sábado 12/6/21
Cómo ganar a los galos

Francia afila los cuchillos para vengarse de España

La selección francesa se presenta en Río de Janeiro con un bloque casi idéntico al que hace un año sucumbió frente a España

Francia
Imagen de la tangana entre ambas selecciones en los Juegos de Londres. | Imagen de Archivo

Duros e intensos. Con marcadores bajos, ritmo lento y que se resuelven por pequeños detalles. Cada España-Francia, destinados irremediablemente a medirse cada año, se convierte en una guerra sin cuartel.

Pau Gasol y Tony Parker, que serán compañeros en San Antonio, los dos mejores jugadores de la historia de cada país, en un nuevo duelo. Croacia tuvo a Petrovic (quizá alguien prefiera a Kukoc), Lituania a Sabonis, Grecia a Gallis o Italia a Meneghin. Ahora Francia y España serán espectadores de uno de los últimos duelos (nadie se atrevería a decir que es el último) de ambos colosos.

Pero los España-Francia, y en especial el próximo, no puede resumirse en dos nombres. Tan importante es la cabeza visible, el faro que guía al equipo, como los complementos que le rodean. Es por ello que Francia o España han estado siempre arriba y no la Alemania de Dirk Nowitzki.

Puntos fuertes de Francia

Experiencia y calidad, en especial en líneas exteriores, definen a la selección gala. Los franceses presentan un equipo algo desequilibrado, un juego exterior muy potente con un juego interior 'aseadito'. Ese diferencial se compensa gracias a que los roles dentro del equipo están muy definidos.

Francia no ha mejorado, al menos por jugadores, lo que presentó hace un año en su tierra. El mismo bloque, que juegan los mismos minutos, prácticamente con los mismos roles. Parker, Nando de Colo, Boris Diaw y Nicolas Batum conforman el núcleo duro y es probable que contra España superen los 25 minutos en pista.

Por si sonase poco aterrador un cuarteto de esa envergadura, de Colo y Batum los jugadores en principio con menos experiencia y galones, vienen de realizar su mejor temporada a nivel individual. Entre los cuatro suman casi 45 puntos por partido, muy por encima del resto de sus compañeros.

Además, hay que añadir a esos cuatro el 'factor X' de Francia que se llama Thomas Heurtel. El joven base galo llega tras una campaña irregular en Turquía en el decepcionante Anadolu Efes. Es un jugador totalmente diferente. El jugador nacido en Beziers ofrece rápidez, dinamismo y en especial verticalidad a un equipo que gusta de cocinar los partidos a fuego lento, demasiado a veces, ahogando al ataque. Por ello la importancia de Heurtel, al que Collet le da vía libre para dinamitar los partidos.

Debilidades

En el juego interior los franceses apenas han mejorado prestaciones, sin Noah poco más había. Hace un año demostró esa fragilidad Pau Gasol endosándoles un roto descomunal. Pero este año también han sufrido y mucho, como demostró Australia con Baynes y Bogut o anteriormente en el preolímpico Isaac Fotu con Nueva Zelanda o Tristan Thompson con Canadá.

En principio, el pívot titular es el larguirucho Rudy Gobert. Aporta intimidación, rebote y entrega pero en ataque no es agresivo, lo que le resta eficacia por dos motivos: no desgasta a su par, ni logra cargarle de faltas. Además, en ocasiones desaparece de los partidos y pierde su intensidad y concentración. Para suplirle está Lauvergne, el joven pívot galo sí es agresivo en ataque pero le falta contundencia en defensa. Año tras año, ha mejorado prestaciones, desde su paso por el Partizan de Belgrado hasta la NBA, entre medias pasó por España. El tercero en discordia, Kim Tillie tiene minutos más residuales, aunque Collet le usa de cuatro y cinco según avanza el partido.

Los problemas que plantea en su juego interior Francia los subsana Collet con las ayudas de Diaw y Batum. El primero gracias a que es uno de los jugadores más listos en cuanto a movimientos y el segundo gracias a su potencia atlética. La primera vía de agua que probará España será seguro el juego interior, por dos razones: La primera, porque Francia es inferior y la segunda porque durante las ayudas de Batum y Diaw es buen momento para forzarles faltas que les saquen de partido.

El segundo punto débil francés es la corta rotación exterior, más allá de Parker, Heurtel, de Colo y Batum. Collet siempre intenta que al menos dos de los cuatro estén en cancha, aunque no siempre es posible. Sin Fournier -renunció a jugar los JJOO- los sustitutos bajan de manera drástica el nivel. Entre los recambios la gran mayoría juega en la liga francesa, una competición tan imprevisible como de bajo nivel.

En los puestos de uno y dos se alternan como recambio Diot y Kahudi, ambos promedian algo más de diez minutos. El primero, que ha jugado para Collet en Estrasburgo varios años, cumple las veces de base pero se pierde cuando le toca asumir el papel ejecutor. El segundo, más atlético, tampoco es garantía suficiente aunque su agresividad de cara al aro le ha dado más minutos de los previstos.

Por último, para sustituir a Batum, Francia cuenta con el sempiterno Michael Gellabale, trotamundos que está casi de retiro en Francia en el Lemans. Su rol es simple, asumir algún tiro, es especial de tres, y aportar físico en defensa.

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