viernes 13.12.2019
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10 gestos que evitan la contaminación de nuestras playas

En España hay un total de 5.978 kilómetros de costa, playas y acantilados que conectan el inmenso mar con nuestros pueblos y ciudades. Las playas se consideran un bien común que debemos respetar, ya que podrían degradarse y acabar desapareciendo. Pero, además, son zonas ideales para nuestro ocio: navegar, pescar, observar aves, jugar, nadar, caminar, hacer deporte, tomar el sol o relajarse son solo algunas de las actividades recreativas que atraen a miles de visitantes. Y también constituyen un recurso fundamental para el turismo, una de las principales actividades económicas del país
10 gestos que evitan la contaminación de nuestras playas

¿Están cuidadas las playas españolas?

Este verano ondeará la Bandera Azul en un total de 566 playas españolas. Esta insignia, que otorga cada año la Fundación Europea de Educación Ambiental, etiqueta las playas que cumplen unos criterios ambientales y de instalaciones. Desde la primera entrega de Banderas Azules en 1987, España ha repetido cada año en el primer puesto del pódium.

Somos líderes mundiales en la cantidad de playas que cuentan con información sobre el litoral para favorecer la educación ambiental de la sociedad. También tienen un agua excelente, sin vertidos industriales o residuales, entre otras medidas relacionadas con la calidad del agua. Y, por último, las playas con Bandera Azul cuentan con una gestión y un mantenimiento excelentes de las instalaciones, los servicios y la seguridad.

Aun así, el comportamiento de los usuarios de las playas no es siempre el adecuado. Nuestras acciones son determinantes para que esta calidad se mantenga y sigan siendo lugares cuidados y sin contaminar donde animales, plantas y personas convivan con respeto.

Vamos a la playa, sin contaminar

Es posible disfrutar de un día de playa respetando el medio ambiente; solo hay que seguir esta guía con 10 consejos para no contaminar cuando vayamos a la playa.

1. No tirar residuos al mar ni dejarlos en la arena. Lo que llega en nuestra mochila debe irse en nuestra mochila. Si no, debe desecharse dentro los cubos que el Ayuntamiento haya habilitado para este fin (no al lado, en el caso de que estén llenos).

Las latas de aluminio, los envases de vidrio o las bolsas y botellas de plástico son muy perjudiciales para el medio ambiente. Tardan años en degradarse y la cantidad que hay actualmente en el mar es un problema grave. Existe en el Pacífico, a unos 2.000 kilómetros al norte de Hawái, una “isla de plástico” o “isla de basura” tan grande como la península ibérica y Francia. De hecho, si no cambiamos nuestro comportamiento actual, en 2050 podría haber más toneladas de plástico en los océanos que peces.

Otro problema que está generando el plástico arrojado al mar es que los animales lo confunden con alimento y se lo comen. Pero su estómago no lo digiere, y una vez lleno de plásticos, no pueden ingerir otros alimentos, un hecho que provoca su muerte por desnutrición.

La gravedad de este fenómeno ha llevado a muchas entidades e instituciones a promover iniciativas de sensibilización y recogida de residuos en las playas. Un ejemplo es el proyecto LIBERA, unidos contra la basuraleza, de SEO/BirdLife, en alianza con Ecoembes.

2. No tirar colillas. Los fumadores deben saber que las colillas ensucian la costa y tardan entre 5 y 20 años en desaparecer de forma natural. Además, un filtro puede contaminar hasta 3 litros de agua de mar. La mejor acción para respetar el medio ambiente es evitar fumar durante las horas que se visita la playa. Pero si no es posible, es recomendable llevar un cenicero o un envase con agua para apagar bien las colillas y guardarlas.

Un ejemplo de la importancia de este residuo es la campaña Las orillas sin colillas, que han impulsado el Ayuntamiento de Estepona (Málaga) y los chiringuitos de la ciudad para cambiar un vaso de colillas recogidas de la playa por un refresco o una cerveza.

3. Usar protectores solares biodegradables. La crema solar es imprescindible para protegernos de los rayos UVA, UVB e IR que emite el sol, pero la mayoría de los productos contaminan mucho el mar por sus componentes químicos. Como alternativa, existen bronceadores ecológicos que son biodegradables y, por ello, no perjudican las especies marinas.

4. Llevar toallas de algodón orgánico. Las toallas o telas que usamos para tumbarnos a tomar el sol o para secarnos después de darnos un baño deben estar confeccionadas con materiales naturales sin productos sintéticos o químicos textiles, como el algodón orgánico. Este tejido es mucho más sostenible y menos contaminante, tanto en la playa como en nuestro día a día.

Según un estudio de la Universitat Rovira i Virgili, más de la mitad de los residuos plásticos del litoral de Tarragona son fibras de ropa de la lavadora. Se trata de fibras de tamaño microscópico que se encuentran en el mar, en los sedimentos marinos y en la arena de la playa.

5. No usar gel o champú en las duchas públicas. Quizá, lo más placentero de una jornada de playa es darse una ducha para quitarse la arena y lavarse el pelo y el cuerpo, que han estado en remojo en esa agua salada y contaminada. Pero no es tan urgente como para no esperarse a llegar a casa. El uso de gel o champú en las duchas de agua dulce que instala el Ayuntamiento en las playas es perjudicial porque estos productos químicos se quedan en la arena, llegan al mar y alteran el ecosistema natural.

6. No dejar comida en la arena. Aunque pueda parecer que ayudamos a la alimentación de los pájaros, no es conveniente dejar restos orgánicos en la playa, ya que se descomponen y atraen moscas e insectos. Además, el calor hará que esta comida desprenda un olor desagradable.

7. Practicar actividades recreativas sostenibles. El ocio y el deporte que hacemos en la playa deben ser respetuosos con el medio ambiente. Bucear, nadar, surfear o navegar con una barca a remo o pedales es mucho más sostenible que conducir una moto acuática o una lancha. Las embarcaciones a motor ensucian el agua y perjudican el ecosistema marino con su contaminación acústica.

8. Dejar las cosas en su sitio. No debemos llevarnos a casa nada de la playa o del mar, ya que todo forma parte de un ecosistema y tiene una función. Dejaremos donde hayamos encontrado los peces, cangrejos, estrellas de mar, conchas, arena… para mantener el equilibrio y la salud de nuestro litoral.

9. Sensibilizar sobre la necesidad de no contaminar las playas. Una buena inversión para tener un medio ambiente sano en el futuro es educar a los más pequeños en un comportamiento respetuoso con la naturaleza. La mejor forma de mostrar a niños y niñas la importancia de cuidar el medio ambiente es que vean que sus mayores optan por estas acciones menos contaminantes. También se les puede enseñar explicándoles cada uno de estos gestos.

10. Participar activamente en el cuidado del medio ambiente. Otra posibilidad para mejorar nuestras playas y evitar la contaminación es apoyar a las entidades que trabajan a favor de los océanos, participar en las campañas de recogida de residuos de las playas y concienciar a todo el mundo.

La contaminación del mar y de la naturaleza del litoral es una realidad que no podemos pasar por alto, por el futuro de nuestras playas y su fauna y flora. Son solo una decena de gestos para no contaminar en la playa. Son sencillos y fáciles de llevar a cabo, pero no por ello menos importantes o efectivos.

Fuente: El Blog de Caixabank

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