viernes 22/1/21
Secuestro parental

“Mis hijas llevan dos años secuestradas en Rumanía”

A pesar de que la justicia española da la razón Antonio Martínez, sus hijas, dos niñas de cinco y ocho años,  se encuentran secuestradas en el país natal su madre y expareja de Antonio. Hace ya más de dos años, ella engañó a Antonio para llevar a sus hijas a pasar dos semanas a Rumanía

Rocío y María, las hijas de Antonio. | ED
Rocío y María, las hijas de Antonio. | ED

“Esto es lo peor que le puede pasar a una persona. No puedo seguir así. Siento tal impotencia, que estoy enfermando”, afirma, entre sollozos, Antonio.

El 13 de agosto de 2015, Antonio llevó a sus hijas y a su pareja al aeropuerto de Valencia, donde ellas cogerían un avión a Rumanía para pasar allí unos días de vacaciones. Eran una pareja y una familia feliz, según afirma Antonio.

Mientras disfrutaban de esos días, Antonio, residente en Murcia, formalizó la escolarización de sus hijas para el curso siguiente y fue comprando todo el material didáctico. Sin embargo, sus hijas no regresaron. Su madre se niega a traerlas a España desde entonces, y sin motivo alguno.

Reencuentro frustrado

Hace tan solo 10 días, Antonio se dirigió a Rumanía donde, tras ganar una sentencia en España y el supuesto permiso de las autoridades rumanas para traer consigo a sus hijas, se le denegó dicho derecho y tuvo que regresar sin ellas.

“Estaba emocionado cuando me dijeron que podía ir a por ellas. Quedé con la madre y la abogada de allí para ver a mis hijas y traerlas conmigo. Iba como si me hubiera tocado la lotería, pero lo que pasó allí me hundió”, afirma muy apesadumbrado el progenitor de las menores.

Antonio llegó al punto de encuentro en el que estaban la madre y la abuela de las menores, las niñas, una abogada rumana que acompaña en este proceso a Antonio, un ejecutor judicial rumano y, según explica el padre de Rocío y María, varios ‘matones’ y muchos periodistas llamados por la madre de las niñas.

“Fue horrible. Me sentía amenazado y en peligro. El ejecutor dijo que no hacía falta que viniese la policía. Después de esperar durante mucho tiempo, me dijeron que no me las podía llevar porque las niñas no estarían bien conmigo. Ni siquiera me dejaron darles un abrazo, ni los regalos y ropa que les llevaba”, explica, consternado, el murciano.

Uno de los aspectos que más preocupan a este padre es la salud de una de sus hijas, la mayor, quien con ocho años sufre glucemia de tipo 1. “Ya sólo me dicen cómo está ella porque está enferma y los jueces de allí obligan a su madre a informarme sobre eso. Yo cuidaría de ella mejor que su madre, pues ni siquiera le arreglan los dientes. Su enfermedad los está destrozando”, explica muy preocupado, Antonio.

La incomprensible situación que Antonio vivió en Rumanía también es inexplicable para sus abogados, quienes entienden que, si tanto la justicia española, como la del país natal de su expareja, le dan la razón, no debería existir motivo alguno para que la madre de las niñas pueda seguir con este ‘secuestro’.

Cuestión diplomática

“Tanto Antonio como nosotros hemos hecho todo lo posible para solucionar legalmente esta situación. Se abrió el caso por vía penal, puesto que la Audiencia Provincial considera que la madre las menores está llevando a cabo un secuestro de éstas, y por la vía civil, pues las niñas están en el extranjero sin el consentimiento paterno. El problema es que la ley en Rumanía, en cuanto a este tipo de casos, es muy diferente a la española, y protegen a sus ciudadanos antes que a los menores implicados”, explica Ernesto Moreno, uno de los abogados del despacho Pardo Geijo, que trabajan en el caso de Antonio.

Tal y como explica Moreno, este proceso ya pasa por ser una cuestión dimplomática. “Ya sabemos que la policía no va a  intervenir y el gobierno y la justicia española están intentando solucionar el problema, ya  que la justicia rumana no está respondiendo. No nos quedan más pasos a seguir. Sólo esperar explicaciones de los abogados que luchan desde allí por resolver el caso”, detalla Moreno.

La situación por la que está pasando Antonio ha sido analizada en diferentes medios de comunicación y entidades judiciales, que han mostrado su apoyo al padre de las menores secuestradas. Incluso desde el gobierno están intentando mediar para solucionar una situación que lleva alargándose demasiado tiempo.

Mariano Rajoy, desde su cuenta de Twitter se ha puesto en contacto en numerosas ocasiones con Antonio. De hecho, tras el último acontecimiento vivido en Rumania, el presidente del gobierno manda ánimos a Antonio.

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“Yo agradezco todo el apoyo y la ayuda que me prestan. Si no consigo traer a mis niñas no querré vivir más. Tengo que tomar medicación por la situación insostenible que estoy viviendo”, relata.

Tal y como hemos podido comprobar con el caso de Juana Rivas, la madre española que se niega a entregar a sus hijos a su padre, un italiano que le maltrataba, en España o Italia, los menores no pueden salir de un país sin el consentiemiento de ambos padres, pues se considera un delito.

La justicia rumana, sin embargo, no responde de esta manera y en este caso, no se sabe cuál será o cómo se llevará a cabo el resultado final.

Antonio y sus familiares cuentan con la esperanza de que las conversaciones y trámites que está realizando la embajada española resuelvan este problema que impide a Antonio ver crecer a sus hijas.

“Yo sólo quiero poder criar a mis hijas y que crezcan felices en España. No guardo ningún rencor a su madre”, finaliza el desesperado padre de Rocío y María.

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