orgullosa de ser de ese pequeño porcentaje y, de hecho, quiere ser un ejemplo para aquellas que están pasando por lo que un día fue su “infierno”.

Almudena sabe que perdió toda su adolescencia, 6 años en los que fue anoréxica, y digo fue porque aunque la Doctora Mª Valle Garzón dice que realmente no se llegan a curar nunca, Almudena lo afirma, “no lo creo, sino que lo afirmo diciendo que estoy curada al 100%”. Sabe que sin el apoyo de su familia, a la que acabó acercándose más, no estaría hoy contándonos esto y es consciente de que “con lo que estaba haciendo me estaba quitando la vida”.

Hipnosis como alternativa

El factor psicológico es muy importante, hasta tal punto que una Clínica de Barcelona, el Centro de Hipnosis Clínica Profesional, cree en la hipnosis para solucionar el problema de las pacientes. Roser Reyne, de la clínica, afirma que la hipnosis “es un estado natural del ser humano, que se logra mediante una focalización en un punto concreto, llegando a tener una relajación muy profunda”. El método que sigue esta clínica consiste en hacer un diagnóstico individualizado del paciente para poder tener una sesión de psicoterapia totalmente personalizada y desde la primera sesión, dice, empiezan a notarse los cambios. Una técnica curiosa para intentar solucionar los problemas, y de la que Mª Valle Garzón Delgado opina que mientras sirva para solucionar el problema a los pacientes, cualquier método le parecerá adecuado.

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