Sábado 17.11.2018
enseñar a leer bien

Educación más allá de los idiomas

 En nuestro país se lee muy poco, y ya en 2015 fue el CIS el que recordó que el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca

Estudiantes en un aula. | Foto de archivo.
Estudiantes en un aula. | Foto de archivo.

Contar con idiomas en la actualidad es un elemento diferenciador a la hora de, por ejemplo, encontrar un empleo. De hecho, un informe reciente de los portales Adecco e Infoempleo, señala que el 33,4% de las ofertas de empleo gestionadas solicitaban, como mínimo, una lengua diferente al castellano. De entre ellas, el inglés sigue siendo la más solicitada, hasta en 90% de las ofertas, seguida por el francés, el alemán, el portugués y el italiano, aunque con un porcentaje mucho menor (en el 7,2% y el 0,8%).

Es cierto que, cuando en su currículum una persona puede destacar que domina bien un segundo idioma o incluso cuenta con conocimientos de alguna más (políglota), se hace llegar su visión global y sus capacidades comunicativas en tal lengua. Además, considerando que al aprender un idioma se establecen nuevas conexiones neuronales, también se atribuye a la persona el haber potenciado su inteligencia.

Son cualidades que, lógicamente, son bien valoradas por una empresa con proyección internacional en un contexto global y competitivo. Pero son otros factores los que intervienen, comenzando por la metodología a emplear y siguiendo por las condiciones del mercado laboral, por lo que aprender un idioma no es la panacea.

Idiomas en el sistema educativo español

En España, el inglés es el segundo idioma extranjero más popular. El debate, sin embargo, siempre está abierto en torno a qué lengua debería centrar los esfuerzos de enseñanza, sobre todo en un estado plurilingüe.

El inicio de este curso 2016/2017 no ha estado exento de polémica en comunidades autónomas como Andalucía. La Junta anunció anunció en abril el calendario de implantación de un plan que incluiría el francés como asignatura en los colegios de Primaria de Andalucía, además del inglés, y sin que esto implicara más horas lectivas.

El cuerpo de profesorado de Primaria, con los sindicatos a la cabeza, no tardaron en protestar contra la medida porque, según argumentaban, muchas de las vacantes de maestros generalistas de tal etapa educativa se iban a cubrir con maestros de francés. Muchos interinos sin plaza temían irse al paro.

El foco está también siempre puesto sobre la metodología que se emplea en las aulas españolas. Tradicionalmente, el alumnado ha aprendido, sobre todo, reglas gramaticales a través de ejercicios, pero queda poco lugar para la práctica oral. Los centros bilingües persiguen el objetivo de suplir esta falta.

La lectura como base

Por esto de que los idiomas se ven como un capital de futuro, cada vez son más las personas que se lanzan no solo a aprender inglés, algo que parece haberse convertido en obligatorio.

En nuestro país la segunda lengua extranjera más popular es el francés, y con medidas como la de la Consejería de Educación andaluza las academias se están frotando las manos. Destacan, entre otros, los cursos de francés online que permiten incluso la preparación DELF por videoconferencia (el examen oficial), con tutores de la Alianza Francesa y por menos de 50 euros al mes.

La facilidad o no que los españoles tienen para aprender un segundo idioma o la idoneidad de introducir más horas lectivas de una lengua extranjera desde antes no es lo único por lo que cabe preguntarse. Menos teniendo en cuenta datos como los del informe PISA.

Sus resultados demuestran que, aunque España mejora levemente en lectura, se estanca en ciencias y matemáticas. En nuestro país se lee muy poco, y ya en 2015 fue el CIS el que recordó que el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca.

Considerando los datos en compresión lectora y en cuanto al propio hábito de lectura, convendría focalizar la atención en enseñar a leer bien, con métodos para aprender a leer que resulten efectivos, estimulantes y motivadores. Por supuesto, los libros para aprender a leer no deben ser solo elemento a trabajar en el centro educativo, sino también en casa.

El nivel en ciencias, desigual entre comunidades

Por otra parte, la brecha entre el alumnado del norte y el sur del país se considera abultada. En concreto, se estima que se existe más de un curso y medio de diferencia entre estudiantes de Castilla y León y de Andalucía. Hablamos, respectivamente, de 519 puntos y 473 puntos en ciencias (un curso escolar equivale a 30 puntos, según la OCDE). Son datos del informe PISA referentes a 2015, y que se publicaron en diciembre del pasado año.

De hecho, los expertos han considerado que llaman la atención más las desigualdades que hay dentro de los propios territorios nacionales que la que se observa entre países. En España, son Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia las que están por debajo del 75% de renta per cápita media en toda la Unión Europea. Y ello, claro, tiene sus implicaciones en la educación.

Sin que la que brecha alcance los límites alarmantes de la italiana, es en matemáticas (66 puntos) donde la separación es mayor, habiendo incluso crecido 10 puntos en los últimos tres años. Es menor en compresión lectora, aunque llega a haber 47 puntos de diferencia.

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