Jueves 21.06.2018
COMER Y BEBER

Sopa de garbanzos, que no cocido

Enero en cuesta y con su nutricionista enervado. Y un frío de narices, como los de los inviernos de antes. Una respuesta: una sopita con garbanzos, ni cocido, sin grasas, pero con sabor

Sopa de garbanzos
Sopa de garbanzos

Ya nos habíamos olvidado del frió y el invierno. Pero súbitamente acontece y Usted echa mano de su memoria. Allí donde la abuela de Usted ponía un cocidito bien cargado de energía su nutricionista ha puesto una inaudita barrera. No tiemble: hay respuesta.

Sin grasas pero con garbanzos, El Pinche, atento a sus necesidades, le ofrece una sopita de las que quita el hipo.

El garbanzo

Una gran legumbre que ha acompañado al ser humano desde la propia prehistoria. Desde la Anatolia asiática ha corrido por todo el mundo, desde la India a las Américas.

Hasta crudos han sido comidos por la gente del Mediterráneo. Era de uso común hasta que Plinio, el primer ‘gourmet’ italiano, y el primer pijo, afirmó que era comida de pobres. Así, el garbanzo pasó, junto al tocino, a una condición proletaria de la que aún no ha salido. Cosa que a Usted y al Pinche, populares como somos, se nos da una higa.

En España fueron introducidos por los cartagineses. Desde el puerto de Cartagena hasta la meseta, el garbanzo ha colonizado la península y las temporadas culinarias. En ensalada en verano, el otoño empieza con el primer cocido, lo rematamos en sopa en invierno, hasta en la plancha y con ajito nos lo hacemos en primavera.

Esta sopa que hoy les proponemos suma al garbanzo, el tomate, la zabnahoria y el curry.

Ingredientes

Para un cuarto de garbanzos, pensamos en otro tanto de tomates, un par de ejemplares buenos. Tres zanahorias, una cebolla, un diente de ajo, aceite, caldo de verduras, curry, sal y pimienta.

La sopa

Pele las zanahorias, la cebolla, el ajo. Conviene un corte finito. Saltéelos en buen aceite, de ese a precio de langosta que nos cobran ahora. Tres minutos después, añada los tomates que están pelados (puede usar una herramienta o escaldarlos para quitarles la piel).

Ahora ponga el caldo y una cucharada de curry y añada el garbanzo, que habrá remojado desde el día anterior, lleve a ebullición, y luego cocine con calma una horita y media, o más si hace falta.

Si antes de servir, retira unos garbanzos y se hace una cremita ligera y vuelve a añadirla a la sopa, llevándola a ebullición agradecerá el consejo.

Quizá le sorprenda, pero esta sopa admite pasta (macarrones o fideos) o, incluso arroz. En ese caso, use los últimos minutos de la cocción para hacerlo.

Garbanzo, curry, zanahoria, caldo…no hay frío que resista.