miércoles 28/10/20
Atlético de Madrid 7-1 Granada

El Atlético humilla al Granada con un festín de goles

Carrasco, con un hat-trick, remontó el tanto inicial de Cuenca. La segunda mitad fue un auténtico recital rojiblanco, con los andaluces entregados. Gaitán (2), Correa y Tiago se sumaron a la fiesta, ante el éxtasis del Calderón

Atlético de Madrid.
El Atlético festeja uno de los goles. | Laliga

“Cincuenta años de pasión”, podía leerse en el precioso mosaico que lucía en la grada para conmemorar el medio siglo del Vicente Calderón. El ambiente era festivo. Tras dos semanas de inactividad, el Atlético, líder, recibía al Granada, colista. Simeone no lo entendió como un trámite, y sacó el arsenal, con Correa y Carrasco en bandas, y Gameiro y Griezmann arriba. En cuanto el colegiado señaló el inicio, los rojiblancos se adueñaron del esférico.

Un monólogo, sí, pero sin explotar bien los recursos. Griezmann, a excepción de alguna jugada aislada, apenas entraba en escena. Y los costados, siempre la mejor vía para los colchoneros, no fueron utilizados ni siquiera por los laterales. El Atlético persistía en su ofensiva, pero sin generar ningún disparo a portería. El Granada se centraba únicamente en mantener una buena colación defensiva y tratar de salir rápido a la contra. Apenas llegaron al área los andaluces, pero amortizaron bien su momento.

Poco después de superarse el primer cuarto de hora, Cuenca recibió un balón en la frontal. Tras un gran control orientado, sin dejar caer el balón al suelo, el extremo le pegó duro a la escuadra, imparable para Oblak. La afición respondió de inmediato, a gritos de “Atleta”, para forzar la reacción de los jugadores. Sin embargo, los pupilos de Simeone arrastraban sus peores minutos.

El Atlético soportó el pequeño arreón del Granada, y después supo volver a tomar las riendas del duelo. Los rojiblancos recurrieron con más asiduidad a las bandas, y por ahí sí supo crear peligro. El empate era cuestión de tiempo, y llegó tras un error de Ochoa. El guardameta erró al despejar un disparo, y el balón quedo muerto en el área. Carrasco, sin oposición alguna, puso las tablas y allanó el camino para los suyos en un envite que se había puesto en contra.

La mala noticia para el Atlético era la absoluta intrascendencia de Griezmann en el juego. Apareció más Gameiro, que cerca anduvo de anotar. Los locales acosaban al Granada, y encontraron el premio en el último suspiro del primer tiempo. Carrasco recogió un balón en la parte izquierda del área, y su remate, pese a no ser muy certero, valió para hacer el segundo gracias al escaso acierto de Ochoa. Un tanto que otorgó tranquilidad y con el que cumplieron los deberes en los primeros cuarenta y cinco minutos de partido.

Tras lo vislumbrado en la primera mitad, el Atlético había aprendido la lección. Debía cerrar el choque cuanto antes, y con esa intención saltaron al césped tras el descanso. Las bandas se erigieron como la mayor arma, y se sucedieron los centros al área durante los primeros quince minutos. El tanto, en cambio, llegó a ras del suelo. Griezmann, en una de sus escasas aportaciones en el partido, sirvió un buen balón para que Carrasco sellara su hat-trick.

Apenas dos minutos después llegó el cuarto. Tras un lío en el área, Gaitán, que acababa de saltar al campo, anotó con un acrobático disparo. La fiesta se desató en el Calderón, con cánticos al unísono y hasta olas, que reflejan el buen momento que atraviesa el Atlético, líder en Liga y Champions. Griezmann pudo sumarse al festín, pero finalmente abandonó el terreno de vacío. 

El duelo estaba más que sentenciado, pero el conjunto de Simeone tenía hambre y brindó un festival a los aficionados, con un final de escándalo. Gaitán, que exprimió al máximo sus minutos sobre el césped, repitió gol con un disparo desde dentro del área. La manita estaba hecha, pero hubo tiempo para más, siempre a merced de un Granada que bajó los brazos por completo. 

Correa, inadvertido en el choque por momentos, logró el sexto con un disparo desde la frontal. El último en sumarse a la fiesta, ya casi sobre la bocina, fue Tiago. Un tanto, que pese a ser el séptimo, se celebró con énfasis después del calvario que ha sufrido el centrocampista con las lesiones. Tarde mágica en el Calderón.

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