martes 22.10.2019
Conjunto rojiblanco

Griezmann rompe la maldición

Con el Cholo el Atlético falló 14 penas máximas de 46 lanzadas

Griezmann.
Griezmann.

Los italianos saben muy bien que es la maldición de los penaltis. Han perdidos tres mundiales seguidos: en la semifinal de Italia ’90 en Nápoles frente a la Argentina de Diego Armando Maradona, en la final de Pasadena del Mundial de Estados Unidos del 1994 frente al Brasil campeón de Carlos Alberto Parreira, con el disparo al larguero de Roberto Baggio que marcó una época y por último en Paris frente al la anfitriona Francia de Zinedine Zidane en el Mundial del 1998. La maldición italiana en los penaltis se acabó temporalmente solo en la tanda de Berlín del 2006 cuando el equipo de Marcello Lippi supo superar la Francia de Raymond Domenech y logró su cuarto Mundial.

Una maldición que tenía hace poco también el Atlético de Madrid. Desde que Simeone dirige al Atlético van 14 penas máximas falladas de 46 lanzadas. A los rojiblancos ante el Sevilla fue pitado su primer penalti a favor esta temporada. Claro que, viendo los datos del conjunto de Madrid en esta faceta, no es, ni mucho menos, sinónimo de ventaja. Y es que el club colchonero ha estado a punto de superar un registro negativo histórico, el de más penaltis fallados de forma consecutiva en LaLiga. Llevaba seis y había igualado la estadística del Deportivo Alavés en la temporada 2002. Fue Griezmann quien encaró la pena máxima y acertó, batiendo a Sergio Rico y poniendo fin a lo que se había convertido en maldición.

Echando la vista atrás y haciendo memoria, el problema llega sin duda desde la final de Milán, donde el Atlético perdió tras fallar Griezmann el empate en el marcador y Juanfran en la tanda decisiva. Tras ambos fallos, el conjunto rojiblanco tiembla cada vez que acude a los once metros, siendo uno de los equipos menos efectivos desde los once metros, ya que ha fallado cinco de los ocho penaltis que ha tirado entre Liga, Champions y Copa.

El ritual, en ocasiones, cambia. Pero, a menudo, se repite. En concreto, lo ha hecho seis veces desde los once metros, de forma consecutiva y con cinco lanzadores diferentes. Esa es la cruz del Atlético, que ha hecho del fallo una costumbre, una repetición que no se explica, pero que se reproduce incesantemente. ¿Por qué? He ahí la cuestión. Lo cierto es que el rito sigue inalterable: el árbitro pita penalti, la afición lo celebra y el jugador -da igual quién sea- lo manda fuera o ve cómo el portero lo atrapa. Y ya está. Brazos en jarra, cara de circunstancias y a seguir.

En la pasada temporada otro fallo crucial dejó al Atlético, posiblemente, sin el pase a la final de la Copa del Rey. En semifinales, contra el Barça, Gameiro, que había marcado el primer tanto, erró desde los once metros y el partido acabó en empate. Si el francés hubiese marcado, habría forzado la prórroga.

Pero esa mala suerte no se ha circunscrito a la Copa y la Champions. En Liga, el Atlético no ha marcado los últimos seis penaltis que ha tirado (dos contra el Valencia, uno contra el Celta y dos ante Osasuna) y eso que lo han hecho cinco hombres diferentes (Torres, Gabi, Griezmann, Thomas y Carrasco).

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