lunes 28/9/20
SEMANA SANTA

¿Por qué el hombre del tiempo siempre se equivoca en Semana Santa?

Aseguran que la presión que reciben por el turismo es un bulo y hacer predicciones más allá de diez días, ciencia ficción. Los meteorólogos explican a ESTRELLA DIGITAL por qué fallan los pronósticos

Penitentes se resguardan de la lluvia en Sevilla (2013). | GTRES
Penitentes se resguardan de la lluvia en Sevilla (2013). | GTRES

Si la primavera se caracteriza por ser tan inestable como las hormonas de un adolescente, ¿por qué los hombres del tiempo se aventuran a dar la previsión de Semana Santa tan anticipada? “Algunos compañeros quieren ponerse la medalla de ser los primeros en decir qué tiempo hará esos días”, explica Mario Picazo, meteorólogo de Telecinco. “Pero quitando a Rappel, creo que nadie lo sabe con tanta antelación”, bromea. Las previsiones se sostienen por una base estadística y la probabilidad de acierto o error en Semana Santa varía.

El ansia de llevarse la primicia lleva a muchos meteorólogos a adelantar sus previsiones incluso un mes. Y la Semana Santa, una fecha en la que se empieza a activar el turismo después de tantos meses de invierno, es la fecha estrella. “Si se elaboran pronósticos de la Semana Santa con tanta antelación es por la gran demanda social que hay en ellos”, detalla José Miguel Viñas, físico especializado en meteorología. Sin embargo, los vaticinios de más de tres días reducen su probabilidad hasta en un 30%: “Y los que se hacen más allá de diez días son pura ciencia ficción”, afirma Mario Picazo.

Mario Picazo: "Los pronósticos que se hacen más allá de diez días son pura ciencia ficción"

Vacaciones en manos de la Luna

La primavera y el otoño son dos estaciones intermedias que se caracterizan por ser muy cambiantes. En estas estaciones, el contraste térmico entre aire frío y caliente provoca que la atmósfera experimente altos niveles de inestabilidad y hace que sea imposible predecir el tiempo más allá de tres días.

Se suma que la Semana Santa es una fiesta móvil que varía según la Luna llena. Fue en el año 325, durante el Concilio de Nicea, cuando se decidió que la Pascua de Resurrección fuese el domingo posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, fijada el 21 de marzo. Desde entonces, el Domingo de Ramos suele oscilar entre el 22 de marzo y el 25 de abril, un mes de diferencia que aumenta las posibilidades de lluvias. Si la Semana Santa se celebra la última semana de abril, como este año, hay más probabilidades que le acompañen aguaceros y tormentas aisladas que si cae en marzo, donde los días todavía siguen siendo más invernales y secos.

El “bulo” de la presión del turismo

Después de las vacaciones de Navidad, la Semana Santa es el segundo periodo del año que más ingresos genera para el sector turístico español. Una fecha en la que se empieza a activar la actividad después del invierno y da el pistoletazo de salida a los meses veraniegos.

José Miguel Viñas: "En mis años de profesión nunca he recibido ningún tipo de indicación en este sentido"

Los hosteleros prevén que la ocupación de este año crezca por primera vez desde el inicio de la crisis, unos augurios que van desde un 20% más de turistas nacionales y un 5,9% de extranjeros. Por eso, muchos creen que se presionan a los meteorólogos para vaticinar buen tiempo esa semana, una consideración que niegan los especialistas consultados por este medio. “En mis años de profesión nunca he recibido ningún tipo de indicación en este sentido”, detalla Viñas. “Es un bulo que los hombres del tiempo reciban supuestos chantajes”. Una afirmación que también corrobora Mario Picazo, quien explica que lo más importante de pronosticar el tiempo es el vocabulario que se utiliza. “Yo hago el mismo esfuerzo en mi vaticinio en un día normal que para Semana Santa. Ni me contengo ni soy alarmista –asegura-, pero sí es verdad que miramos con más cuidado cómo lo decimos, porque el público es muy sensible”.

Y el pronóstico es…

Como dice el refrán “en abril aguas mil” y, aunque no suele llover en toda España al mismo tiempo, los más cofrades tendrán que esperar hasta el último minuto para saber si podrán sacar el trono de la iglesia.

Una vaguada en altura hará descender las temperaturas a partir del Jueves Santo

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) les echa una mano y por primera vez publica un informe del comportamiento climatológico de la semana del 13 al 21 de abril en los últimos 30 años. Según estos apuntes, los días estudiados fueron generalmente primaverales, con temperaturas suaves que no superaron los 22 grados de media. Córdoba y Sevilla, dos de las capitales que más viven la fiesta, despuntaron el año pasado con valores por encima de los 30 grados. Un ejemplo excepcional que no repite un mismo patrón todos los años, donde normalmente aún persiste el aire frío del invierno y el contraste térmico es mayor.

Pero si hay algo que realmente preocupa son las precipitaciones. Normalmente, durante los primeros meses de primavera, las lluvias son frecuentes en toda la península, sobre todo, en la zona norte de España, y más escasas en Canarias, explica Ana Casal, portavoz de la AEMET. Un factor que habrá que tener en cuenta casi toda la semana en prácticamente toda la península, donde una vaguada en altura hará descender las temperaturas a partir del Jueves Santo en adelante, lo que provocará que el tiempo empeore a mediados de semana. Aunque esa tendencia se ha estudiado exhaustivamente, la predicción puede variar conforme pasen los días, dado que los porcentajes de fiabilidad son todavía bajos.

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