domingo 15.12.2019
BARçA

El hombre que se cansó de ser monigote

La única salida de tono en cuatro años le cuesta la salida a Zubizarreta, mientras que en el club las decisiones las siguen tomando los mismos

Rosell y Bartomeu siempre ejercieron una gran influencia en el área de Zubizarreta. | GTRES
Rosell y Bartomeu siempre ejercieron una gran influencia en el área de Zubizarreta. | GTRES

La etapa de Andoni Zubizarreta no pasará a la historia del Fútbol Club Barcelona como una de las más exitosas del equipo. Sin embargo, el vasco podrá contar a los suyos que dirigió a la entidad desde los despachos en la época en la que se gastaron 360 millones de euros. En cambio, no presumirá de demasiados fichajes exitosos, aunque sí podrá descargar responsabilidad en otros, una vez que no tiene que soportar toda la presión bajo su figura.

Desgraciadamente, cuando las cosas salen bien, todos se cuelgan medallitas; pero cuando las cosas van mal dadas, la culpa siempre es del responsable de turno. No obstante, es obvio que Zubizarreta ponía ‘la firma’ a muchos fichajes que en realidad llevaban el sello de la directiva. Rosell fue el máximo responsable de la llegada de Ronaldinho a Barcelona y aprovechó esa fama de ‘fichador’ para llegar a la presidencia, por lo que era de prever que su influencia en el área deportiva fuese siempre decisiva. En cualquier caso, si las cosas salían mal, la culpa era de Zubi, que para eso se llevaba una pasta por dar la cara. En todo este tiempo, solo se puede decir que los fichajes de Alba y Mascherano funcionaron, mientras que Neymar promete y Adriano cumplió con lo poco que se esperaba de él. El resto fueron fracasos o continúan siendo incógnitas.

Las llegadas de Adriano, Neymar y Douglas tienen más que ver con los lazos de unión de la directiva con el fútbol brasileño y con Nike, que con la influencia del director deportivo. Asimismo, las chapuzas en la ‘ingeniería financiera’ le costó el sillón a Rosell, pero las cosas no cambiaron demasiado tras su marcha.

La temporada que se está disputando va camino de convertirse en la más catastrófica, tras la salida de Laporta. Ningún fichaje ha terminado de cuajar, aunque se responsabiliza al exdirector deportivo de todos los males, cuando los problemas pasan por el fichaje de Suárez. Tras un mal año, la directiva quiso traer a un atacante que ilusionase a la afición. Se encapricharon de Suárez, pero no se dieron cuenta de que su fichaje comprometía el equilibrio presupuestario. También ficharon a Rakitic y mantuvieron el alto salario de Xavi, con lo que el dinero que quedaba para fichar en la zona en la que más se necesitaban refuerzos era insuficiente. Zubizarreta tuvo que ir al mercado a fichar a dos centrales contrastados y a un lateral, pero con ese dinero solo le dio para medianías. También cosechó un gran éxito en el relevo en la portería porque pocos se acuerdan en los partidos del mismísimo Víctor Valdés, pero tampoco conviene decir que el pobre Zubi hizo algo bien.

Solo una salida de tono en cuatro años y medio

De esta forma, queda claro que desde hace años siempre se menospreció el trabajo del director deportivo. Sin embargo, el carácter educado de Zubizarreta le permitía capear los temporales sin grandes expolios. El exportero aguantaba lo que le echaban porque su formación ligada al marketing deportivo le obligaba a moverse como un hombre de empresa. Zubizarreta siempre se sentía como parte de un equipo y defendía los intereses de los más cercanos, como ya hizo en su etapa como futbolista, siendo uno de los responsables del motín del Hesperia.  

Zubizarreta era capaz de que le dejaran solo ante los ‘leones’ de la prensa sin quejarse, pero no soportaba que le tocasen a los suyos. Tras conocerse la sanción de la FIFA en junio de 2013, la directiva quiso tirar por el camino fácil destituyendo Albert Valentín, coordinador del departamento de 'scouting'. Lo menos traumático era retirar al responsable de menor rango, mientras que todos los que estaban por encima y eran conocedores de la situación se lavaban las manos, pero eso no le gustó a Andoni. El director deportivo se jugó un órdago presentando una dimisión que el club no aceptó y consiguió que uno de sus hombres de confianza fuese renovado por un año más. Valentín continúo, pero ya sabía que al igual que a Narcís Julià, secretario técnico y ‘el otro ojito derecho’ de Zubi, la directiva se la tenía jurada.

En aquel momento, no convenía que Zubizarreta se marchase porque su salida era un buen cartucho que quemar si los resultados no eran del todo buenos. La directiva pensaba en un golpe de mano electoralista, pero sorprendentemente el ya exdirector deportivo se cansó de que desde todos los sitios solo se disparase contra él y, como ya sabía que le quedaban pocos meses en el cargo, se atrevió a sacar lo pies del tiesto.

"Como responsable de fútbol, yo asumo todas mis responsabilidades, el señor Bartomeu es el que mejor conoce la situación, pues era el vicepresidente deportivo en aquella época", dijo tras la derrota culé de este fin de semana. El presidente se tomó sus palabras como una acusación directa y decidió que era el momento de que Zubizarreta se fuese y de paso no se hablase demasiado de la crisis de juego, ni del compromiso de Messi.

Por otro lado, la dirección deportiva del equipo se queda huérfana en el peor momento. El Barça estaba pensando en Monchí o en un ‘gurú’ con un prestigio similar para el puesto, pero un hombre cotizado tendrá muchas reticencias a la hora de asumir un proyecto que huele a decadencia, en el que ni siquiera podrá fichar el próximo verano. Asimismo, si toca cambiar el entrenador, alguien tendrá que figurar, aunque la responsabilidad la tomen los de siempre. Zubizarreta pidió a Luis Enrique y vino el Tata, pero ‘Lucho’ llegó al año siguiente solo porque su carisma como exjugador era el prefecto ‘parapeto’ para la directiva. Puyol también se quedó porque otorgaba a la directiva un punto de credibilidad, pero su marcha con Zubizarreta es también un duro golpe para la cúpula. El miércoles habla Bartomeu con las elecciones planeando en el horizonte y con dos días por delante para especulaciones.

En cualquier caso, pasa ser justos con el asunto, también hay que mencionar que este es el segundo gran fracaso que obtiene Zubizarreta como director deportivo. Andoni salió del Athletic sin haber sido capaz de acometer el gran proyecto que se le encargo. No pudo regenerar Lezama como le pidieron y con muy pocos recursos de mercado a su disposición, solo la llegada de Aitor Ocio terminó teniendo peso en el equipo a largo plazo.

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