sábado 30.05.2020
Peligros en la carretera

Ferraris y futbolistas: una mezcla explosiva

El caso de Neymar es la última prueba que deja a las claras que para conducir estos coches de alta gama hace falta algo más que una cuenta millonaria

El lateral izquierdo del coche de Neymar quedó seriamente dañado.
El lateral izquierdo del coche de Neymar quedó seriamente dañado.

Son jóvenes, exitosos y tienen cuentas multimillonarias. Por eso, no es de extrañar que tengan acceso a los lujos más exclusivos y que muchos de ellos sean amantes de los coches. Sin embargo, la velocidad en ocasiones les pierde y terminan protagonizando escenas en las que muchos aficionados se echan las manos a la cabeza al imaginar el dinero que llegan a tirar por la borda en las carreteras.

El último en llevarse el susto ha sido Neymar. El jugador se dirigía a la ciudad deportiva del Barcelona para concentrarse con el equipo antes del encuentro frente a la Real Sociedad, cuando ha perdido el control de su Ferrari y ha ido a parar contra el quita miedos. El Ferrari 458 ha sufrido daños considerables en el lado del conductor, pero el jugador no tenía tiempo que perder y ha abandonado rápidamente el lugar.

Varios empleados del Fútbol Club Barcelona han acudido a la zona de los hechos para recoger al jugador, mientras que Pepe Costa se ha quedado con el vehículo y los agentes policiales se encargaban de asegurar el perímetro para que no se produjera ningún accidente más como consecuencia del coche parado en medio de la carretera. Pese a todo, el jugador no ha tenido ningún problema para viajar a San Sebastián y se ha dejado ver como si no pasara nada en la subida al avión, pese a que sufrió alguna magulladura que no le impedirá jugar con normalidad. Total, con su última subida de sueldo, el coste de un Ferrari no es más que una minucia para él.

Sin embargo, esta no es la primera ocasión en la que una estrella de la Liga se ve involucrada en un accidente similar. Cristiano Ronaldo, cuando todavía militaba en el United, dejó su coche 'aparcado' en medio de un túnel de Manchester. Esta vez se trataba de un 599 GTB, que quedó mucho más destrozado en uno de sus laterales y que años después el jugador vendió por eBay porque no le gustaría como quedó tras la reparación.

La estrella madridista también salió ilesa de ese percance, algo que no puede decir Martín Cáceres, que ya como jugador de la Juventus protagonizó un incidente importante en Italia. El uruguayo dio positivo en el control de alcoholemia que le hicieron cuando impactó contra una parada de autobús, después de circular algunos metros por dirección contraria e intentar esquivar a otro coche. Salió del automóvil con la cabeza ensangrentada. 

Asimismo, el chileno Arturo Vidal también había bebido cuando destrozó su lujoso coche italiano en plena Copa América. El jugador del Bayern, con varios problemas con el alcohol a sus espaldas, iba en compañía de su esposa, pero eso no evitó que pasara la noche en el calabozo.

Vanega, un experto en líos con los coches

Por otra parte, los valencianistas se llevan la palma en esto de destrozar Ferraris, ya que tanto Ricardo Costa como Ever Banega tuvieron accidentes con estos coches. El central regresaba de entrenar cuando un arbusto se cruzó en su camino, mientras que el coche del centrocampista ardió sin motivo aparente cuando se encontraba aparcado en la ciudad deportiva del club ché. No obstante, el argentino ya había sufrido un curioso incidente con un Audi R8, cuando salió a echar gasolina sin poner el freno de mano y el coche le rompió la tibia y el peroné.

Por supuesto, la combinación es igual de fatal cuando se mezclan coches de otras marcas con la misma potencia. Famosos son los incidentes protagonizados por Marcos Alonso, Benzema, James o Royston Drenthe al volante con muy diversas consecuencias.

En cualquier caso, el colmo del pitorreo lo protagonizó el jugador del Leicester Jeff Schlupp hace muy pocas semanas, cuando destrozó su Lamborghini de forma inexplicable. “No pasa nada, tengo tres coches más”, señaló para dejar a las claras que no iba a cambiar su forma de conducir. Por suerte para ellos, la seguridad de este tipo de vehículos también suele ser acorde a su precio, ya que en otro tipo de coches tal vez tendrían que haber lamentado daños que no se pagan con dinero. El problema es que cualquier día se pueden cruzar con otro coche de gama baja en la carretera y que las consecuencias para sus ocupantes sean mucho peores.  



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